Lo bueno y lo malo de los diputados

Fulvio Tijerino Pérez

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Lo bueno y lo malo de los diputados


Fulvio Tijerino Pérez




Cuando los diputados se apartan de las consignas partidarias y legislan en beneficio del pueblo es meritorio reconocerlo. Lástima que no lo hacen con frecuencia. Considero un acierto que hayan legislado sobre las tarjetas de crédito para regular el negocio que las instituciones bancarias hacen al cobrar excesivos intereses y obligar al fiador a pagar un monto mayor al estipulado en el contrato.

También es relativamente meritorio su interés por mejorar los controles sobre los ingresos del INSS y mejorar los servicios que se brindan a los asegurados, tanto activos como jubilados, específicamente el mantenimiento de valor a las pensiones de jubilados.

Desgraciadamente, parece que los diputados estuvieran pescando con “engañadores”, pues aparte de estos objetivos que son beneficiosos para los asegurados, se refleja que existe el interés político por controlar directamente el INSS para poder utilizarlo como “pastel” a repartir en los arreglos políticos. Si verdaderamente existe la intención desinteresada de controlar las cotizaciones de los asegurados, lo que cabe es reglamentar normas y procedimientos de control administrativo que impidan el uso de las cotizaciones como caja chica del Poder Ejecutivo y dictar leyes rigurosas que mejoren los servicios de atención médica, invalidez, vejez y muerte, en el sentido que lo están promoviendo los diputados.

Lo que corresponde es hacer una reingeniería organizativa del INSS, que garantice la administración honesta y transparente de las cotizaciones para beneficio, cada vez mayor, de sus afiliados.

¿De qué sirve estar creando contralorías o superintendencias, si sólo servirán para crear una estructura burocrática más costosa pero que no beneficiará a los asegurados?

Les recuerdo a los señores diputados que su función es crear leyes eficaces para que el Poder Ejecutivo las ejecute. Si la leyes dictadas han sido hechas con sabiduría, no habrá forma que el Ejecutivo pueda violentarlas. Corresponderá al Poder Judicial juzgar y castigar a las personas que violan las leyes.

Romper ese equilibrio de gobierno entre los tres poderes del Estado es romper el orden constitucional establecido que necesitamos para avanzar en la construcción de un gobierno democrático.

Los diputados deben recordar que si bien es cierto fueron electos por el voto partidario, una vez elegidos son representantes de todos los nicaragüenses y que deben legislar para beneficio de toda la nación.

El autor es maestro jubilado.

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