Josefina Vannini*
Roman, Times, serif»>
La rotación de ministros deEducación en América Latina
Josefina Vannini*
Un análisis de Javier Corrales, de Amherst College, Massachussets (2002), recogido por el Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina y el Caribe (PREAL), sobre la duración de los ministros de Educación en 18 países de América Latina en las últimas tres décadas, indica que en los años 90 la tendencia apunta a una mayor estabilidad en dichos cargos. De hecho mientras el promedio de rotación en el período 1969-1970 era de 2.45 años, en la década de los 90 aumentó a 2.81 años. Esto puedo considerarse como una buena señal, pues aunque no se puede decir que la estabilidad ministerial garantiza por sí sola la introducción y el desarrollo de reformas educativas, sí se puede afirmar que mientras menor sea la estabilidad, menores son las probabilidades de cambios profundos.
La alta rotación puede obedecer a diversos factores. Por ejemplo, puede ser el resultado de niveles altos de conflicto político en el sector educativo, lo cual lleva a los ministros a renunciar a sus cargos por desgaste —no siendo ese el caso de Nicaragua—. Puede reflejar también inestabilidad política en el país, lo que lleva al Presidente a hacer cambios de Gabinete para complacer diferentes demandas políticas. A veces la alta rotación no es reflejo de inestabilidad política, sino de la poca seriedad con la que el Ejecutivo trata el tema de Educación. Es común que los presidentes reserven ciertos cargos en el Gabinete no necesariamente para colocar personas dispuestas a emprender reformas dentro de su cartera respectiva, sino simplemente para premiar a aliados políticos o conciliar facciones partidarias. Mientras menos interesado esté el Presidente en emprender reformas en cierto sector, más propenso será a usar el cargo correspondiente como premio político. En las décadas pasadas, los ministerios de Educación frecuentemente caían en esta categoría.
Cualquiera sea la razón, la alta rotación de ministros va acompañada de bajos niveles de intento de emprender reformas serias. Los ministros que duran poco en sus cargos se sienten desprovistos de tiempo y de poder para negociar proyectos a largo plazo y para emprender las batallas políticas que éstos requieren.
Lo anterior no significa necesariamente que niveles altos de permanencia garanticen grandes cambios en el sector educativo, pues a veces esto es solamente reflejo de inercia en el sector. No obstante, es más probable que surjan proyectos profundos de reforma en situaciones en que los ministros duran más que en las que duran menos.
Según las estadísticas del Europa World Year Book, uno de los pocos anuarios existentes y de fácil acceso que contiene los nombres de ministros de todos los países del mundo en el momento en que sale el tomo, los países que han registrado los mayores aumentos de estabilidad ministerial son Argentina, Brasil, Chile, República Dominicana, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Panamá.
Nicaragua puede entrar a este grupo de países por los seis años del gobierno de doña Violeta, que mantuvo al doctor Humberto Belli en el cargo de ministro de Educación durante todo el período, y por los dos años y medio del actual, el doctor De Franco. El promedio de estos dos períodos es de 4.25 Durante los cinco años de Gobierno del doctor Alemán el promedio de permanencia del ministro de Educación fue de 1.66.
La buena noticia de todo esto es que la estabilidad de los ministerios de Educación a partir de los 90 sugiere que los presidentes están tomando más en serio el tema de la educación o, al menos, son menos propensos a usar dicho cargo exclusivamente como premio por favores políticos y si es cierto que las posibilidades de llevar a cabo reformas crece en la medida que la estabilidad ministerial aumenta, esta tendencia, de continuar, augura un mejor futuro para el proceso de reformas a la educación en América Latina.
* La autora es presidenta del Comité Centroamericano de Coordinación de PREAL y directora ejecutiva de Eduquemos.