Jorge Zeledón Rosales
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Al llegar la hora de la verdad…
Jorge Zeledón Rosales
Ha llegado la hora impostergable e ineludible de la verdad, para que el pueblo de Nicaragua decida con su voto este domingo 7 de noviembre, en las elecciones municipales, lo que siempre ha deseado por el bien de su país, de sus hijos, nietos y familia. Así como también por la libertad, por la democracia, por la seguridad jurídica y por la lucha contra la corrupción y la pobreza.
El voto tiene el poder de lograr que los derechos fundamentales no sean únicamente en un papel, sino que, por el contrario, se conviertan en una realidad que permita a todos los nicaragüenses, particularmente a los más necesitados, tener acceso —en una ruta confiable, honesta y transparente— a la educación, la salud, el trabajo, la alimentación y a una vivienda digna.
El camino ya está trazado e impulsado por el presidente Enrique Bolaños, la comunidad internacional, los países amigos y los organismos internacionales. Obviamente esto no será posible si el valiente, sufrido y heroico pueblo de Nicaragua no hace un urgente e inmediato examen de la actual situación y dice: Nunca más admitiremos ni toleraremos caudillos ni gobiernos incapaces de lograr con honestidad, valor y firmeza la defensa sostenida de los legítimos intereses del pueblo de Nicaragua.
Sobre el particular es también de la mayor importancia que el pueblo de Nicaragua logre con su voto que los dos caudillos y su élite de paniaguados, no lo continúen engañando con propuestas amañadas, llenas de demagogia y de falsas promesas expresadas con inaudito cinismo y burla al pueblo y sus urgentes necesidades como consecuencia del saqueo de los bienes del Estado y de particulares; y por la destrucción de la infraestructura efectuada sistemáticamente durante los últimos 25 años.
Esta situación ha comenzado a revertirse no obstante los ataques frontales que se hacen contra el buen gobierno del presidente Enrique Bolaños y a las buenas relaciones con la comunidad internacional. Acciones que, en medio de innumerables acciones arteras han estado presentes para hacer fracasar el primer gobierno en la historia moderna de Nicaragua (la Nueva Era) que ha logrado y seguirá logrando un desarrollo económico, político y social digno. Todo eso a pesar de tantos enemigos que el pueblo nicaragüense ya no puede ni debe seguir soportando, por su propio bien.
El pueblo de Nicaragua solamente tiene dos opciones: o sigue la ruta de la autodestrucción o reacciona y se fortalece en la democracia por el poder de su voto fuertemente mayoritario, para no seguir con más de lo mismo.
Faltan dos días para derrotar a los dos grandes enemigos de Nicaragua, para derrotar a los que se escudan en leyes que no respetan, pero que fingen respetar cuando se trata de eliminar a los que luchan por el bien de Nicaragua y su pueblo. Y las aplican, descarada y cínicamente, interpretándolas como mejor conviene a sus intereses personales.
La cita por Nicaragua, por la libertad, la seguridad y el bienestar de la familia es este domingo 7 de noviembre, en la casilla que le corresponde votar a cada quien.
El autor es Economista, ciudadano mexicano de origen nicaragüense.