Todavía el amanecer continúa siendo una tentación

Mauricio Mendieta Herdocia

“Hoy el amanecer dejó de ser una tentación”. Con esta frase de un alto contenido filosófico y hasta poético, se inició la revolución sandinista el 19 de julio de 1979. Es una frase y una expresión que interpretaba fielmente los anhelos, esperanzas y hasta la ilusión de casi todo el pueblo, que por muchos años había esperado que esa ilusión se convirtiera algún día en realidad.

Desgraciadamente a medida que pasaba el tiempo y la revolución avanzaba, el pueblo en su gran mayoría iba percibiendo —y quizás en su subconsciente hasta los mismos dirigentes de la revolución también— que esa linda frase se iba alejando de la realidad, hasta desvanecerse y quedar en una mera expresión e intención revolucionaria, de algo que pudo haber sido y no fue, convirtiéndose el amanecer en una quimera.

Y no fue porque los dirigentes de esa revolución que pudo haber sido, sin lugar a dudas, modelo y ejemplo a nivel mundial para todos los pueblos, se enloquecieron con el poder y a partir de ese 19 de julio se dedicaron a trabajar para ellos y para su partido, traicionando la voluntad y la ilusión mayoritaria de todo un pueblo.

Con un alto sentido demagógico y muchas mentiras le quisieron hacer creer al pueblo que la revolución reivindicaría los intereses populares, ya que su principal propuesta y oferta era una agenda social incuestionable, la cual reflejaba todas las esperanzas y aspiraciones de las clases más empobrecidas del país. La desilusión fue muy grande para la mayoría de los nicaragüenses y en especial para los sectores populares, pues poco a poco la dirigencia sandinista fue enseñando su verdadera agenda, llegando al extremo de reflejar y repetir la cúpula revolucionaria muchos de los vicios y actos censurables cometidos por Somoza. De manera que pueden ser calificados inequívocamente, por ese comportamiento, como los verdaderos y legítimos herederos políticos de Somoza.

Hoy el amanecer continúa siendo una tentación. El amanecer está representado por una Nicaragua mejor para todos, pero de forma particular para la clase más empobrecida y sacrificada, que por años ha esperado pacientemente y abrigado en sus corazones la esperanza de elevar su nivel y calidad de vida, de acuerdo a sus propias y particulares condiciones humanas.

Para que el amanecer deje de ser una tentación y se convierta en realidad es necesario que nos aliemos todos, para que juntos logremos ese tentador objetivo, el cual es posible con la participación y el trabajo en alianza de todos los sectores de nuestra vida nacional, porque la solución somos todos.

Tengo la profunda convicción de que la Alianza por la República es el vehículo para hacer realidad ese amanecer, una aurora que también la soñó y la expresó, aunque de manera diferente, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, cuando dijo que Nicaragua volvería a ser República. Frase que expresa con claridad nuestro compromiso con la gente y con el país, al tener en la Alianza como objetivo final la institucionalización de una República auténticamente democrática, por medio de la despartidización de los poderes del Estado, el establecimiento de un Estado de Derecho y una agenda social que beneficie de manera significativa a las clases más empobrecidas de nuestro país.

El autor es vocero de la Alianza por la República

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