Lucía Martina Porta Porta
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Un presupuesto para aquellos bosques que nos dan la vida
Lucía Martina Porta Porta
Nicaragua, como parte de una comunidad internacional globalizada, enfrenta el reto de combinar el desarrollo de la civilización y la preservación de sus recursos naturales, posee un potencial forestal rico en genética y especies, es parte del Corredor Biológico Mesoamericano y posee vastas riquezas naturales y humanas, las cuales es necesario proteger y usar racionalmente para contribuir a mantener el equilibrio ecológico del planeta.
Nicaragua necesita trascender y modernizar conceptos atrasados de feudos y egos, quejas sin propuestas de solución, por acciones de concertación, esfuerzos serios, coordinaciones y alianzas que nos permitan salir del subdesarrollo. La preservación, renovación y desarrollo del árbol, que es eje transversal para crear fuentes de energía, empleos productivos, turismo, industrias de muebles, papel, artesanías, servicios de oxígeno, recae sobre todo un sistema de instituciones y de los gobiernos municipales y regionales con la participación de líderes comunitarios, ONG y universidades, entre otros.
El sector forestal institucional involucra al Mag-For como rector de su política, y al Inafor (Instituto Nacional Forestal) en la ejecución de dichas políticas; a Mific, en lo concerniente a incentivos y desarrollo de los clusters; a Marena, como garante de las áreas protegidas; al MECD y sistema de universidades en la promoción de una cultura protectora de nuestros recursos y restauración de cuencas, todo en coordinación con las alcaldías y gobiernos regionales autónomos; al Ejército, Procuraduría y Policía, en lo concerniente a control de la extracción y tráfico del recurso. Es una cadena en la cual Inafor, por errores en su concepto de diseño y falta de la dotación de un presupuesto adecuado, ha cargado los platos rotos.
Esta institución, determinante para la defensa de nuestros bosques, nació hace apenas seis años de lo que fue el Servicio Forestal del Marena, trasladándose a la rectoría del Mag-For sin presupuesto, obligada a sobrevivir mediante una obsoleta Ley de Tasas. Enfrentando estas dificultades, más las presiones de algunos madereros que insisten en prácticas fuera de la ley, se han logrado actualizar las principales normas técnicas que rigen el quehacer forestal del país, siendo la Ley Forestal, de acuerdo a estudios del Banco Mundial, una de las más completas y divulgadas a nivel nacional.
Con el Plan Nacional de Desarrollo, para dar respuesta a esta problemática, se aprobó hace un año la Ley de Conservación, Fomento y Desarrollo Sostenible del sector forestal, Ley número 462, la cual promulga un nuevo orden, define normas e incentivos claros para el desarrollo de este sector y refuerza el papel del Inafor como líder y principal promotor de dicha ley; brindando un marco claro al desarrollo de uno de los rubros económicos más importantes para la consolidación de nuestras exportaciones y generación de nuevas fuentes de trabajo.
El nuevo Inafor ha instalado 10 nuevos distritos forestales, fortaleciendo su presencia en los territorios, así como la nueva figura de regente, con la cual se norma una gran responsabilidad para el sector privado. Se ha disminuido mediante el trabajo de equipo con la Procuraduría Ambiental, el Ejército, Policía y gobiernos municipales, el tráfico ilegal de madera en un 50 por ciento. Nuevos arbolitos emergen protegidos con el proyecto de la regeneración natural del pino en la zona norte, para un total de cuatro mil 500 hectáreas bajo manejo con las comunidades.
Están vigentes, contribuyendo a mejorar la calidad de vida de las familias de los productores del norte, enseñanzas aprendidas con la ayuda de gobiernos e instituciones, tales como el proyecto Procafor desarrollado con fondos del Gobierno de Finlandia, Proyecto JICA con fondos del Gobierno japonés; instalándose unas tres mil hectáreas en reforestación, capacitando a las comunidades en la segunda transformación de la madera y desarrollando viveros forestales entre otros aspectos.
Con el apoyo de FAO y el trabajo en equipo, logrado como partes de Sinapred y la instalación de las Conafor (Comisiones Forestales Territoriales) se disminuyeron los incendios forestales en un 70 por ciento respecto al año pasado en el Pacífico. En el Caribe se logró bajar a cero, con el apoyo de los Gobiernos Regionales Autónomos.
Ha sido fundamental el apoyo de empresarios y productores honestos, organizados en la Fundación Amigos del Bosque y la divulgación de nuestros errores y logros a través de los medios de comunicación, ascendimos un 10 por ciento ante la opinión pública, respecto al año pasado, en cuanto a conocimiento positivo del trabajo de la institución .
Con fondos del Banco Mundial canalizados a través del Proyecto Profor Mag-For, se adquirieron algunos equipos para el control del tráfico ilegal de madera tales como dos lanchas rápidas, computadoras, nuevo edificio para el Registro Forestal, Con fondos del BID a través de Posaf-Marena, se ha continuado apoyando el suministro material de algunas delegaciones y nuevas tecnologías para el uso racional de leña así como la restauración de cuencas.
Sin embargo, las necesidades derivadas de la creciente inversión en el sector forestal, y la extensión territorial de cobertura boscosa todavía desprotegida sobre todo en el Caribe, no son respaldadas con la asignación de un presupuesto básico que nos permita poder servirle mejor a Nicaragua, y cumplir a cabalidad las atribuciones que nos asigna la Nueva Ley Forestal.
Los retos son muchos y se necesita más que repetir estigmas contra el Gobierno, coordinar esfuerzos para enfrentarlos, buscar recursos para asumirlos y emprender acciones concretas que reviertan la emergencia ambiental en que nos encontramos.
El nuevo Inafor necesita instalar más puestos de control, reactivar el Banco de Semillas Forestales encontrado en gran deterioro, agilizar la reconversión productiva promoviendo las tecnologías agroforestales y silvo-pastoriles, que frenen el avance de la frontera agrícola, apoyar la preservación de nuestras áreas protegidas, ampliar un manejo sostenible del recurso y estimular nuevas industrias y plantaciones.
La demanda internacional en ascenso, de productos derivados de la madera, ejerce una presión sobre el recurso bosque, que amerita al Estado fortalecer el sistema institucional creado para cumplir con la instauración de 30 mil nuevas hectáreas en plantaciones para los próximos cinco años, planteadas en el PND y al sector privado, renovar un liderazgo serio y transparente que trabaje en concertación con el Estado por el bien de la Nación.
Son sólo dos millones de dólares lo que necesitamos al año de presupuesto para revertir los 10 millones en pérdidas anuales que de acuerdo a estudios del Banco Mundial se fugan del país por el tráfico ilegal de madera, sin mencionar los daños ambientales que al ser tan graves, es imposible cuantificar.
Es el futuro de nuestros hijos y el oxígeno del mañana el que nos están arrebatando y claro que unidos podemos impedirlo. Los expertos conocen cómo en otros países estos servicios forestales son una prioridad y cómo el desarrollo integral de sus economías está íntimamente ligado al manejo sostenible de sus recursos naturales. ¿Usted qué opina? Un presupuesto digno para Inafor es responsabilidad de todos los nicaragüenses.
* La autora es Divulgadora del Inafor y miembro de Amigos del Bosque