Deyanira Argüello
El Instituto Nicaragüense de Desarrollo (Inde) nace cuando en 1963 un grupo de empresarios y profesionales decidió aunar esfuerzos para crear una organización que aglutinara al sector privado y contribuyera al desarrollo económico y social de Nicaragua. Los fundadores de esta iniciativa fueron los señores Danilo Lacayo Rappaccioli, Enrique Pereira Denueda, Enrique Dreyfus, Samuel Barreto, Gonzalo Solórzano, Julio Vivas Benard, Enrique Porras, Mario Rappaccioli, José Álvarez, Roger Quant Pallavicini, Alberto Navas, Jorge Argüello, Felipe Mántica Abaunza y Jorge Montealegre.
En aquella época Nicaragua era el país centroamericano con mayor crecimiento económico, impulsado por el desarrollo de una economía agroexportadora, un sector financiero sólido y agresivo.
Estos factores contribuyeron a que se establecieran desde un principio los objetivos siguientes:
-Unificar el esfuerzo del sector privado con el fin de asumir la responsabilidad en la solución de los problemas nacionales, especialmente los de carácter económico y social a través de un sistema de libre empresa.
-Crear entre los diversos sectores de la producción un espíritu de solidaridad, cooperación y conocimiento mutuo que sea base para resolver en conjunto los problemas nacionales.
-Colaborar con el sector público en aquellas tareas que tengan por objetivo el bienestar nacional.
Para cumplir estos objetivos la institución ha creado en el tiempo programas que nacieron bajo los auspicios de organizaciones internacionales que han encontrado en el Inde un socio e interlocutor válido, tales como Agencia Internacional para el Desarrollo, Cooperación Técnica Alemana, GTZ, Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Embajada de Holanda, etc.
Una de las primeras metas del Inde fue elevar el nivel educacional de la población, consciente que éste es uno de los pilares que ha impulsado a otros países a salir del subdesarrollo. El Inde fue uno de los principales impulsores para el establecimiento en Nicaragua, en 1964, del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE), centro de educación y entrenamiento superior que se realizó con importantes donaciones de miembros del Inde y otras instituciones privadas y públicas.
Entre los resultados que ponen de manifiesto la labor titánica que de manera decidida han venido impulsando los socios del Inde, a favor del desarrollo de Nicaragua, se encuentran: la colocación de aproximadamente 45 millones de dólares que desde el año 1963 se han distribuido en actividades productivas, la capacitación a unos 50 mil asociados en diferentes sectores productivos a través del programa Funde. La capacitación de más de ocho mil jóvenes en temas empresariales por medio del Programa de Emprendedores Juveniles. La inversión de más de 100 millones de córdobas en créditos a más de nueve mil usuarios a través de Finde y vía Prosede se ha beneficiado con capacitación y asesorías empresariales aproximadamente a 10 mil micro, pequeñas y medianas empresas.
Actualmente, el Inde enfrenta retos similares a los que se le presentaron en la década de los ochenta. En esa época el Inde tomó liderazgo en la lucha contra los enemigos de la empresa privada, por lo que varios de sus miembros se vieron obligados a enfrentar persecución y exilio. Algunos pagaron con sus vidas por la firmeza de sus convicciones, como fue el caso de don Jorge Salazar.
Hoy las amenazas al sector privado provienen de otras fuentes, la inestabilidad política, la inseguridad jurídica que ahuyenta la inversión nacional y extranjera, los pactos que priorizan los intereses personales y partidarios sobre los nacionales. Es por eso que el Consejo Directivo del Inde, consciente de su rol histórico y retomando los objetivos para los que fue creado se pronunció mediante una proclama en la que se defiende la institucionalidad del país, manifestando su claro repudio ante las acciones de los caudillos de turno. El Inde fue la primera organización del sector privado en manifestarse ante los hechos que ocurren en la actualidad y esto es parte del ideario de nuestros fundadores y finalmente es parte del legado que le queremos dejar a nuestros sucesores.
La antorcha ha sido pasada a una nueva generación, asumimos nuestros retos y responsabilidades y nos proponemos entregar esa llama más viva y resplandeciente que como la recibimos.
La autora es Presidenta del Consejo Directivo del Inde.