Douglas Carcache
Roman, Times, serif»>Nada personal
Cuartel cubano
Douglas Carcache
Cincuenta y un años después de que Fidel Castro dio a conocer su movimiento guerrillero, al asaltar el Cuartel Moncada, el segundo más grande de Cuba en 1953, los once millones de pobladores cubanos siguen viviendo en una suerte de gran cuartel, vigilados por todos lados, de donde algunos tienen la suerte de huir y alcanzar tierras libres.
El periodista cubano independiente Moisés Leonardo Rodríguez, quien escribe desde la isla para la agencia CubaNet, relataba la semana pasada que “a los cubanos sólo los dejan acercarse a la turística playa Esmeralda, en la provincia de Holguín, bajo ciertas condiciones y permanecen bajo estrecha vigilancia mientras disfrutan de ella”.
Fue hasta hace poco que las autoridades permitieron el acceso de cubanos a esa playa, después que un periodista extranjero presentó una queja y arrinconó al gobierno.
Sin embargo, los cubanos que quieren usar la playa tienen que presentar su cédula de identidad y ser incluidos en un registro; sólo les permiten estar en la playa entre seis de la mañana y seis de la tarde y durante ese tiempo permanecen bajo la vigilancia de los agentes de seguridad de los tres hoteles en la zona, escribió Rodríguez citando al activista de los derechos humanos, Guillermo Llanes.
Otro aspecto del drama en Cuba son los balseros. Seis cubanos llegaron a la costa Atlántica de Honduras el jueves pasado, 28 días después de que salieron de la isla en un pequeño bote con vela y motor fuera de borda, con el cual sortearon tormentas y olas de hasta siete metros de altura, según contaron.
Al menos 60 cubanos han arribado en dos meses a Honduras y el gobierno otorgó asilo político a 10 de ellos. Estadísticas oficiales indican que alrededor de 300 cubanos han arribado en dos años a Honduras en balsas y pequeñas embarcaciones y se han ido a Estados Unidos.
Hace diez años el gobierno cubano hizo una reforma económica, buscando salir de la crisis en que cayó la isla tras derrumbarse el socialismo en Europa. Permitió entonces cierta iniciativa privada e inversión extranjera, reabrió mercados agrarios y liberó las operaciones en dólares.
Pero este año, con la economía estatal en recuperación, el régimen trata de acabar con los trabajadores por cuenta propia que han creado pequeñas ventas de comida o trabajan como payasos, magos, herreros, vendedores de periódicos y productores de bisutería, porque esas actividades ya pueden volver a ser ejecutadas por el Estado.
Mientras el Partido Comunista de Cuba celebra hoy un aniversario más del asalto al Cuartel Moncada, los habitantes de la isla le suman un año más a su vida sin libertad personal. El régimen de Fidel Castro dice que la revolución garantiza al pueblo salud, educación y comida básica. Sin embargo, los hechos indican que la libertad es tanto o más importante para miles de cubanos que han preferido arriesgar sus vidas sobre una tabla en el mar, con tal de salir del cuartel.