Víctor Cantarero Pineda*
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Sobre la crisis de la caficultura en Nicaragua
Víctor Cantarero Pineda*
Es preocupante que la caficultura nicaragüense esté sufriendo una crisis seria en su producción, y que no se haya escuchado un llamado de atención de parte de las autoridades gubernamentales o de los gremios cafetaleros.
Solamente se ha dicho que habrá un bajón de la producción que será hasta de un 20-30 por ciento, pero no se ha realizado un análisis técnico de la crisis ni se han involucrado los grupos de expertos que ya debieran de estar en sesión permanente, si es que queremos seguir hablando de que hay “café de calidad excelente” o al menos de que podemos producir un millón de quintales, en Nicaragua.
Nunca se había visto en la zona norte que fincas cafetaleras ubicadas en zonas medias de altura (650-850 metros sobre el nivel del mar) y hasta fincas de más de 900 ya estén en repela, cuando aún tengan hasta más del 20-30 por ciento de café verde en los árboles. Todo esto se está haciendo por los efectos que causa la fuerte sequía, acompañada de una baja humedad relativa (35-45 por ciento), de temperaturas de 25-30 grados Celsius y de fuertes vientos. Se ha originado un efecto de extracción de la humedad del grano, falta de mucílago, pulpa seca, el grano se seca y esto tendrá un efecto devastador en el rendimiento y productividad, así como en la calidad de la cosecha.
Hay productores que por falta de asesoría técnica hasta están pensando madurar el grano con productos como Etrel (etileno). Más cosecha y todo lo que casas comerciales puedan recomendarles, sin saber que aparte de arriesgar la cosecha y la calidad de este ciclo 2004-2005, afectan la cosecha del próximo ciclo ya que se puede dar una fuerte defoliación del árbol, que en estos momentos de sequía sería fatal.
El otro fenómeno que se está dando es que el café ya está floreciendo en algunas zonas, lo que se manifestará en que la flor no cuaje por la ausencia de agua, lo que incidirá en la próxima cosecha, que pudiera ser menor.
Algunos productores se preguntan: ¿a qué fenómeno climático nos estamos exponiendo? ¿será que en realidad viene el fenómeno de El Niño, pero acompañado de toda su familia y vecinos? Es conveniente que las autoridades ambientales, Ineter y Mag-For se pronuncien al respecto.
Este fenómeno también pondrá en riesgo la siembra y cosecha del frijol de apante, ya que los productores no quieren arriesgar su dinero ante el futuro incierto que se avecina. ¿Será que en Nicaragua no volveremos a comprar frijol a 2.50 o tres córdobas la libra?
Es necesario que las medidas de acción se tomen ahora y no que nos lamentemos después. Invito a todos los involucrados en la agricultura y especialmente en la caficultura, a que contribuyamos con nuestros conocimientos y experiencias a salvar nuestras zonas productivas.
* El autor es ambientalista