Un Código controversial

Fernando Centeno Chiong

Mañana, 23 de noviembre de 2004, se cumplen seis años de vigencia del Código de la Niñez y Adolescencia, que es calificado como sumamente controversial desde que se inició su elaboración, discusión, aprobación y la falta total de implementación.

A pesar de que sus detractores califican a este Código como un defensor y a veces apañador de los delitos o faltas cometidas por niños y adolescentes, ha resultado lo contrario, ya que de acuerdo a informes sobre seguridad ciudadana, en relación a Centroamérica, Nicaragua registra el menor índice de delitos cometidos por parte de niños y adolescentes y, muy al contrario, se han incrementado los delitos de los cuales los niños y los adolescentes son víctimas .

El Código de la Niñez y Adolescencia, a diferencia de otros códigos, más que castigar los delitos o faltas los previene, ya que reconoce y promueve los deberes y responsabilidades, pero a la vez se fundamenta en los derechos y garantías establecidos en la propia Constitución, la Convención Internacional de los Derechos del Niño y otras leyes, y sobre lo cual se ha venido trabajando con éxito por parte de organismos e instituciones vinculadas al tratamiento del tema.

Seis años después, el problema realmente no es el contenido del Código, sino la falta de aplicación y el respeto al mismo por las autoridades y algunos medios de comunicación, a pesar de la alta vulnerabilidad y dramática situación en que vive este sector que representa el 53 por ciento de la población del país.

Los niños y adolescentes de Nicaragua sufren condiciones francamente deplorables: diez de cada 100 son huérfanos, y más de la mitad de los menores de 15 años no asisten a la escuela. De los niños de 10 a 13 años trabaja el 13 por ciento, y los de 14 a 17 años labora el 31 por ciento

El 62 por ciento de las adolescentes entre los 16 y 17 años ya son madres.

Cada año aumentan las niñas y niños que se integran al área laboral a edades muy tempranas, los cuales presentan un alto grado de analfabetismo si consideramos que sólo un 23 por ciento saben leer y escribir.

A esto hay que agregar la violencia intrafamiliar y extrafamilar. Un reciente estudio de Codeni reveló que el 62 por ciento de niños encuestados dijeron que sus padres les castigan corporalmente, de los cuales un 10 por ciento expresaron que parte del castigo era encerrarlos, y el 14.5 por ciento, que en varias ocasiones habían sido echados de sus casas

Ante este triste panorama, ¿son los niños y adolescentes victimarios o víctimas de un sistema que no les ofrece educación, vivienda, oportunidades de trabajo a sus padres, garantía a sus derechos humanos, sana diversión, salud, y otros servicios establecidos en nuestra Constitución que al igual que el Código habla del “interés superior del niño”?

A todo este drama hay que agregar el tratamiento de algunos medios de comunicación que irrespetando el principio del “interés superior”, indiscriminadamente han hecho protagonistas a niños y adolescentes de hechos negativos, ignorando a veces aquellos positivos como por ejemplo que un programa de TV realizado por adolescentes haya obtenido un premio internacional, o los niños héroes del trabajo, del estudio o del hogar.

Sobre este particular hay que reconocer el esfuerzo de un grupo de periodistas por discutir, aportar y reflexionar sobre la propuesta de un Código de Ética para el tratamiento de este tema, que hará mas expedita la aplicación del Código de Niñez y Adolescencia, que seis años después continúa siendo controversial, pero que pese a todo, se fortalece y en la medida de su aplicación, vendrá a dar la razón a los que siempre creímos en él.

El autor es abogado y periodista.

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