Celia Valle Arrieta
A partir del año de 1979 ciertos elementos propios del protocolo fueron, si bien no censurados, olvidados para darle paso a un protocolo de orden abierto y desenfadado, es decir, el ritual, la etiqueta y entre otros el comportamiento, corrieron la suerte de ser borrados como consecuencia de una visión populista, particularmente en el Estado.
Lo «populista» sirvió para «oxigenar» un protocolo fuera de la rigidez de los cánones ceremoniosos. Ello conllevó a otro modelo protocolario. Sin embargo, la vestimenta a la usanza de los años anteriores a la década de los setenta, el desplazamiento y comportamiento del mesero así como la colocación de los utensilios propios para toda la parafernalia gastronómica, no sufrieron cambio alguno, salvo cuando algún representante o dirigente político nacional o de otro país, así lo exigía, en la década de los años ochenta.
Los políticos recibían a homólogos o altos dignatarios con una vestimenta inusual para casos protocolarios. Por ejemplo, los diputados usaban camisetas, sandalias y otras indumentarias parecidas como “objetos del deseo revolucionario”. Y así también en ciertas circunstancias vestían con ropa folclórica a los encargados del protocolo y personal —desde edecanes a meseros— evidenciando de esta forma otro tipo de protocolo.
Pese a este fenómeno la empresa privada no mostró signos ni de cambios ni de mantener un status quo como el que desarrolló en los años setenta. Sencillamente el protocolo se llevaba a cabo en privado como consecuencia de que «la etiqueta, el buen gusto y la gala» no eran bien vistas.
Pero todo ello se restringía a pequeños eventos que no trascendían el protocolo en su esencia. Así con el pasar de los años, y llegados los años noventa, pero más los años 2000, el protocolo tanto gubernamental como el privado resurge como producto de una dinámica social intergrupal que involucra la buena atención entre figuras públicas y privadas y obviamente entre instituciones.
Es importante resaltar que con esta nueva era donde se están dando cambios, el auge del comercio internacional y la «globalización» han dado paso a que carreras como Protocolo y Relaciones Públicas sean una demanda entre los nuevos estudiantes y futuros profesionales. Ellos estarán sentando las bases y dando pautas a nuevas generaciones que en el futuro se verán involucradas en estas carreras, llevándolos a ser pioneros por excelencia .
Hoy en día en la sociedad en que vivimos e interactuamos, no podemos olvidar que el protocolo y la cortesía van estrechamente unidas. Así pues, me aventuraría a decir que «la cortesía es a la vida privada de cada individuo como el protocolo es a la vida oficial.»
La autora es administradorade empresas.