Familiares de la joven asesinada cuando exigían justicia ante el jefe del Distrito Ocho de la Policía, subcomisionado Fernando Borges.

Intentan linchar a carnicero

Restos mutilados de joven asesinada por su ex cónyuge reciben el último adiós Familiares de la víctima piden que asesino confiese dónde están la cabeza y pierna de la asesinada Elízabeth Romero “Mi mamita. Mi mamita”, musitaba entre sollozos, el pequeño Layan, de ocho años, mientras enjugaba sus lágrimas y se apretaba entre los brazos […]

  • Restos mutilados de joven asesinada por su ex cónyuge reciben el último adiós
  • Familiares de la víctima piden que asesino confiese dónde están la cabeza y pierna de la asesinada

Elízabeth Romero

“Mi mamita. Mi mamita”, musitaba entre sollozos, el pequeño Layan, de ocho años, mientras enjugaba sus lágrimas y se apretaba entre los brazos de un adulto que lo consolaba. En ese momento, en una caja herméticamente cerrada, eran bajados a su última morada, en el cementerio de Veracruz, los restos mutilados de su madre, Silvia de los Ángeles Aguirre Palacios, de 22 años, quien fue asesinada por su cónyuge Pedro Jiménez, de 40, padre de Layan.

El cuadro era desgarrador. Sobresalían el llanto y el dolor. La madre y hermanos de la víctima lloraban hasta desvanecerse por el dolor, por la partida de la joven madre, asesinada de forma atroz la madruga del domingo.

“¡Hay Dios mío, me dejó desgraciada!”, decía casi a gritos y en medio del llanto la madre de la víctima, Miriam del Carmen Palacios Campos, quien a su vez se hacía preguntas que quedaban en el aire: “¿Por qué Dios mío, por qué me le hizo tanta grosería?”

“Te me vas para siempre mi amor, ¿qué voy a hacer sin vos?”, insistía la progenitora de la víctima, al momento de decirle el último adiós en el camposanto.

Pero más que el dolor, sobresalía la indignación por la forma atroz en que la muchacha fue asesinada. Los parientes de la víctima exigieron justicia desde tempranas horas del día, cuando aún eran velados los restos mortales de la muchacha en su casa en Larreynaga.

NIEGA QUE LA DESCUARTIZÓ

Horas más tarde, en Tipitapa, y en casi un susurro —en un intento por aparecer arrepentido ante las cámaras— Pedro Jiménez Cantarero reconoció ser el autor del asesinato de Silvia de los Ángeles Aguirre Palacios, pero negó haber sido quien descuartizó el cuerpo de su víctima.

“Yo no hice eso”, musitó apenas el hombre, simulando un sollozo, quien por momentos permaneció callado a las preguntas que le hacían los periodistas, cuando era trasladado de la delegación policial al Juzgado de esa localidad.

Las autoridades no descartan que el hombre abusó de su víctima y posteriormente la asesinó, pues en el cuerpo mutilado, los peritos detectaron que habían “residuos” de semen. “Pero vamos a confirmar cuando esté el dictamen médico legal”, manifestó la fiscal Leyla Prado.

En la acusación remitida por la Fiscal a los tribunales, determina que aún no han sido encontrados la pierna izquierda, la cabeza ni los genitales de la muchacha asesinada. Éste fue el principal pedimento de los familiares ante las autoridades policiales, que hagan que el sospechoso diga donde están las partes que hacen falta, como suplicó casi llorando una de las tías de la víctima, María Mercedes Aguirre.

El jefe del Distrito Ocho de la Policía, subcomisionado Fernando Borges, dijo que continúan trabajando. “Hemos entrevistado al reo en varias oportunidades tratando de conocer cuál es el paradero de esto, y él se niega, se queda callado, llora”, indicó.

La Policía ha realizado rastreos desde el kilómetro 41, en la entrada a San Francisco del Carnicero, casi 600 metros lineales, sin que hayan encontrado los restos humanos.

Pero se conoció que en el rastreo la Policía encontró una prenda de vestir íntima, cerca de donde se encontró el cuerpo mutilado en el potrero, y que las autoridades analizan.Amagos de linchamiento

Al momento de ser trasladado el detenido Pedro Jiménez a los tribunales, hubo amagos de los familiares de lincharlo. En ese momento el juez Sergio Amador Perezalonso se encontraba en un juicio oral y no pudo recibir la acusación y el reo debió ser devuelto a la delegación policial, ante los gritos de los familiares exigiendo justicia.

PENA MÁXIMA

A criterio de la representante del Ministerio Público, Leyla Prado, existen los elementos suficientes para acusar a Jiménez ante los tribunales correspondientes por el delito de parricidio. Se espera que a primeras horas de hoy se celebre la audiencia preliminar en el Juzgado de Distrito del Crimen de Tipitapa, y la fiscal solicitará ante el judicial la prisión preventiva, y en el desarrollo del proceso la pena máxima para el detenido.

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