Seamos positivos

Freddy Potoy Rosales

MADRID, ESPAÑA.Quería escribir sobre los momentos que el grupo terrorista ETA ha hecho pasar a España entre el viernes 3 de diciembre pasado y el lunes 6, Día de la Constitución, ubicando explosivos tanto en Madrid como en otros puntos del país, y las perspectivas de este fenómeno.

Igual deseaba comentar el balance positivo de este año sobre las iniciativas de ley encaminadas a mejorar nuestra legislación en materia de telecomunicaciones y tecnologías de la información, pero igual creo que merece la pena otra reflexión.

Sostuve un par de comunicaciones con un estimado amigo y después de analizar cada una de sus palabras, pensé que es oportuno reflexionar sobre el papel que se debe jugar en Nicaragua a nivel individual, como profesionales, y en el caso de los políticos, pues como tales.

“El ‘hubiera’ no existe. Por la parte política, como le habrás dado seguimiento, estamos en una situación delicada. Es tiempo que no seamos destructivos para todo. Se necesita descansar la mente, no estamos ni en la punta de la abundancia, pero no aportemos a ver sólo cara negra a lo que pasa”, así piensa mi amigo. Estoy absolutamente de acuerdo.

Cada quien puede creer que no le causamos males al país, sino los políticos. Los beneficios que le ha dado la justicia al ex presidente Arnoldo Alemán ha dejado un mal sabor para muchos y esperanzas para otros.

El mal intencionado proceder de los contralores políticos contra BellSouth, por ejemplo, o contra el procurador Alberto Novoa, y todo lo que tanto el FSLN como el PLC están acordando, enrarece el ambiente.

Pero sólo los nicaragüenses seremos capaces de dar un golpe de timón en las próximas elecciones nacionales, siempre y cuando no haya mezquindad con uno mismo, con nuestro futuro ni con los derroteros del país.

Mientras me tomaba un café el domingo en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, me preguntaba: ¿el ex banquero Eduardo Montealegre podría ser una buena opción presidencial? Y me respondí: ¿por qué no? No veo alguien que lo supere. El problema es que Eduardo necesitaría mucho apoyo de los nicaragüenses.

Como dice mi amigo, uno tiene la oportunidad de adoptar una visión más clara hacia dónde caminar. No hay que perder de vista el bosque, a pesar que enfrente tengamos un bonito árbol, por muy interesante que sea, hay que ir más allá y recorrer una milla extra.

La filosofía para caminar en la vida se basa en aceptar que todo cambia, que es necesario un cambio constante, que hay que cambiar siempre, dejar de hacer lo mismo de todos los días, porque los benditos días tienen su tope y no sabemos cuándo nos vamos, pues en estas circunstancias no importa saber de dónde venimos.

Me alegra mucho regresar a mi país y ver cosas positivas, como por ejemplo, el rescate de la Laguna de Tiscapa, en Managua, o, el premio a la finca Esperanza Verde, en Matagalpa, por ser la mejor del planeta.

Aprovechemos las tecnologías. Apuntemos a ser los mejores, aunque esto represente mucho sacrificio personal. Comparto el criterio que cuando uno se muere, ya tendrá tiempo para descansar.

Editorial
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