Roberto Sánchez Ramírez*/Especial para LA PRENSA
Fue todo un personaje de la vieja Managua. Se distinguía por sus gustos refinados y extraordinaria elegancia, no escatimó lujos. Su estilo para montar en sus caballos de pura raza o de pasear en su landó, le merecieron ser conocido como “El Príncipe Negro”.
Don David Lacayo Herdocia nació en León, descendiente de la línea conocida como “Los Pánfilos”. Fueron sus padres don David Lacayo Argüello y doña Joaquina Herdocia, una distinguida dama educada en París y pianista consagrada. Cuando don David era muy joven, la familia compró la propiedad del Valle Gottel que perteneció al conocido inmigrante alemán, Enrique Gottel.
Don David se dedicó a la ganadería y la importación de caballos de pura raza, algunos comprados al general José María Moncada, quien era un consumado caballista. “El Príncipe Negro” tuvo buenos caballos, pero el más famoso fue un peruano blanco de nombre “Bucéfalo”, igual que el caballo de Alejandro Magno.
HOMBRE DE GRAN ELEGANCIA
Don David vivía del edificio El Águila media cuadra al lago. Allí tenía una cuadra para sus caballos y era punto de reunión con sus amigos, entre ellos Rómulo Rosales Cabezas, el popular Romulete; el Dr. Alfredo Artiles, don Benjamín Lacayo, ex presidente de la República.
Desde su casa salía hasta el Valle Gottel a caballo, a su regreso se bañaba, tomaba un descanso y luego salía a pasear en su landó por la ciudad de Managua. El landó era un coche de cuatro ruedas, con capotas delanteras y traseras, tirado por caballos. Los dos caballos que jalaban el landó de don David eran pura sangre y el cochero iba elegantemente vestido.
Las salidas de don David eran precedidas de todo un ceremonial protocolario. Primero seleccionaba el traje entero importado de casimir inglés. Luego su mayordomo en una bandeja de plata le traía sus joyas para que escogiera las que usaría ese día, en especial sus anillos con diamantes. Usaba perfumes traídos de Francia, en especial ‘Soire de París’, también lucía un bastón de plata y marfil, leontina de oro con su reloj.
Toda la cabezada y espuelas eran de pura plata. El general Anastasio Somoza García se disgustó mucho, pues le ofreció comprárselas en treinta mil dólares y don David se negó. Actualmente están depositadas en un banco. Aún ya de avanzada edad iba a “La Industria” de “Payo” Cabrera a presenciar las exhibiciones de los caballistas.
Don David contrajo matrimonio con la señora Guillermina Estrada Ramírez, hija de don Dionisio Estrada y doña Angelina Ramírez Jerez. Procrearon a David, quien vive en el Valle Gottel; a Omar el conocido pintor, quien antes del terremoto tuvo su estudio donde fueron las cuadras de su padre y Magda Lacayo Estrada.
Don David falleció en marzo de 1954. Con él desapareció uno de los personajes de Managua, aún hay quienes le recuerdan montado en uno de sus caballos o paseando en su landó. Era todo un espectáculo cuando pasaba “El Príncipe Negro” por las calles polvorientas de la vieja Managua.
* Academia de Geografía e Historia de Nicaragua.