Hugo Ramón García*
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¡Oh Nicaragua mía! ¿Quiénes realmente te honran?
Hugo Ramón García*
Al unirme como nicaragüense a la conmemoración de tus gestas nacionales, no quiero hacer uso de la lírica para recordar tu glorioso pasado, sino ubicarme en las realidades históricas del presente para señalar con claridad ciudadana los males que padeces a causa de la mala fe que priva en la mente de muchos traidores que ofenden y lastiman tu dignidad de República, y que amparándose en tanta impunidad como efecto de la corrupción que hay en la administración de justicia, no hay ley que los ponga en su lugar, y siguen al arbitrio de la tolerancia cometiendo cuanto abuso se les ocurre.
Esos, casualmente, son tus auténticos enemigos; los que viven negociando con tus riquezas y tus patrimonios, y en nombre de un falso patriotismo te explotan hasta la saciedad, pero cuando se necesita hacer compromisos de honor para rescatarte de tanta villanía a la cual te han llevado, te vuelven las espaldas en un gesto de absoluta indiferencia, porque sencillamente en esos apátridas (hombres que no tienen patria) nunca ha tenido presencia el concepto de nacionalismo, en vista de que están acostumbrados a ser lo que son: perfectos traficantes de la necesidad social.
¿Serán patriotas los que montan negocios millonarios con el tráfico de drogas, o los que avalan esta dañina actividad para envenenar la mente de la juventud? ¿Son patriotas los jueces, y magistrados que contradiciendo los mandatos del talento jurídico, o los dictados de la conciencia, emiten sentencias arbitrarias? ¿Es patriota el militar prepotente que alza el arma fratricida para sembrar el terror? ¿O es acaso patriota el funcionario de alto nivel que evade los impuestos aduaneros haciendo entrar al país en algunos casos por veredas los artículos de lujo que necesita, a sabiendas del daño económico que te causa?
¿Cómo se atreven en las tribunas especiales asignadas a ellos en los estadios, rendirle a tu Bandera azul y blanco la promesa de rigor, si después, abusando de la membresía de funcionarios públicos cometen ilícitas acciones reñidas con tus elevados intereses que son intereses de honor, y de una inobjetable moralidad?
¿Tendrán calidades de patriotas los que presidiendo los desfiles del 14 de septiembre se prestan a los fraudes electorales obedeciendo consigna de los caudillos de turno, o del partido de Gobierno? ¿son patriotas los funcionarios de gran membresía que autorizan licencias para destruir las riquezas naturales despalando los bosques y haciendo sacar en pesados camiones maderas preciosas hacia otros destinos, para enriquecer los bolsillos de los infractores de la ley que ambicionan aumentar su potencial economía? ¿se puede llamar patriotas a los caudillos de turno que a toda costa pretenden mantener sobre la Nación, sus caprichos, y sus terquedades? ¿puede llamársele patriotas a los que duplican sus fabulosos sueldos rentándole al Estado para alojar oficinas gubernamentales sus casas particulares? ¿son patriotas también los funcionarios de alcurnia en el Gobierno Central que valiéndose de la posición que poseen, establecen monopolios de empleos a favor de sus familiares más cercanos, esquilmando de esta manera los recursos financieros del Estado?
¿Serán poseedores de una conciencia solvente esos funcionarios que con la cansada dialéctica de sus discursos, te adulan, y en la práctica personal se contradicen incurriendo en hechos censurables, apoyándose en la posición pasajera que representan?
¿Con qué autoridad se dicen llamar patriotas los funcionarios que defienden causas innobles, y otros que forman círculos de poder para proveer de muchos privilegios única y exclusivamente a sus allegados, aunque éstos últimos no tengan una definición ideológica permanente, porque están acostumbrados a bailar el son que les tocan?
Invasor no es solamente el que viene de tierras extrañas a manosear tu soberanía. Lo es también el que viviendo en tu propio suelo imita las mismas “hazañas” de ellos, y tú, Nación, tú, República, con derecho a ser respetada y amada en todas sus dimensiones, necesitas a plazo inmediato funcionarios probos que sean emuladores de un verdadero patriotismo. Servidores públicos que tengan vocación para hacer el bien a cambio de nada, y que frente a tu pabellón, encarnación misma de tus ideales, se entone con devoción ciudadana el Himno Nacional, tal como lo recomienda Salomón Ibarra Mayorga, para que siempre sintamos en lo hondo del espíritu lo mejor de nuestras pasiones, y en tus horizontes nazca la aurora de un luminoso porvenir fundado en la paz social que todos demandamos para construir la República que merecemos.
* El autor es periodista de Somoto