Carta que dice la verdad sobre la mujer y el feminismo

Lucía César de Boehmer*

Roman, Times, serif»>
Carta que dice la verdad sobre la mujer y el feminismo


Lucía César de Boehmer*




La última Carta del Vaticano dirigida a los obispos de la Iglesia Católica, sobre la “Colaboración del hombre y la mujer en la Iglesia y en el mundo”, fue elaborada por la Congregación para la Doctrina de la Fe y aprobada por Su Santidad Juan Pablo II.

Para su presentación, algunos medios consultaron a sectores tradicionalmente reaccionarios a la Iglesia e interesados en desprestigiarla, como es cierto feminismo extremo. Indudablemente estos sectores se mostraron molestos con el contenido de la Carta, porque no apoya sus conocidos reclamos centrados en la legalización del aborto y la homosexualidad.

¿Qué dice la Carta? Brevemente, dice lo que tradicionalmente afirma la Iglesia respecto de la mujer pero con algunos tópicos que la transforman en un documento realmente “vanguardista”. Por ejemplo ratifica su postura ya conocida respecto a la indisolubilidad del matrimonio; la igual dignidad intrínseca entre hombre y mujer; confirma las características antropológicas de cada sexo que afianzan el principio de complementariedad e igualdad en el ser; la esencia maternal física y espiritual de la mujer que enriquece con su aporte a la sociedad; reafirma el principio de la heterosexualidad como constitutivo del matrimonio; sostiene su postura contraria a la homosexualidad; subraya el sentido sobrenatural del celibato y de la virginidad para la Iglesia.

¿Por qué molestó? Porque además de estos “clásicos” de la Iglesia, la Carta enfrenta el caballito de batalla del feminismo radicalizado como es la controvertida ideología de género, que se ha transformado tanto en una “verdad incuestionable”, como en el único parámetro para medir el progreso de la mujer.

Desde la antropología bíblica, derriba las bases sobre lo que se estructura la ideología de género y que se traducen tanto en una prédica constante a favor de la legalización del aborto y de la homosexualidad, como a favor del sacerdocio femenino, entre otros temas. La llamada política de fénero afirma que las diferenciaciones antropológicas entre los sexos son construcciones histórico-culturales. Es decir, casualidades y no pertenecientes a la naturaleza humana. Esta premisa permite avanzar hasta sostener que el ser humano puede ser tanto homosexual como heterosexual y, en consecuencia, tiene igual derecho a conformar una familia con una persona de su mismo sexo. Como efecto cascada, la institución familiar se ve afectada gravemente, aspecto que la Carta pone en evidencia y fundamenta con toda claridad.

También aborda otro tema capital para ese sector, como es la cuestión de la maternidad y su vinculación con la esencia de la mujer. La ideología de género sostiene que es un “estereotipo cultural”, acusando de esencialista a aquéllos que afirman que la mujer está constituida para la maternidad. En realidad, no hay que argumentar mucho en este sentido ya que toda mujer responde a esa “realidad”. La naturaleza nada hace porque sí, sólo por capricho o por “ideología”. Acorde con esta perspectiva, la Carta sostiene que la maternidad biológica o espiritual es constitutiva de la mujer, aclarando que esto no autoriza a considerar a la mujer sólo desde su facultad procreativa. Este enfoque absolutamente justo y “vanguardista”, muestra el pensamiento equilibrado y actual que la Iglesia propone al mundo para el tratamiento de la temática femenina.

¿A quiénes afecta? ¿qué clase de mujer puede sentirse negativamente afectada por esta Carta? Quizás confronte a los movimientos feministas que abandonaron la genuina lucha para mejorar la condición de la mujer, hoy transformados en “antimaternidad”. Puede que la Carta sea más que peligrosa para aquéllos que hacen de la mujer “pasto para la anticoncepción”, como los que pregonan el control demográfico. En este sentido y sin apartarme del tema, muchas organizaciones feministas son voceros de estos sectores o coincidentes con sus estrategias.

* La autora es Presidenta de Asociación Nicaragüense por la Mujer (Animu)

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí