La autonomía de la Costa Atlántica

Ronald Hill Álvarez [email protected]

Se está realizando en Managua el IV Simposio Internacional de Autonomía de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe nicaragüense. Es un esfuerzo conjunto de las dos principales universidades del Caribe, la Bluefields Indian and Caribbean University (BICU) y la Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense (URACCAN). Estos simposios se celebran desde 1986 de manera sostenida con resultados positivos para la institucionalización y reconocimiento, tanto nacional como internacional, del proceso autonómico de la Costa Caribe nicaragüense.

Diversos temas son abordados, todos ellos referidos a la realidad y búsqueda de consenso para el desarrollo real de la Costa Caribe, en el marco del hermoso proceso autonómico que se vive con múltiples problemas y retos. Entre tantos aspectos hay mesas temáticas, diversas como sus pueblos indígenas y problemáticas, entre las que sobresalen el modelo de salud intercultural, el papel de la educación en el desarrollo de la autonomía, la demarcación de los territorios, manejo y uso de los recursos naturales, gobernabilidad democrática, seguridad ciudadana, la administración de justicia, el papel de los jóvenes y las mujeres, etc. Se trata de un rico intercambio sobre la problemática, logros y desafíos de la autonomía en el corto, mediano y largo plazo. La calidad de los conferencistas y su conocimiento de la realidad costeña dan pautas a seguir para lograr los objetivos trazados del simposio.

La Constitución Política de Nicaragua en diferentes partes reconoce el proceso autonómico de la Costa. El artículo 5 de la misma reconoce el régimen de autonomía y en el capítulo VI, artículos 89, 90 y 91 se establecen los derechos de las comunidades de la Costa Atlántica. Existe el Estatuto de la Autonomía aprobado el 2 de septiembre de 1987, el cual fue reglamentado por la Asamblea Nacional el 9 de julio del 2003 y publicado en La Gaceta el 2 de octubre del 2003. Además existe la Ley de Régimen de Propiedad Comunal de los Pueblos Indígenas y Comunidades Étnicas de las Regiones Autónomas de la Costa Atlántica de Nicaragua. En síntesis, existe un marco jurídico-legal para que el proceso autonómico de la Costa se desarrolle de manera armónica en el marco de la Constitución, las leyes y principalmente, en el marco de las aspiraciones y deseos del pueblo costeño a los que se debe en primer lugar.

Todo está escrito. Tenemos un andamiaje jurídico-legal para ejercer plenamente nuestros derechos, pero diversos hechos, del pasado y del presente, confirman que el Estado Nacional reconoce la autonomía a medias o actúa como que dicho proceso no fuese real. Veamos algunos elementos que confirman dicha aseveración: los recursos naturales de la Costa Caribe han sido saqueados históricamente y en nuestros días se sigue practicando la explotación irracional, principalmente en lo relacionado a la pesca con prácticas de captura de langostas mediante tanques de buceo, las que han sido abolidas por muchos países pero intereses de poderosas compañías e “inversionistas” ejercen presión para que dicha Ley de Pesca no sea vetada por el Ejecutivo y manipulan a los pescadores. Existe una ley de tierras, pero observamos que nuevamente “inversionistas” compran cayos que son propiedad de los pueblos de la Costa a precios de “guate mojado” mientras los venden por Internet a precios exorbitantes y, de igual manera, corre la sangre entre hermanos por conflictos de tierra como es el caso de Layasiksa en la RAAN y El Rama en la RAAS. La seguridad ciudadana cada día es menor vinculada directamente con la embestida del narcotráfico internacional que ha envenenado el alma y la mente de los ciudadanos de la Costa donde las Regiones Autónomas prácticamente no pueden hacer nada y el Estado no tiene la capacidad real para frenarlo, porque ya no sólo está en nuestras costas sino que ha infestado a la nación. La gobernabilidad democrática sigue siendo un sueño y materia de discursos porque el sistema político se encuentra cautivo en manos de dos bandos que ostentan hoy los principales poderes del Estado y repercute negativamente en el proceso autonómico al reproducirse las crisis, con sus propias particularidades, en las Regiones Autónomas.

El reto principal del proceso autonómico es que el Gobierno Central, sus instituciones y los otros poderes del Estado nicaragüense reconozcan a plenitud la autonomía de la Costa aplicando las leyes, cumpliendo acuerdos y estableciendo relaciones armónicas con los Consejos Regionales porque los costeños soñamos con una tierra libre, promisoria, en la que se reconozca nuestro derecho escrito en las leyes, para que nuestros nietos puedan vivir en paz, prosperidad y de manera solidaria compartiendo con el resto de la nación nuestras riquezas que van más allá de lo material.

El autor es escirtor, Nueva Guinea, RAAS.

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