Odderey Matus Gómez
La destrucción de los SAM-7 ha sido cuestionada por quienes piensan que destruirlos es un acto de servilismo y lo ven como un acto de suicidio que nos deja desprotegidos frente al mundo. La cuestión es simple: lo único que motiva esta acción es el temor del país del norte que se usen los misiles contra ellos.
¿Será que estamos actuando erradamente? El filósofo Platón enseñó que así como es el carácter de sus ciudadanos así será su Estado, y en consecuencia se obtiene una influencia recíproca. Pero no debemos confundir el carácter con el temperamento. ¿Será que no nos hemos dado cuenta que en nosotros lo que habita es el temor fraguado en decenas de años de divisiones internas? ¿O es que simplemente lo queremos callar porque no somos capaces de expresar y pasar la vergüenza de hacerlo? ¿Importa tanto el “qué dirán”? No busquemos enemigos foráneos cuando el principal enemigo está en nosotros y somos nosotros mismos.