Acerca de modernizar los partidos políticos

Miguel Rosales Ortega

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Acerca de modernizar los partidos políticos


Miguel Rosales Ortega




Parece estar de moda el tema de la modernización de los partidos políticos; así lo oí recientemente de la propia voz de la doctora Rosa Marina Zelaya, ex Presidenta del Consejo Supremo Electoral (CSE) cuando ella exponía en la Comisión de Gobernabilidad del Consejo Nacional de Planificación Económica y Social (Conpes), el proyecto para la Reforma de la Ley 331, o sea la Ley Electoral.

Este proyecto propone (entre otras cosas) incorporar en el propio cuerpo de la ley los temas de la modernización y la renovación en los partidos políticos.

Sin embargo, considero que más que incorporar en la normativa electoral a estos paradigmas en boga, lo primero que se requiere para modernizar y renovar un partido político es: 1) la determinación firme de su dirigencia para hacerlo, y lo segundo, 2) los recursos humanos y materiales para lograrlo.

La falta de este binomio indivisible (decisión/recursos) o la ausencia de uno de los factores que lo componen, cualquiera de ellos, tornará el tema que nos ocupa en un “nuevo artículo” de la normativa electoral nicaragüense, solamente, pero jamás en la realidad tangible que todos ansiamos.

Hoy día, muchos dirigentes políticos están a favor de la modernización de sus partidos; sin embargo esto no es suficiente dada la limitación que enfrentan sus organizaciones políticas en recursos humanos y materiales.

Por esta razón se requiere del apoyo complementario de la cooperación internacional que siempre ha demostrado voluntad de colaborar para concretizar estos anhelos de innegable importancia, no sólo para las propias instituciones políticas, sino sobre todo, para toda la sociedad.

Los partidos políticos nicaragüenses, grandes y pequeños, para lograr su óptima modernización y renovación deben efectuar de inmediato constantes investigaciones, debates, seminarios, consultorías, capacitaciones, publicaciones, encuestas, talleres, entre otros esfuerzos dirigidos a promover una nueva cultura política democrática.

Pero se corre el riesgo que las saludables intenciones de los dirigentes se disipen en la atmósfera política como “estrella fugaz” ante la lamentable ausencia de un agente catalizador externo que sepa actuar de forma oportuna y expedita.

Tanto el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) como los demás partidos políticos de Nicaragua, con decisiones firmes y esfuerzos propios, en la medida de sus posibilidades están apremiados a avanzar en la modernización y renovación interna que les permita siempre ser considerados por la población como legítimos interlocutores en la solución de los problemas, demandas y expectativas de los sectores sociales, sobre todo de aquéllos más vulnerables.

Sin embargo, reitero, este esfuerzo interno (en cualquier partido político) está condenado a ser neutralizado en su intento si no se obtiene el respaldo decidido de la cooperación internacional, a través de programas de mediano y largo plazo que ayuden a implementar propuestas novedosas en materia de partidos políticos, reformas políticas y fortalecimiento institucional.

Para el PLC, principal fuerza política democrática del país, la importancia de la cooperación internacional en esta materia no es menos indiscutible que impostergable.

Estamos sumamente claros que sólo una reforma política en la dimensión de la modernización y renovación interna de los partidos políticos, puede imprimirle al ámbito económico un marco institucional más estable que garantice su correcto funcionamiento.

El autor es miembro del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PLC, Secretario Nacional de Formación Política y Diputado a la Asamblea Nacional

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