Nadie debe alegar ignoranciade la ley

José Joaquín Quadra C.

En estos días se discuten dos temas de gran importancia y trascendencia para la vida pública del país. Uno, las reformas constitucionales que fueron aprobadas en la Asamblea Nacional en este año, para ser rechazadas o aprobadas en segundo y último debate el año próximo.

Y el otro, en el campo electoral, la propuesta de reforma a la elección de diputados, para hacerlo de forma uninominal y no en papeletas impuestas y prefabricadas por los partidos políticos.

El primer punto de las reformas constitucionales y a través de diferentes nuevas leyes llegan a profundizar de tal forma en la vida nacional que se quiere pasar de un sistema presidencialista de muchos años de existencia a un sistema no muy claro, parlamentarista, quitándole un gran porcentaje al Presidente de la República de los poderes que le señala la Constitución actual. Claramente vemos una vez más que la intención de los legisladores no es en la búsqueda del bien común, sino en sentido personalista, de manera evidente en contra del presidente Bolaños.

Una propuesta que debe ser bien estudiada es la de que la Asamblea ratifique los nombramientos de ministros de Estado y embajadores, porque abriría esta ratificación una peligrosa puerta para proceder a la destitución de los mismos. Todo esto es debido, según las opiniones que escuchamos y leemos, a la mala o deficiente labor tanto de los diputados como de los ministros y embajadores.

Es interesante conocer las opiniones de la ciudadanía al respecto, tan necesario que tal vez podría considerarse un referéndum sobre esas reformas. Sin embargo, ¿cómo vamos a poder los ciudadanos intervenir y opinar si desconocemos los proyectos y anteproyectos que aprueban y rechazan en la Asamblea Nacional?

Desde hace muchos años he venido reclamando que las sesiones del Poder Legislativo sean divulgadas en vivo, sea por la emisora del Estado o por otra que el Parlamento instale. En esta forma cualquier nicaragüense con sólo sintonizar esa emisora —llamémosle La voz del Legislativo—, conocería el pensamiento, la forma y fondo de las expresiones de cada diputado, quiénes intervienen defendiendo los intereses de los nicaragüenses que los eligieron, quiénes callan, cómo votan, etc. Y de esta manera se pudiera cumplir con el axioma de que “nadie debe alegar ignorancia de la ley”, y los diputados lograrían fácilmente que el pueblo elector de acuerdo a sus actuaciones los aprobara o rechazara en una próxima oportunidad.

¿De qué otra forma podemos los nicaragüenses conocer las leyes en general y en este caso las reformas en particular? Por las crónicas parlamentarias que publican los periodistas, a los que por cierto se les está negando el uso de los teléfonos en la Asamblea para enviar su trabajo a su respectivo medio informativo. O leyendo el Diario Oficial La Gaceta donde se publican y que tiene una pequeñísima circulación.

Que no tienen dinero en la Asamblea, me dirán. Yo les aseguro que cualquier país amigo con el mayor gusto obsequiaría esa emisora a la Asamblea, la que después de cumplir con esta importantísima tarea de transmitir lo que ahí se debate en el resto de las horas hábiles podría esa planta dedicarse a la divulgación de la misma Constitución e forma explicativa de la gran cantidad de leyes que existen en nuestro país y de gran cantidad de actividades educativas que vendrían a enriquecer la cultura de los nicaragüenses.

El autor es historiador.

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