Douglas Carcache
Los periodistas de Nicaragua pasamos el año 2004 esperando la aprobación de la Ley de Acceso a la Información Pública, pero estamos cerrando el año con la amenaza de que el Poder Legislativo le quite a los medios de comunicación las exoneraciones fiscales que desde hace décadas establece la Constitución de la República.
Estaremos ante una contradicción, si los diputados nicaragüenses quitan las exoneraciones a los medios (para importar papel, tinta y equipos) y luego aprueban el acceso a la información pública, si es que quieren hacer esto último porque me da la impresión que los sandinistas (FSLN) y los liberales (PLC) pretenden, en el fondo, coartar lo más que puedan la libertad de prensa.
Los medios, sin exoneraciones tendrían costos de producción más altos y sería inevitable que reduzcan la inversión en personal y en cobertura. O sea que en Nicaragua podríamos pasar de un periodismo que busca profundidad a uno de superficialidad, de reporteros que se toman una semana para investigar a reporteros que se limitan al suceso o a la declaración oficial, porque lo primero tiene un costo más alto que lo segundo.
En el caso de los periódicos, los ciudadanos podrían empezar a leer menos, aunque ya los niveles de lectura en el país son bajos, porque tendrían que pagar más por periódicos que tal vez les ofrecerán menos temas, si las empresas reducen personal o dejan de gastar en coberturas más allá de la ciudad de Managua.
Aunque los diputados nieguen que van contra la libertad de expresión, es obvio que los nuevos impuestos limitarían el acceso de los ciudadanos a la información, sea por la vía de la adquisición o por la calidad del producto, algo que ha pretendido evitar la Constitución de la República con las exoneraciones que, además, favorecen la edición de libros.
El Centro Nicaragüense de Escritores emitió un comunicado advirtiendo que quitarle el derecho de la exoneración a los medios de comunicación, pone en riesgo la libertad de expresión de los nicaragüenses y “afecta sensiblemente su derecho a la información”. Si para muchos nicaragüenses los libros hoy resultan caros, más caros se volverían.
Los diputados de la iniciativa han dicho que les preocupan los medios grandes y por eso pretenden proteger a los pequeños y medianos. Lo más probable, a mi criterio, es que traten de dominar a los pequeños y bloquear a los grandes, porque en el campo de la comunicación un medio que crece tiene, además de mayor alcance, más independencia.
Un medio que es rentable puede costear sus gastos de cobertura periodística sin depender de favores de las fuentes informativas, para que nadie le obligue a sesgar la información. Puede también crearse una agenda informativa propia. Parece entonces que los diputados sandinistas y liberales tratan de quitarle competencia a los medios grandes, porque son éstos los que invierten en investigaciones y dedican más recursos para dar a conocer lo que los funcionarios públicos suelen ocultar.