El centroamericano en la OEA

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El centroamericano en la OEA





El jueves de esta semana, el señor Miguel Ángel Rodríguez, ex Presidente de Costa Rica, asumió oficialmente la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA), en una reunión solemne que celebró el Consejo General de dicho organismo con la presencia de 12 gobernantes de las Américas, incluyendo al presidente Enrique Bolaños, de Nicaragua.

Ésta es la primera vez que un centroamericano desempeña la Secretaría General de la OEA, cargo que hasta ahora parecía estar reservado a los países suramericanos. En efecto, desde la formación de la OEA el 30 de abril de 1948, su Secretaría General de la OEA fue ocupada por el colombiano Alberto Lleras Camargo, de 1948 a 1954; el chileno Carlos Dávila, de 1954 a 1955; el uruguayo José A. Mora, de 1956 a 1968; el ecuatoriano Galo Plaza, de 1968 a 1975; el argentino Alejandro Orfila, de 1975 a 1984; el brasileño Joao Clemente Baena Soares, de 1984 a 1994; y el colombiano César Gaviria Trujillo, de 1994 al 2004.

Ahora bien, el hecho de que un ciudadano de Costa Rica, es decir, de América Central, desempeñe por primera vez la máxima dignidad y responsabilidad en la OEA debería ser motivo de satisfacción para todos los centroamericanos, no sólo para los costarricenses. Sin embargo, la verdad es que no lo es tanto para los nicaragüenses por los antecedentes del señor Miguel Ángel Rodríguez en sus relaciones con Nicaragua, cuando él fue Presidente de Costa Rica de 1998 al 2001.

Ciertamente, tal como se recordó informativamente ayer en LA PRENSA, si bien es cierto que Rodríguez le concedió una amnistía migratoria a muchos indocumentados nicaragüenses, “en su período entró en conflicto con Nicaragua al tratar de imponer arbitrariamente la navegación de elementos armados de la Fuerza Pública costarricense por el nicaragüense río San Juan. La agenda bilateral se trabó debido al asunto”.

Al respecto el ex presidente Rodríguez declaró a este Diario, en entrevista que publicamos el 4 de abril de este año, que Nicaragua no debía temer que él pudiera usar su cargo en la OEA a favor de su país (Costa Rica), “ya que cualquier hipotético planteamiento en esa materia, por su propia naturaleza, no sería competencia del Secretario General sino del Consejo Permanente, donde cada país tiene su representación”. Y tiene razón, pero los temores son inevitables y precisamente eso fue lo que motivó la tardanza del Gobierno de Nicaragua en respaldar la candidatura de Miguel Ángel Rodríguez para la Secretaría General de la OEA.

De todas maneras, ahora las reservas parecen haber sido superadas. Al menos así se puede inferir de la presencia del presidente Enrique Bolaños en la toma de posesión de Miguel Ángel Rodríguez como Secretario General de la OEA, una organización que ha estado vinculada con Nicaragua en momentos claves de su azaroso proceso político de los últimos treinta años.

La OEA desempeñó un rol de primera importancia durante las negociaciones internacionales e internas que se sostuvieron para poner fin a la guerra civil de los años ochenta. Después fue garante de las elecciones presidenciales y parlamentarias de 1990 que permitieron poner fin cívicamente a la dictadura pro comunista del FSLN. Y luego supervisó el proceso de desmovilización, desarme y reinserción social de los antiguos combatientes de la Resistencia Nicaragüense.

Pero no sólo elogios ha merecido la OEA por su participación en la solución de los conflictos de Nicaragua. También recibió críticas severas, pues al Secretario General de la OEA en 1990, el brasileño Joao Baena Suares, se le atribuye haber presionado junto con el ex Presidente estadounidense, Jimmy Carter; el ex Presidente de Venezuela, Carlos Andrés Pérez, y el representante personal del Secretario General de Naciones Unidas en aquel momento histórico, para que se redactara el protocolo de transición de gobierno que le aseguró al Frente Sandinista una onerosa cuota de poder que distorsionó la transición democrática en Nicaragua.

Aparte de eso, la presencia de un costarricense —o sea de un centroamericano— en la Secretaría General de la OEA hay que verla como algo positivo. Y cabe hacer votos para que las reformas a la Organización que ha anunciado Rodríguez, sirvan para fortalecer las relaciones de confianza entre los pueblos americanos y en particular entre los vecinos, como son Nicaragua y Costa Rica.

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