- Analistas sostienen que la buena imagen del Premio Nobel le ayudará, pero otros señalan daños a la institucionalidadpor haber suprimido la prohibición legal de reelección
Josué BravoCorresponsal de LA PRENSASan José
El cuatro de abril del año 2003, la Sala Cuarta Constitucional de la Corte Suprema de Justicia de Costa Rica, declaró con lugar un recurso de amparo interpuesto por un grupo de políticos allegados al ex presidente Óscar Arias Sánchez, y ordenó revocar la reforma constitucional de 1969 que prohibió la reelección presidencial.
Esta decisión de la Sala Cuarta era la culminación del debate político que ocupó grandes espacios en la prensa local durante la década anterior e inicios de ésta. La sociedad y la clase política costarricense sabían que la idea de revocar la reforma constitucional de 1969, era un interés personal de Óscar Arias Sánchez, quien llegó a ser presidente de este país entre los años 1986-1990, gracias al Partido Liberación Nacional (PLN).
Prueba de ello es que Arias anunció oficialmente su precandidatura por el PLN, meses atrás, junto a Antonio Álvarez Desanti, su primer contendor.
Antes, en septiembre del año 2000, la Sala Cuarta había rechazado otro recurso de amparo, mediante el cual los allegados a Arias Sánchez sostenían que hubo vicios en los procedimientos al momento de prohibir la reelección en 1969 y alegaban que se violaban los derechos de los costarricenses y de los candidatos políticos, porque había limitación para elegir y ser electo.
Según el analista político Rodolfo Cerdas, la decisión constitucional del 2003 generó una clara confusión en la sociedad costarricense, porque juristas y políticos consideraban que el debate sobre la reelección presidencial debió haberse definido políticamente dentro del seno de la Asamblea Legislativa y no en las instancias judiciales.
A juicio de Cerdas, los allegados a Arias Sánchez invocaron a la Sala Cuarta cuando observaron que no se podía lograr una enmienda constitucional en el Congreso, pese a que el partido del ex presidente tenían un grueso grupo de diputados.
“Pero en el último momento, cuando ya se marcó la decisión que ya se veía que no habría reforma legislativa y lo único que quedaba era reforma judicial, se presentó un nuevo argumento que es muy sofisticado desde el punto de vista constitucional”, recuerda Cerdas.
Cerdas explicó, entre otras cosas, que en el recurso de amparo resuelto en el 2003 los allegados a Arias argumentaban entre otras cosas, “que para establecer una prohibición absoluta como se había establecido por reforma constitucional (en 1969), debió haberse resuelto mediante una Asamblea Constituyente”.
“Esto desde luego, incluso para los sectores que apoyan a don Óscar Arias, no cayó muy bien porque obviamente traslada al Poder Judicial facultades que son esencialmente de la Asamblea Legislativa, limita gravemente la capacidad de reforma constitucional que la propia Constitución le otorga a la Asamblea Legislativa y luego, obvia la lucha política que don Óscar debió haber dado para obtener la reforma constitucional en el momento que él quería obtenerla”, dijo Cerdas a LA PRENSA.
De acuerdo con Cerdas, la polémica continuó luego de la decisión judicial del 2003, cuando Guido Sáenz, quien fue Ministro de Cultura durante la administración de Arias, publicó sus memorias “y en una de ellas pone en boca de don Óscar que algún magistrado de la Sala lo había traicionado”, mientras buscaba obtener votos a favor de la reelección presidencial.
“Esto le dio un tinte político a una resolución jurídica que ya era muy discutible, y en consecuencia hizo que un ex presidente muy moderado como lo es Luis Alberto Monge (también del PLN), declarara públicamente que esto equivalía a un golpe de Estado”.
Cerdas agregó que toda esta polémica debilitó innecesariamente el prestigio de la Sala Cuarta, así como el del Congreso, además de evidenciar que “el deseo personal de Arias por llegar a ocupar la Presidencia estaba contribuyendo a un proceso de debilitamiento de la institucionalidad democrática”.
“(La reelección presidencial) no era indispensable para Costa Rica. Lo que estaba planteado era una reformación profunda de los partidos políticos, porque evidentemente las estructuras tradicionales de los partidos están agotadas y muy desprestigiadas”, agrega.
En cambio, el analista político Constantino Urcuyo, considera que la lucha que sostuvo Arias en pro de la reelección presidencial, “supone una toma de posición, una búsqueda deliberada del voto”.
“Yo no creo que haya habido peregrinación ante los magistrados. Ellos (los allegados a Arias) presentaron un recurso y la Sala Cuarta resolvió a derecho, de acuerdo a la Constitución Política. ¿Que a algunos no les gustó la resolución de la Sala Cuarta? Bueno eso es la ley y esa es la Constitución que dice que la Sala Cuarta resuelve ese asunto y es la última palabra”, agrega Urcuyo.
“Hay gente que quedó con sinsabores. Hay gente que quedó con sabor a la miel. No hay un rechazo unánime a esa resolución. El único que ha hablado sobre golpe de Estado y me parece incorrectamente es el ex presidente Luis Alberto Monge”, reitera.
EN EL IMAGINARIO SOCIAL
Urcuyo cree que “algunas fuerzas necesitaban que surgiera un candidato con una gran legitimidad popular frente a las próximas elecciones”.
Asegura que Óscar Arias es un símbolo nacional. “Hay varios símbolos y Óscar hace parte de ese imaginario social que el costarricense ve como orgullo y es la manera como quisiera verse idealmente y Óscar hace parte de eso”, dice.
Urcuyo dice que toda la polémica que rodeó la reelección de Óscar Arias tocó directamente a la clase política de este país, no así al costarricense común que a diario lucha con sus problemas económicos y sociales.
“NI LOCO VOTO POR ARIAS”
Sin embargo, Álvaro Céspedes, quien labora como taxista en San José, explica que “ni loco votaría por ese mae (Arias)», aunque reconoce que ante un eventual Gobierno del ex presidente «tal vez mejoraría las condiciones del país».
“Pueda que haga algo por Costa Rica y pueda que gane las elecciones porque tal vez es el menos ladrón de todos los políticos. Yo ni loco voto por ese mae porque es un capitalista neoliberal que responderá a los intereses de los ricos y privatizará las empresas del Estado. Yo me inclinaría por un partido pequeño”, adujo.
“Dicen que (Arias) puede ganar, pero lo veo difícil. Yo soy Liberacionista pero Óscar Arias ya dijo que va a privatizar el ICE (Instituto Costarricense de Electricidad). Yo no votaría por él. Es un millonario arrogante que sólo busca el poder personal. Yo no veo bueno que se haya elegido de nuevo”, argumentó Rolando Padilla, costarricense que labora en la construcción.
¿UNA VICTORIA ANUNCIADA?
Una encuesta realizada en agosto por la firma Unimer para el diario La Nación, indicaba que si en ese momento fueran las elecciones presidenciales en Costa Rica, el precandidato de Liberación Nacional, Óscar Arias Sánchez, obtendría el 41 por ciento de los votos, seguido de Ottón Solís con 14 por ciento, del Partido Acción Ciudadana (PAC).
Los analistas Constantino Urcuyo y Rodolfo Cerdas, creen que en las elecciones del 2006 el ex presidente Óscar Arias Sánchez será reelecto nuevamente.
Ambos sostienen que los recientes escándalos de corrupción en que se ha envuelto el partido de Gobierno, Unidad Social Cristiana (PUSC), principalmente su líder, el ex presidente Rafael Ángel Calderón, será un punto a favor de Arias.
Asimismo, sostienen que Arias todavía conserva la buena imagen que cultivó como presidente de Costa Rica y que lo llevó a ganar el Premio Nobel de la Paz, en 1987.
LOS REELEGIBLES
Luego que la Sala Cuarta Constitucional ordenó revocar la reforma política de 1969 que eliminó la reelección presidencial, los ex presidentes José Joaquín Trejos, Mario Echandi, Rodrigo Carazo, Luis Alberto Monge, Oscar Arias, Rafael Ángel Calderón y José María Figueres, pueden ser reelegidos a partir de las elecciones del 2006. El ex presidente Miguel Ángel Rodríguez podrá hacerlo hasta 2010.