Alejandro Bolaños Davis
“Estamos como estamos porque somos como somos”, dijo una vez Carlos Mántica. Estamos como estamos porque somos co-creadores de la realidad que vivimos. No podemos responsabilizar a nadie por lo que nosotros hemos o no hemos hecho. Cada uno debe hacerse su propia autocrítica y revisarse a sí mismo con honestidad, para descubrir su contribución a la realidad presente. Recordar las veces que botó basura en la calle o pagó menos impuestos, o aceptó un soborno, “le dio vuelta” a otra persona, o no actuó conforme su conciencia le indicaba. Vivimos las consecuencias de nuestros actos. La realidad que vivimos hoy nosotros la creamos.
Es por eso que hoy estamos atrapados entre dos dictadores que tienen secuestrados a los dos partidos políticos totalitarios. Nosotros votamos en las elecciones para darles su cuota de poder o llevarlos al poder. Nosotros hacemos esas asambleas políticas para rendirles pleitesía y celebrarles sus vicios y adicciones con veneración. Los nutrimos para que sigan dominando las estructuras de nuestros partidos políticos y perdure la pobreza y el atraso de Nicaragua.
Si sembramos caudillismo cosecharemos dependencia. Si engañamos cosecharemos desconfianza. Si sembramos odio cosecharemos guerras. Si sembramos malos hábitos cosecharemos corrupción. Ya es hora de abandonar la siembra de anti-valores y hacer conciencia para enrumbarnos por el camino correcto.
En la Alianza por la República (a la que pertenezco) estamos decididos a sembrar buenos hábitos. Sembramos consenso para cosechar compromiso y acción; sembramos respeto para cosechar hermandad; sembramos confianza para cosechar unidad; sembramos aceptación de la verdad para cosechar claridad; sembramos aprecio a la diversidad para cosechar sinergia y riqueza. Estamos sembrando los valores que necesitamos para desarrollar a Nicaragua.
No somos perfectos. Sabemos que tenemos mucho que aprender. Muchos de nuestros miembros aliados, incluso candidatos a alcaldes y concejales aún no están totalmente claros de la trascendencia de esta alianza. Pero estamos comprometidos a trabajar incansablemente con todos para lograr los cambios de actitud. Es parte de nuestra propia cuota de auto-análisis y de voluntad de transformación para lograr la forma de gobernar que el país necesita. Más auténtica y participativa, transparente y efectiva.
Debemos aceptar que las estructuras de los partidos tradicionales han puesto mucho poder en los presidentes departamentales. Estas estructuras aún persisten y deben ser cambiadas. Algunos de estos caudillitos departamentales se manifiestan como caciques territoriales, replicando o igualando a los caudillos nacionales de sus partidos. Imponiendo a dedo su voluntad por encima de la voluntad del pueblo. Totalmente antidemocráticos.
Incluso esta influencia del tradicionalismo político la encontramos en algunos miembros de la Alianza que demuestran este fuerte personalismo, egoísmo e intransigencia, el perfil más feo y menos deseable. Pero asumimos esta cuota como reto para transformarla con el verdadero ideario de la Alianza: servir a los demás, al pueblo, al país. Buscamos fortalecer el poder local en los municipios y en las comarcas. En las bases. Es por ello que se adoptó la metodología del consenso para resolver las situaciones, porque con el consenso solamente hay ganadores y aliados, no perdedores. Los caudillitos departamentales han tenido que poner sus barbas en remojo ante esta nueva forma de hacer política en la alianza.
La Alianza por la República representa la única opción política nueva, moderna, y democrática. Ofrece una alternativa para destrancar al país del yugo de poderes que sendos dictadores imponen en su afán de poder y control totalitario, no sólo de sus partidos, sino también de las instituciones y poderes del Estado.
El trabajo que tiene la Alianza por delante es duro y difícil, pero es el único viable para salir del subdesarrollo cultural en el que estamos metidos. Necesitaremos de muchos aliados para realizar la transformación de la cultura política que nos proponemos
El autor es directivo de Alianza por la República.