Más que un teléfono

Freddy Potoy Rosales

MADRID, ESPAÑA.– Los servicios de telecomunicaciones e informáticos no son sólo teléfonos fijos, celulares o computadoras, como aún creen grupos de personas. Es un mundo tan inmenso que los expertos en ingeniería no precisan hasta dónde llegará la dimensión del poder de estas herramientas. De ahí que existan ahora dos corrientes que debaten sobre la regulación o no de muchos servicios brindados por las nuevas tecnologías y sobre el papel que juega el derecho en su carrera expansionista por establecer el orden.

Las telecomunicaciones no sólo son teléfonos, interconexión, PdI, el bucle de abonado, el par de cobres, fibra óptica, normalización, numeración, preasignación u otros aspectos clásicos de este sector. Dada la complejidad de las telecomunicaciones, el derecho ha tenido que replantearse aspectos normativos utilizando un lenguaje técnico que maneja con mucho cuidado, pues un error implicaría grandes repercusiones. Las nuevas tecnologías, por su parte, son otro tema serio. Las telecomunicaciones y las tecnologías marchan en la misma dirección y a velocidades increíbles que cada día, lo que hace poco se pudo conocer, luego es historia, mientras el marco normativo mundial va atrás, a pesar de los avances significativos en legislaciones como Estados Unidos, Europa o Asia.

El profesor Pablo García Mexía, doctor en Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III, de Madrid y Letrado de las Cortes Generales, plantea en su libro Principios del derecho de internet el debate alrededor del régimen jurídico para internet. Por otro lado, también el profesor y doctor en Derecho Constitucional y especializado en telecomunicaciones y las nuevas tecnologías, Luis Miguel González de la Garza en su reciente obra titulada Comunicación pública en internet, habla de los riesgos de la autocensura, el poder deliberativo de la sociedad, la quiebra de derechos constitucionales y el límite al intrusismo estatal y privado.

Los debates y ejercicios teóricos son reconfortantes, pero en la realidad los escenarios son otros: compañías telefónicas absorbiendo mercados con legislaciones nacionales débiles o gigantes como Microsoft en su afán monopolista. El lenguaje utilizado es práctico y el mundo ideal o romántico no cuenta. Aquí vale el poder económico, influencias políticas, desarrollo tecnológico y por supuesto, profesionales del derecho que sepan de qué se trata el negocio. Es ahí donde hay un giro rápido y nos encontramos frente a la millonaria industria de las telecomunicaciones que requiere de un derecho especializado, de análisis jurídicos y económicos del sector, de un régimen normativo moderno que no lesione el mercado pero que asegure el bienestar social. Las nuevas tecnologías requieren del Derecho de la Contratación Electrónica, de los Contratos en Internet, Delincuencia Informática, Protección de Datos, Derecho de la Propiedad Industrial e Intelectual, etc. En medio de estas dos grandes vertientes (Telecomunicaciones y Tecnologías), figuran dentro del marco de la economía de libre mercado y el derecho constitucional, los medios de comunicación que deben estar a tono con lo antes descrito para que su función adquiera nuevo significado, utilizando los medios electrónicos avanzados y un marco normativo moderno que no lesione valores, principios y derechos fundamentales.

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