David Castillo
Dado que CAFTA tiene defensores y detractores, tan fanáticos por igual, la pregunta que debemos respondernos es que pasa si no hay CAFTA. Una gran proporción de nuestras exportaciones tienen el beneficio de ingresar a los Estados Unidos con aranceles cero, producto de una iniciativa unilateral que Estados Unidos adoptó conocida como la Iniciativa de la Cuenca del Caribe.
Esta iniciativa beneficia a todos los países de la región Centro Americana y del Caribe y ha sido el impulso a muchas inversiones en nuestro país con el fin de gozar esos incentivos arancelarios que tienen determinados productos.
Uno de los sectores de mayor crecimiento en el país desde el punto de vista de empleo es el de la maquila o Zonas Francas, que con todo y los cuestionamientos alrededor de ellas debe reconocerse que han traído al país más de 150 mil empleos que son muy importantes para Nicaragua y que brindan a un número igual de familias la oportunidad de obtener modesta y dignamente una forma de vivir.
Los términos del CAFTA estipulan que entrará en vigencia un año después de que los congresos o parlamentos de Estados Unidos y al menos dos países de la región, lo ratifiquen. Encuentros que hemos sostenido a nivel de diputados de la región centroamericana y República Dominicana, indican que muy posiblemente Honduras y República Dominicana serán los primeros en ratificar dicho tratado, sobre todo con las ya pasadas elecciones de los Estados Unidos, con lo cual se agiliza su ratificación.
Frente a esta situación, ¿qué sucede con la Iniciativa de la Cuenca del Caribe si comienza la vigencia de CAFTA? Esta es una pregunta clave que debemos contestarnos los nicaragüenses dado que como lo referí anteriormente, los beneficios a muchos de nuestros productos que ingresan por cuotas con aranceles cero a los Estados Unidos automáticamente desaparecen por cuanto es una iniciativa unilateral, es decir Estados Unidos la concedió y la puede eliminar en el momento que desee.
Lo anterior nos pone en una situación difícil por cuanto las inversiones en maquila no tendrían más opción que buscar países que gocen del beneficio de entrar libre de impuestos a los Estados Unidos y podrían trasladar sus inversiones allá dejando en el desamparo, sólo el sector de maquila, a más de 150 mil familias.
Pero asumamos que Estados Unidos nos mantiene el beneficio de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe. Esto significará que lo que ya está operando queda, pero se cierran las puertas a nuevas inversiones que tendrían asociado a ellas nuevos empleos para los nicaragüenses.
La competencia en el mundo actual por fondos para inversión en países como Nicaragua y toda Centroamérica no son abundantes, es decir, que de darse CAFTA, tendrán mucha más probabilidad de recibir nuevas inversiones aquellos países que si tengan un TLC formal con los Estados Unidos. Pero insistimos, no sólo es el beneficio de los TLC en sí, sino las condiciones para hacer negocios que existan en esos países y por tanto vuelve a cobrar vigencia la necesidad de trazar una ruta, con o sin CAFTA que hemos dado en llamar Agenda Complementaria para poder preparar al país y volverlo además de competitivo, equitativo.
El autor es diputado liberal a la Asamblea Nacional