Managua: una mala imitación de la ciudad de Las Vegas

Gloria Aguilar de Chamorro

Es asombroso como poco a poco se ha desarrollado Managua, muchas veces en forma positiva pero algunas veces en forma negativa. Ahora quiero comentar el lado negativo del desarrollo de Managua, con el propósito de que se mejoren las cosas que impiden que Managua en realidad luzca linda.

Puedo comenzar con la proliferación indiscriminada de casinos, que le dan un ambiente de vicio a la ciudad, así como todo lo que se relaciona con ello: prostitución creciente en la Carretera a Masaya, drogas y alcohol. Demás está mencionar el daño inmediato económico que los casinos crean en la familia misma, cuando el padre, madre o hijos irresponsablemente juegan con el dinero con el que se tenía que pagar casa, luz, agua, comida, colegios, etc. o incluso pagar buenos sueldos a sus empleados, llevando de manera gratuita como premio de su entretenimiento, dolor, angustia, inestabilidad y sufrimiento a la misma familia.

El problema de los casinos y la prostitución es de todos los managuas. Y debería ser prioridad para el alcalde y Ministro de Gobernación que en Managua haya un ambiente seguro y sano, aunque parece que no a todos les importa, como me lo demostró en una ocasión un candidato a la Alcaldía al que le pregunté qué propuestas tenía para minimizar el problema de los casinos y prostitución, y su respuesta fue: “En este momento estoy en campaña interna y mi meta es ganar las elecciones en el partido, además ese problema no me compete a mí”. Qué forma más delicada y profesional de ganar votantes.

Otro aspecto que a muchos llama la atención es el crecido número de vallas publicitarias que comenzaron luciéndose muy bien en los bulevares, pero ahora parece que no hay una sola zona verde donde no esté un rótulo publicitario. Y como si eso fuera poco, las empresas que se anuncian se esmeran en competir por quién desnuda más a la mujer.

Todos notaron la campaña publicitaria de una cervecería que se excedió en usar a la mujer de manera muy baja en su lanzamiento. Su campaña no duró mucho y felicitamos el hecho de que hayan cambiado los rótulos al reconocer el sentir negativo de la población.

Ahora aparece una marca de gaseosas que se ha caracterizado por ser familiar, con campañas publicitarias dirigidas al bien común, a promover valores como la amistad, compartir, la sonrisa, etc. con una mujer desnuda incitando a “destapar tus fantasías”. No se queda atrás la campaña de otra marca de gaseosas que invita con muñequitos simpáticos e inofensivos, enviando claramente mensajes subliminales tales como: “sigue tu instinto”, “lo normal es aburrido”, etc. Estos mensajes, por sencillos que parezcan, invitan a los jóvenes en especial a pensar que eso es verdad, por ejemplo: lo normal es trabajar, por lo tanto trabajar es aburrido. Ser honesto es algo normal, por lo tanto ser honesto es aburrido. Si tu instinto te dice llena el tanque de gasolina y vete sin pagar, entonces sigue tu instinto y roba. Si tu instinto de dice miente, pues miento.

Volviendo a las empresas de rótulos y vallas publicitarias, el colmo es que en la misma Carretera a Masaya por todos lados están los rótulos pidiendo el apoyo al “aborto terapéutico”, seguido de otras empresas, correctas y decentes. Me pregunto: ¿será que una empresa seria y decente quiere verse asociada con un crimen?

En resumidas cuentas, creo que empresas multinacionales que pagan muchísimo dinero a sus agencias de publicidad podrían exigir un mejor trabajo, con más creatividad y mayor calidad, ya que para todos está claro que la pornografía no es fruto de la creatividad ni representa el mayor esfuerzo profesional para quien la utiliza. Por otro lado los gerentes de estas empresas deberían ponerse los pantalones y de una forma muy profesional hacerle ver a sus empleadores que las campañas internacionales no pueden ir del todo por igual para todos sus países, pues cada país tiene su idiosincrasia y quieran o no en Nicaragua todavía hay valores y no nos vamos a tragar cualquier basura que venga de fuera.

Habemos quienes no queremos que Managua sea una mala imitación de Las Vegas, nos gustaría ser originales y desarrollar una Managua linda que refleje lo que los nicaragüenses en realidad somos.

La autora es madre de familia

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