Un buen libro sobre Policía y seguridad ciudadana

Francisco Arellano Oviedo

Hacer un libro no es fácil, implica disciplina, conocimientos, observación, análisis de datos, capacidad para inferir, en fin…, creatividad. Por eso, la investigación o la creación literaria produce tanta satisfacción como la coronación de una carrera profesional con brillantes calificaciones. Este gozo lo experimentaría, por primera vez, Francisco Javier Bautista Lara, si él no fuera ya licenciado en Economía con especialización en Políticas Macroeconómicas y máster en Dirección y Administración de Empresas.

Policía, seguridad ciudadana y violencia en Nicaragua, es el título que ahora presento. No está de más decir que es un tema de sumo interés, pues el análisis, el debate y toma de conciencia de la problemática presentada son urgentes ahora y aquí, “hic et nunc”, pues por allá…, hemos visto el resplandor y hemos advertido el dolor causado por la onda de la violencia. Tanto allá como aquí existe el síndrome de la seguridad.

La obra de Bautista Lara, básicamente aborda dos temas: Policía y modernización institucional, es la primera parte de la obra, que de alguna manera continúa o se refleja en la tercera parte, con el relato testimonial de un miembro fundador que escribe sus vivencias de lo que hicieron en aquellos días, cuando fundaban la institución que ahora cumple veinticinco años. El otro tema abordado en la segunda parte es Violencia y delincuencia en Nicaragua.

En el primer tema, aborda el autor la historia de la Policía en nuestro país. Sus antecedentes jurídicos basados en el primer Reglamento de Policía de 1880. Así, a finales del siglo XIX Nicaragua cuenta con un cuerpo policial urbano y rural, que también cumplía con la función judicial en lo referente a salubridad, moralidad, fomento del trabajo y seguridad individual.

En 1927 la Guardia Nacional asume también la función de garantizar la paz interior y la seguridad de los derechos individuales. Se caracteriza esta Policía por ser militarizada, excesivamente represiva y partidaria.

Cesó este cuerpo policial en 1979 con el triunfo de la Revolución. Este mismo año fue creada la Policía Sandinista, que desde un comienzo fue civil por ser independiente del Ejército, pero respondía a los intereses del partido en el Gobierno que la había creado, y por tanto no era plenamente profesional.

El decreto de 1992, la reforma constitucional de 1995 y la Ley de Policía número 228, de 1996, transforman este cuerpo de seguridad ciudadana en Policía Nacional, de naturaleza civil y profesional.

Completan la primera parte otros ensayos como Modernización policial, Modelo de Policía Nacional, Descentralización y desconcentración de la organización policial, Prevención policial, Actuación policial, La contundencia y uso de la fuerza, Policía, comunidad y enfoque a la solución de los problemas, Modernización y desarrollo de la Policía.

Todos estos temas aparecen expuestos con claridad, brillantez y cariño por parte del autor, quien ha sido miembro fundador y actualmente, Subdirector General de la Policía Nacional de Nicaragua.

La segunda parte recoge nueve ensayos sobre Violencia y delincuencia en Nicaragua. Analiza causas y características de esta violencia. Cito del primer ensayo de esta segunda parte, su consideración sobre la violencia:

La violencia es, desafortunadamente una manifestación humana y social, que tiene que ser reducida en cualquier modelo de sociedad democrática, donde la tolerancia, el diálogo flexible, la promoción de una cultura de paz, el entendimiento y la cooperación, el respeto mutuo, son características necesarias para la convivencia y la solución pacífica de conflictos.

El autor señala que América Latina es una de las regiones del mundo con mayor índice de violencia delictiva y a la vez con mayor desigualdad en la distribución de la riqueza; asimismo señala que Nicaragua, a pesar de encontrarse en el penúltimo lugar de los países latinoamericanos en cuanto al índice de desarrollo humano, tiene un nivel de violencia delictiva muy inferior al promedio regional y compite, en seguridad ciudadana, con los países que tienen mejor distribución de la riqueza, entre éstos, Costa Rica, Chile, Panamá, Uruguay y Cuba.

También el autor expone diferentes manifestaciones de la violencia. Manifiesta que ésta puede ser religiosa, étnica, nacionalista, económica y política. Subraya que la principal manifestación de la violencia en Nicaragua es de tipo político y que por esto se perciba como un país inseguro, pero en realidad nuestro país sigue siendo uno de los países más seguros del continente.

La obra de Francisco Javier Bautista Lara por la materia que aborda, por la amplitud de su contenido, por su información actualizada y objetiva, por su visión de la sociedad, sin interés proselitista, se convierte en una bibliografía básica para cualquier debate sobre la materia o posteriores estudios de la misma.

El conocimiento del contenido expuesto es importante para los historiadores, juristas, maestros, sociólogos, psicólogos y psiquiatras, en fin, para cualquier profesional o ciudadano interesado en conocer la realidad de la sociedad en la que interactúa.

Llama la atención la información abundante sobre la materia expuesta y su comparación con la realidad de países vecinos o de la región.

De igual manera, enriquecen esta obra las citas de personajes cuya labor y obras han contribuido al desarrollo social y humano. Así aparecen referidos o citados: Publio Virgilio, Suetonio, Víctor Hugo, Albert Einstein, Sigmund Freud, Montesquieu, Charles Baudelaire, Friedrich Nietzsche, Rigoberta Menchú, Naguib Mahfuz, Rubén Darío, José Ortega y Gasset, Pablo Neruda, Graham Greene, John Steinbeck, Susan Sontag, José Saramago, Sergio Ramírez Mercado y otros.

Por los méritos e importancia de esta obra, felicito a su autor. En verdad, nunca hasta ahora, un alto jefe de la Policía escribió con tanta propiedad y oportunidad sobre la institución a la que sirve y sobre la seguridad que a todos interesa, como este joven y veterano comisionado Francisco Javier Bautista Lara.

El autor es escritor.

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