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La reforma del INSS
La Asamblea Nacional comenzó el martes de esta semana el procedimiento para aprobar una reforma sustantiva al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), a partir de la cual serán los diputados quienes nombren a las autoridades superiores de dicha institución, y no el Presidente de la República como ha sido hasta ahora.
La iniciativa de esta reforma fue presentada por prominentes diputados de la bancada del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), y dado que los diputados sandinistas están de acuerdo por lo menos en el punto de quitarle al Presidente de la República la facultad de nombrar a la máxima autoridad del INSS, se puede asegurar que su aprobación es inminente.
El argumento central de los diputados a favor de esta reforma es el de que no quieren permitir que el Poder Ejecutivo siga usando los fondos del INSS como caja chica de las actividades gubernamentales, ni como botín de los gobernantes. Pero, curiosamente, quienes alegan eso y presentaron la iniciativa de reforma al INSS pertenecen a la cúpula del partido político que más ha abusado de los fondos del Seguro Social, y no sólo usándolos indebidamente como caja chica del Gobierno sino también haciendo de ellos un botín de enriquecimiento personal y familiar.
Lo dicho anteriormente es tan cierto, que el anterior presidente del INSS, quien fuera designado a esa prominente posición por el ex Presidente de la República y entonces presidente del PLC, Arnoldo Alemán, es ahora un fugitivo de la justicia nicaragüense precisamente bajo la acusación de haber saqueado en forma desmesurada los fondos del Seguro Social.
Por otro lado, el FSLN, cuyos diputados forman parte del plan para quitarle al Presidente de la República la facultad de nombrar a la autoridad superior del INSS y de otras instituciones estatales, también usó irresponsablemente los fondos de la seguridad social como caja chica de su gobierno, en el período 1979-1990, pero además precipitó a la institución en la crisis profunda e irreversible en que se encuentra ahora, al incorporar como pensionados a miles de personas que nunca cotizaron y que si merecían una pensión del Estado ésta se les debió conceder de fondos que no fueran los de los asegurados.
De manera que los culpables de la bancarrota del INSS pretenden ahora ser sus “salvadores”. Y para “salvarlo” planean destituir a su actual presidenta, que evidentemente es quien mejor y más honestamente ha dirigido esa institución en los últimos 25 años. Inclusive, bajo la actual administración del INSS sus reservas no sólo dejaron de disminuir sino que han aumentado de dos mil millones a tres mil doscientos millones de córdobas.
Parecen ciertas, entonces, las afirmaciones de portavoces del Gobierno del presidente Enrique Bolaños, de que lo que quieren en realidad los diputados del PLC y el FSLN no es resolver la crisis del Seguro Social, que además ellos mismos provocaron, sino volver a tener acceso a los fondos de los asegurados para usarlos en sus fines particulares, partidistas y personales.
Al respecto se comenta en círculos allegados a la cúpula del PLC que el doctor Arnoldo Alemán, desde su “cárcel” en el Hospital Militar ya designó como próxima presidenta del INSS a una diputada que es de su absoluta confianza personal y política.
Por el bien del INSS y particularmente de los asegurados esperamos que eso no sea más que un rumor o una mala intención del ex presidente Alemán; y que si aprueban esa reforma, los diputados por lo menos tengan el decoro de poner severos requisitos técnicos, profesionales y éticos para ocupar la presidencia y demás cargos superiores del en el Seguro Social.
Para la sociedad en general y los asegurados en particular es irrelevante que las autoridades del INSS sean designadas por el Presidente de la República o por la Asamblea Nacional, aunque no hay duda de que en el segundo caso la institución se vería afectada por la reconocida incapacidad de los diputados para ponerse de acuerdo en estos nombramientos.
Pero lo esencial es que el INSS sirva apropiadamente para los fines que fue creado y que no se vuelvan a robar los fondos de los asegurados, que es lo más probable que ocurra cuando los diputados se tomen también esa institución.