- Liberales y sandinistas pretenden hacer reforma constitucional para ratificar a ministros y directores de entes autónomos
- El diputado Miguel Lópezdenunció que le quieren quitar facultades al Poder Ejecutivo y dejarlo como “figura decorativa”
Consuelo Sandoval
Los diputados liberales y sandinistas en la Asamblea Nacional se proponen dar un gran zarpazo a las facultades del presidente Enrique Bolaños, al amenazar ayer con promover una reforma constitucional para atribuirse la potestad de ratificar a los ministros designados por el Poder Ejecutivo.
Los jefes de las bancadas del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Enrique Quiñónez y Edwin Castro, respectivamente, confirmaron la pretensión de sus partidos de reeditar el sistema político norteamericano, cuyas autoridades legislativas ratifican a los ministros nominados por el Presidente.
“En vista de que a Bolaños le gusta todo al carbón de Estados Unidos, en donde el Congreso ratifica a los ministros, hay una iniciativa para que el presidente Bolaños no siga nombrando a los ministros (con el criterio) porque me cae bien, porque mi esposa mira como chavalito travieso a equis persona y lo pone de ministro de una cartera donde se manejan cientos de millones de córdobas. Yo les aseguro a ustedes que no se les ocurriría darle un cargo a una persona con nivel de bachiller y sin experiencia, ni siquiera para que dirija el Diario y eso que el Diario no maneja los cientos de millones que maneja una cartera como el MTI”, dijo Quiñónez en alusión al titular del Ministerio de Transporte e Infraestructura, Pedro Solórzano.
“Hemos dicho que si en Estados Unidos se hace (ratificar a ministros), por qué hoy vamos a rasgarnos las vestiduras, de hacerlo aquí en Nicaragua, es decir, hemos dicho que si en Estados Unidos con un sistema presidencialista por excelencia, el Congreso ratifica a los ministros ¿por qué no se podría hacer aquí?; y probablemente tendríamos una mejor discusión del funcionamiento público”, declaró Castro.
Admitió que estudian la posibilidad de tomar esa nueva disposición mediante una reforma parcial a la Constitución.
LÓPEZ: “QUIEREN REPARTIRSE EL FILETE”
El primer secretario del Parlamento, Miguel López, denunció que los liberales y sandinistas tienen su centro de operación y negociación para repartirse las instituciones estatales, en el Hospital Militar, donde permanece internado el ex presidente Arnoldo Alemán desde hace noventa días.
“El filete ya no es de ocho onzas, es de 16 onzas, es un churrasco grande; comenzaron planteando la Superintendencia de Servicios Públicos con tres instituciones, ahora son ocho instituciones. Si los dos partidos políticos están dispuestos a transformar toda la estructura del Estado, no habrá poder que los detenga y Dios Salve a Nicaragua. Cada vez van aumentando las posibilidades de que el Ejecutivo quede como una figura decorativa”, sentenció López.
Castro negó que pretendan extender su control a una diversidad de instituciones, entre ellas la Lotería Nacional, Empresa de Aeropuertos, Empresa de Puertos, el Instituto Nacional Tecnológico (Ina-tec), además de los entes autónomos que regulan los servicios de agua, luz y teléfonos y que, según un proyecto legislativo, pasarían a formar parte de la futura Superintendencia de Servicios Públicos.
De acuerdo a López, sus colegas liberales y sandinistas procuran además el control del Banco Central de Nicaragua, la Procuraduría General de la República y el Instituto de Seguridad Social (INSS).
Quiñónez admitió que si hay voluntad política y consenso entre el PLC y el FSLN, es factible que la Procuraduría pueda convertirse en un ente autónomo, para evitar la incidencia del Poder Ejecutivo.
DEBILIDAD DEL GOBIERNO
El legislador oficialista Miguel López no descarta que el Poder Ejecutivo tenga alguna responsabilidad por los acuerdos alcanzados por el PLC y el FSLN para repartirse el pastel institucional, recordando que personalmente ha recomendado al Gobierno que mejore su capacidad de cabildear en la Asamblea Nacional.
“Hemos hecho recomendaciones en ese sentido, que evidentemente el Ejecutivo tiene que mejorar su capacidad de cabildeo con la Asamblea Nacional, ese ha sido un punto débil en la gestión del Ejecutivo. Todavía (el Gobierno) está a tiempo de mejorar esa comunicación entre ambos poderes. No sólo que el Presidente se reúna con la Asamblea Nacional, sino que mantenga una relación de comunicación y coordinación con todas las bancadas”, dijo López.
Advirtió que la ciudadanía será la mayor perjudicada en caso de concretarse el zarpazo del Poder Legislativo sobre el Gobierno, alegando que podría quedar en la indefensión cuando no haya acuerdos entre ambas agrupaciones políticas.