Barry Bonds y Willie Mays, el presente y el pasado, dos de los mejores bateadores de todos los tiempos en el beisbol de las Grandes Ligas. La gran pregunta es ¿qué época fue mejor?

El bateador… ¿nace o se hace?

Los artilleros de la actualidad son más altos, fuertes y rápidos, pero no todo les favorece René Cárdenas [email protected] Por décadas he leído y estudiado acerca del bateo en las ligas mayores, más que los otros elementos que componen el bello deporte que llamamos beisbol. Después de un millar de preguntas hechas a jugadores y […]

  • Los artilleros de la actualidad son más altos, fuertes y rápidos, pero no todo les favorece

René Cárdenas [email protected]

Por décadas he leído y estudiado acerca del bateo en las ligas mayores, más que los otros elementos que componen el bello deporte que llamamos beisbol. Después de un millar de preguntas hechas a jugadores y a expertos a través de los años, creo que absorbí algo para poder discernir con discreción sobre este arte o habilidad que tiene un atleta para conectar una bola lanzada en curva y rectas a diferentes velocidades.

Cuando usted llega temprano a Minute Maid Park de Houston y ve a los jugadores en sus prácticas de bateo y boleo, no quiere decir que lo hacen única y exclusivamente para ejercitar la elasticidad de los músculos; lo hacen y con mucha conciencia, porque es necesario poner en práctica los conocimientos fundamentales, la estrategia mental y control de la velocidad con que se saca el bate. Lo último sirve para sincronizar el movimiento del bate con la velocidad del lanzamiento y hacer contacto con la bola.

Ahora bien; batear a la tierra de nadie o conectar de imparable, ¿es un atributo o es puramente suerte? Sobre este tema tuve una discusión con el dirigente de los Dodgers, Tommy Lasorda. El ex manejador levantó la voz a máximos decibeles y si mal no recuerdo, me dijo: “El que batea bien, tiene talento; solamente el que tiene talento, batea bien”.

¿Y qué quiere decir batear bien?, pregunté.

“El que batea de hit”, dijo con una seguridad absoluta.

Entonces le pregunté que si es mal bateador todo aquél que conecta con el mismo esfuerzo, pero la pelota es atrapada.

“Ese no es buen bateador”, afirmó.

En lo personal, me parece que un batazo de línea que pasa entre dos jugadores del cuadro y otro que va directamente al guante de uno de ellos, físicamente no tienen diferencia alguna. El que cae en la tierra de nadie, es de pura suerte. Esto, simplemente quiere decir que el imparable es un batazo de suerte. Creo que la habilidad consiste en conectar sólidamente; para dónde se dirige la pelota bateada, es un misterio. Lasorda no acepta la suerte en el bateo. Este simpático italiano es como Jalisco, si no pierde arrebata. Y sobre este interesante tema, el debate parece que no tendrá fin.

El actual dirigente de los Cachorros de Chicago, Dusty Baker, ligamayorista por 19 años con Atlanta, Los Ángeles, San Francisco y Oakland, bateó .278 en 2,039 juegos, expresa su opinión sobre el tema de la suerte en bateo: “Creo que hay algo de suerte, pero todo depende de la habilidad de batear con fuerza. El que lo hace con fuerza aumenta la oportunidad de tener suerte y reduce la reacción defensiva del otro equipo. Tú no puedes depender de la suerte; tienes que buscarla al batear con fuerza para crear tu propia suerte”.

El entrenador de banco y en situaciones especiales dirigente de los Astros, John Tamargo, concuerda en parte con Dusty: “Cuándo tu bateas con fuerza de 8 a 10 veces, puedes encontrar suerte y si lo haces, eres un buen bateador”, observó.

¿ARTE O HABILIDAD?

¿No ha pensado usted si los bateadores nacen o se hacen?

“El bateador nace con su poder y la habilidad de mover el bate con velocidad. No hay duda alguna”, dijo Tamargo.

“Es una combinación de arte y habilidad”, explicó Baker. “Entre más practicas, mejor eres. La práctica te hace pensar que como bateador tienes que hacer ajustes”.

Cuando traté de averiguar que si el hecho de batear bien es un arte o habilidad, Dusty, se apuró a decir: “De nuevo, es una combinación. La habilidad es tener la coordinación visual y la flexibilidad de mover las manos para encontrar la bola. La práctica y repetición te ayudan a extender tu habilidad”. Tamargo, lo explica así: “Un poquito de las dos; habilidad primero, y más tarde, tienes que trabajar arduamente para hacer todo en mejor forma”.

En el pasado hubo hombres aferrados a enseñar mejores formas de bateo. Recuerdo bien a Harry “The Hat” Walker, ex dirigente de los Astros (1968-72). En Houston fue “manager”, pero la mayor parte del tiempo pasaba dando instrucciones de bateo, antes, durante y después del juego y si encontraba un buen oyente en el hotel, lo acorralaba para obsequiarle un millar de consejos, fuera pelotero o no. Un día en el terreno del Astrodome, Harry dijo a un jugador: “Si lo haces como te digo, tu promedio subiría 43 puntos”. “The Hat” sabía lo que hablaba, pues en 11 temporadas de liga mayor, bateó para un promedio global de .296.

Hace unas cuantas lunas tuve la oportunidad de ver cortos cinematográficos de 16 m.m. de los grandes bateadores del ayer. Uno de ellos se refería a las estrellas de bateo en la temporada de 1943, como Stan Musial, Ted Williams, Enos Slaughter, Dixie Walker, Ralph Kiner, Pete Reiser, Joe DiMaggio y por lo menos una docena de otros en cámara lenta. Si comparo lo que vi en esos bateadores con lo que veo ahora, soy del parecer que los modernos gustan batear de abajo hacia arriba (slight uppercuting) Las estrellas del 43, bateaban en forma asentada, en plano horizontal (level swinging) y con un mayor uso de las muñecas.

ANTES Y AHORA

Es posible que usted haya tratado de averiguar la diferencia entre los bateadores de ayer y los de hoy. Tamargo dice que no hay comparación alguna: “Los peloteros de hoy son más grandes, más fuertes y más rápidos. Considero que son tremendos atletas”, observó. En cambio, Dusty, explica con más detalles: “El bateador de antaño fue mejor porque el “pitcheo” fue mejor. También porque hubo menos equipos y por ende el talento era más concentrado por el reducido número de jugadores. No hay duda alguna de que hubo mejor competitividad. Ahora no es tan fácil encontrar bateadores como Willie Mays, Hank Aaron o Mickey Mantle. Esos peloteros estudiaban el bateo, hablaban de bateo y lo practicaban incansablemente. Recuerda que la pelota es un juego de habilidad, destreza y experiencia”.

Para hablar profundamente de bateo o de adentro hacia afuera, conversé con el ex jardinero Rick Monday, analista de beisbol de radio y TV de los Dodgers.

“Creo que cuando le tiramos al lanzamiento en forma de ‘slight uppercut’ es más natural”, dijo Rick. “Detente y piensa; la bola viene al ‘home plate’ descendiendo gradualmente, aunque sea una recta de velocidad. Cuando se le tira horizontalmente o en forma de ‘level swing’, el contacto con la bola se hace únicamente en un punto específico. El ‘slight uppercut’ se mantiene en el mismo nivel que la pelota por un poquito más de tiempo”.

Los Astros tienen más bateadores que enfrentan la bola en plano horizontal “level swing”, como José Vizcaíno, Lance Berkman, Jeff Kent, Craig Biggio, Adam Everett, etcétera. También cuentan con bateadores que trazan un arco (slight uppercuting) como Jeff Bagwell, Richard Hidalgo, Brad Ausmus y Jason Lane. Uno de los bateadores de la Liga Nacional que para batear usa un arco bien pronunciado, es Ken Griffey Jr. Según la teoría, estos últimos tienden a poncharse más.

Uno de mis bateadores favoritos del pasado, Stan “The Man” Musial, en una carrera de 23 años, se ponchó el 6.3 por ciento de las veces, una fenomenal estadística para un bateador que desembarcó 475 cuadrangulares. Ted Williams, generalmente considerado como el maestro del arte de batear, se ponchó el 9.2 por ciento de turnos al bate, mientras disparaba 521 cuadrangulares.

SE PONCHABAN MENOS

Después de nadar entre estadísticas, caí en la conclusión que las estrellas del pasado, al batear en forma horizontal o asentada, tendían a poncharse menos y obtenían promedios más altos. En comparación, los bateadores de ahora se quedan cortos por un gran margen en estas categorías.

En defensa de los bateadores del presente, debo apuntar muchas razones: un mejor pitcheo, especialización entre los lanzadores, beisbol nocturno, muchos viajes, lanzadores más grandes y más fuertes. Lo indeseable de los bateadores de ahora es el afán de conectar de jonrón en cada turno al bate: resultado, más ponches en vez de hacer contacto con los lanzamientos.

Musial, Ted Williams, Hank Aaron y Frank Robinson, emergieron de una era cuando el ponche se consideraba una derrota humillante. Cada ponche era una afrenta en el duelo de mano a mano con otro competidor, el lanzador, y era algo que se trataba de evitar a toda costa.

En una de mis pláticas con Walter Alston, ex dirigente de los Dodgers en el Coliseo de Los Ángeles, me explicó: “El jugador que es ponchado a menudo, es un pelotero fácil de vencer y se convierte en candidato para ser retornado a las menores con la etiqueta de no apto para las mayores”.

En el beisbol de mi juventud, al poncharme, sentí como los bateadores del pasado, algo así como la última persona del mundo, humillado; pero Dusty Baker no concuerda con ese tipo de humillación: “No lo creo”, dijo. “Acepto que cuando uno es ponchado no hay éxito alguno. Los bateadores del pasado se ponchaban también”. El bateador de ahora, al poncharse, no siente humillación del todo.

Mickey Mantle, Bobby Bonds, Reggie Jackson, Babe Ruth, casi nunca se ponchaban en situaciones críticas, pero en realidad se ponchaban. “Déjame decir algo más”, manifestó Baker. “El problema no está en cuántas veces eres ponchado; el problema estriba cuando te ponchas”.

ASTROS SIN SUERTE

Cuando un equipo batea .282 en forma colectiva en el primer mes de la temporada como lo hicieron los Astros en abril, quiere decir que ese departamento funciona. El hecho de que el bateo de este equipo no se desarrolla durante la estadía de hombres en posiciones anotadoras para la fabricación de carreras, es asunto de pura suerte y no existe fórmula alguna de solucionar el problema.

En bateo, los Astros terminaron el mes de mayo en el segundo lugar atrás de los Piratas (.286) con un promedio de .283 y en el segundo lugar de la División Central a un juego y medio de los Rojos. Cincinnati que aparece en el decimocuarto lugar en bateo con .246, amaneció en el primer lugar de la División el 1 de junio. Evidentemente, los Rojos batean con hombres en posiciones anotadoras con más frecuencia que los Astros.

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