- Más de la mitad de las personas aptas para votar —según cálculos preliminares— decidieron quedarse en sus casas
- Se agudiza desencanto hacia la política por escándalos de corrupción y por la falta de respuesta a los problemas de la gente, dicen expertos
Eduardo Marenco Tercero
Más de un millón de nicaragüenses no habrían asistido a votar el día de ayer, conforme al conteo rápido de la Organización de Estados Americanos (OEA), según el cual la abstención alcanzaría el 52 por ciento del Padrón Electoral, diez puntos más con respecto a las municipales del 2000.
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El Padrón Electoral, que mostró muchas fallas, incluye a 3.3 millones de personas, entre ellas muchas fallecidas y otras que han emigrado.
¿Qué provocó tal nivel de abstencionismo? Simplemente, cientos de miles de nicaragüenses consideraron que no valía la pena acudir a votar.
Debido a varias razones: por los sucesivos escándalos de corrupción en los partidos, porque se considera que los comicios municipales no resuelven los problemas del desempleo y de carestía de la vida, porque pierde relevancia el voto en contra, y porque —irónicamente— la disminución de la polarización desmoviliza a los votantes.
Éstas son algunas de las hipótesis barajadas la noche de ayer por Manuel Ortega Hegg, especialista en descentralización y participación ciudadana, y por Raúl Obregón, de la firma encuestadora M&R Consultores.
Durante la jornada de ayer el abstencionismo se cernió como una sombra sobre el cielo electoral, de forma inesperada, a pesar de que se conocía que las elecciones municipales no despiertan la misma pasión que las presidenciales, pero las encuestas daban un 20 por ciento de abstencionismo, no el 52 que se estima actualmente.
Se sabía que el nivel de votación no sería igual al de las últimas elecciones presidenciales, mayor al noventa por ciento, pero no se avizoraba que el abstencionismo reinara con tanto aplomo.
De tal forma que lo que se suponía sería una masiva fiesta cívica, poco a poco se tradujo en una jornada llena de desidia, con poca pasión electoral.
Ortega y Obregón coinciden en que los comicios municipales no polarizan tanto como las presidenciales, por lo que el voto en contra disminuye notablemente.
En tanto, los principales organismos de observación electoral, Ética y Transparencia-Ipade, así como la Organización de Estados Americanos (OEA), fueron prudentes al valorar la importancia que las fallas en el Padrón Electoral tuvieron en el nivel de abstencionismo de estos comicios.
La principal protagonista de esas fallas fue la resolución del CSE que pasó por encima de la Ley Electoral al decidir que los ciudadanos que no aparecían en el Padrón no podrían votar, aunque su cédula los acreditara como residentes de la zona.
Finalmente, considera Ortega, los municipios aún no cuentan con recursos suficientes como para incidir en la vida cotidiana de miles de votantes, pues el Gobierno Central aún controla la mayor parte de los recursos financieros, lo cual disminuye la esperanza en los mismos.
En fin, las hipótesis hasta anoche eran que, sencillamente, cientos de miles de nicaragüenses no encontraron razones que les hicieran creer que votar era algo que valiese la pena.
APRE SUBE EN GRANADA
Ala 1:00 de esta madrugada la Alianza por la República (Apre) tenía el 42 por ciento; el FSLN el 32 por ciento y el PLC el 21 por ciento para la Alcaldía de Granada. Para concejales, el 36 por ciento a favor del Apre; el 34 por ciento para el FSLN y el 21 para el PLC, según datos suministrados por el Centro de Cómputos de Granada. A esa hora habían sido escrutados 2 mil 691 votos en 18 JRV, de un total de 224, en el municipio de Granada.