Celebración del Halloween céltico en el estilo de los ahuizotes nicas

Róger Fischer S.

El próximo 31 de Octubre se celebrará mundialmente una tradición que se ha ido afincando en diversos países y continentes. El consumismo estimulado por la publicidad se manifiesta en la adquisición de disfraces simulando brujas y personajes de horror que nos recuerdan el infierno gobernado por Satanás y ese mundo desconocido después de la muerte al que de alguna manera pretendemos darle forma.

Los orígenes de Halloween son diversos. El druidismo o religión de los Celtas tenía una celebración llamada “Samhain” que como la mayoría de religiones conocidas rinde culto a sus muertos. Las tradiciones de antiquísima data coinciden desde el viejo mundo hasta países como México y Perú en nuestra América, recordemos que las celebraciones y ritos funerarios en noviembre, en los lagos de Janitzio y Chapala en México, no son ajenos al Machu Picchu en las creencias relativas a la visita de los espíritus a sus antiguos hogares, en una cita anual que es celebrada con ritos de comidas, bebidas, velas y flores.

La Iglesia Cristiana en el siglo IV ya festejaba a los mártires y el Papa Bonifacio IV transformó el famoso Panteón de Roma en Iglesia de Todos los Santos en memoria de los muertos quienes habían profesado la fe de Cristo. Todo esto circundaba la fecha de la primera semana de noviembre, misma que se fue puntualizando en dos días, y que ahora en nuestro santoral conocemos como fiesta de Todos los Santos y Día de Muertos, durante los días uno y dos del undécimo mes.

Los disfraces fueron inventados por los franceses entre los siglos XIV y XV cuando la peste bubónica hizo su agosto en Europa. La epidemia conocida como “muerte negra” multiplicó la oración y los actos litúrgicos, pues la gente fallecía sin remedio y los que lograron salvarse desearon conmemorar el terrible flagelo con representaciones artísticas, simulando monjes, demonios, caballeros y damas, leprosos, ciegos, papas y reyes, monjas y campesinos, prostitutas y “manos caídas”. Ahí surgieron obras populares que ridiculizaban tanto a la muerte como a personajes de la época. Actualmente los norteamericanos sacan máscaras de sus presidentes, artistas de cine, personajes de la farándula y tutti cuanti ser esté de moda. López Portillo en México, Salinas de Gortari y el presidente Fox han sido explotados comercialmente, tal vez como desquite de los grupos populares.

En Nicaragua, Halloween está calificada como una fiesta importada, sin tradición local y que además quiere ser impuesta por un grupo con raíces culturales en Norteamérica. La realidad es que la costumbre de celebrar a los muertos y a los santos es muy antigua, mucho más que la religión traída por los españoles. Sin embargo la forma de celebrar Halloween se hermana con los ahuizotes y en postres y dulces con los buñuelos de Guadalupe. Como es fácil observar el paganismo y la celebración religiosa van de la mano en todos los pueblos del mundo.

Estaba revisando mis apuntes cuando recibí una llamada telefónica invitándome a una fiesta de Halloween. “Va a estar alegrísima”, me dijo Vilma y continuó: “Va a ser de disfraces. Imagináte que Ricardo se fue hasta la Iglesia de San Rafael del Norte para sacar el modelo de Daniel… Otros van de Nichos. Todos los flacos quieren ir de Pedro Joaquín… porque es el más chiche”: (camisa roja y de blue jean). Los gordos pues van como ‘el gordo’: disfrazados de valetudinarios, con camisón de hospital y toda la cosa. Tenemos gentes del Apre que se disfrazarán de Alejandro… por sí le quieren dar una nueva orden de captura, confundir a los jueces… Lo difícil está con Edén, no acepta que nadie vaya como él y no permite dobles (como en las películas. De Herty van varios, todos los pelones y chaparros quieren ser mediadores, eso sí, prohibimos los disfraces de la alta jerarquía religiosa, no vaya a ser que nos regañen”.

“Ajá Vilma —le respondí— y cuánto cuesta la broma”. “Ve niñó —contestó— primero tenés que conseguir el disfraz, no importa si el personaje está vivo o muerto, al fin y al cabo que vos ya estás viejo y después, son 500 córdobas por pareja, eso sí, cada quien lleva su guaro y como ya no bebés te va a salir barato. Las mujeres pueden ir de enfermeras, monjas, brujas, de barbies o la Pequeña Lulú. Ellas no se quieren meter en política, pues dicen y con toda la razón, que en Nicaragua todos los días son Halloween, aquí cada día hay un susto y sólo vivimos entre temblores, ya sean políticos o de las placas tectónicas”.

En este país diario ocurren actos demoníacos y se ven cosas fantasmagóricas, los caciques quieren acabar con todos y con todas las cosas que hay. Éste es el reino del terror. “Aló, holá, oíme Vilma —le respondí— y para qué vas a hacer la fiesta entonces?” “Ahhh niñó —me contestó— qué divertido que sos, si aquí las cosas serias no las hacemos broma nos morimos papito, nos morimos”.

Colgué el teléfono después de una cordial despedida y me quedé cavilando, claro, para sortear nuestras desgracias debemos tomar las cosas trágicas con humor. Definitivamente iré a la fiesta.

El autor es publicista y escritor.

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