El voto contra el muro

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El voto contra el muro





Nicaragua votó en la ONU a favor de la resolución de la Corte Internacional de Justicia que exige a Israel derribar el muro que éste país está construyendo supuestamente para contener la infiltración de terroristas palestinos.

A algunos analistas internacionales que dan seguimiento al desarrollo de las votaciones en las Naciones Unidas, les pareció extraña esta posición de Nicaragua porque desde 1990 este país ha mantenido una posición favorable a Israel. Inclusive, entre los países latinoamericanos Nicaragua ocupa el tercero o cuarto lugar que más ha votado a favor de la causa de Israel en los últimos 15 años.

En general, la construcción de un muro que separa a dos naciones provoca el natural rechazo de las personas democráticas, porque evoca al siniestro Muro de Berlín que construyó el régimen comunista de Alemania Oriental para impedir que los alemanes del Este se fugaran del Estado-prisión hacia la parte occidental y democrática del país. Pero, además, el sentido de humanidad y los principios básicos de libertad y democracia indican que entre los pueblos que tienen conflictos hay que tender más bien puentes de aproximación, diálogo y entendimiento, en vez de erigir murallas de separación.

Sin embargo, en el caso del muro de Israel -cuyo Gobierno ya declaró que no va a acatar el fallo de la Corte Internacional de La Haya ni la resolución ratificatoria de la ONU, o sea que no descontinurá la construcción del muro ni derribará la parte ya construida-, hay que considerar las razones que asisten a la parte israelita, que son sumamente importantes pues se trata de impedir que su población civil siga siendo víctima de los atentados terroristas.

Más de mil civiles israelitas, incluyendo niños de diferentes edades, han muerto destrozados por las bombas terroristas en los últimos cuatro años, desde que comenzó la gran ofensiva de las organizaciones extremistas palestinas Hamas y Jihad Islámica, que no atacan instalaciones militares sino escuelas, parques infantiles, estaciones de transporte colectivo, pizzerías, discotecas, bares y otros centros públicos.

Los palestinos y sus defensores alegan que las acciones terroristas son una respuesta “legítima” a las agresiones de Israel, y que bien merecido tienen los israelitas ese castigo porque son ocupantes de un territorio que no les pertenece. Pero la verdad es que ambas naciones tienen el derecho de vivir en ese mismo territorio y de tener su propio Estado. Por historia y por derecho internacional el Estado de Israel tiene derecho a existir en esas tierras ancestrales del pueblo de Saúl, de David, de Salomón y de Jesús, de la misma manera que los palestinos tienen también derecho a construir su propio Estado independiente. Inclusive, el Estado Palestino pudo haberse proclamado desde 1948, al mismo tiempo que se constituyó el Estado de Israel.

Lamentablemente las resoluciones de la Corte Internacional de Justicia y de las Naciones Unidas sobre el muro israelita son unilaterales, pues sólo exigen a Israel que destruya el muro y que se abstenga de continuar construyéndolo, pero no le demandan a Palestina que se ponga fin a las acciones terroristas contra la población israelita.

Según Israel, el muro afectará a menos del 12 por ciento del territorio de Cisjordania y un territorio poblado por 80 por ciento de judíos y apenas uno por ciento de palestinos. Sin embargo, los palestinos alegan que les causa graves molestias porque muchos de ellos viven a un lado del muro y sus centros de trabajo, escolares y de otras actividades indispensables están en la otra parte. Pero el valor fundamental de la muralla es que ha hecho disminuir significativamente los ataques terroristas.

Todo eso lo saben muy bien los encargados de diseñar y ejecutar la política exterior de Nicaragua. Sin embargo el voto nicaragüense contra Israel ha sido determinado por la conveniencia de no indisponerse con los jueces de la Corte Internacional de Justicia, de La Haya, donde están radicados los juicios de Nicaragua contra Honduras y Colombia por los conflictos de fronteras.

Por cierto que esa es la misma razón por la que Honduras y Colombia votaron también contra Israel, a sabiendas de que el muro es necesario para contener las infiltraciones terroristas.

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