- Maneja casi cien puestos de trabajo en tres restaurantes instalados, es un afamado cirujano plástico, un político de derecha reconocido pero quizás lo que menos se conoce de Mauricio Mendieta Herdocia es su faceta de empresario, propietario de la franquicia Rostipollos, creada para “sobrevivir” en sus años de exilio y que ahora factura 1.5 millones de dólares al año
Gustavo Ortega Campos
Los rumores de que la cadena de restaurantes Rostipollos era propiedad de costarricenses por fin fue aclarada. El dueño es un nica que los inició en el vecino país, pero ahora ya está instalado en Nicaragua.
Se trata de Mauricio Mendieta Herdocia, cirujano plástico, político y empresario. Atendió la entrevista en su consultorio, ordenado, sobrio y decorado con buen gusto en el tercer piso del edificio Ofiplaza.
Dice haber empezado de cero con su empresa y ahora disfruta el éxito al lado de su esposa, su principal aliada en esta misión. Ella es quien decora, elabora todas las recetas y está pendiente del desempeño del personal.
Fue miembro activo de la Contra, luego de haberse “frustrado”, según lo afirma, del rumbo de la revolución sandinista.
Tenemos entendido que fue empresario “gracias” al exilio…
—Yo empecé involucrado con la revolución (sandinista), brindé atención a algunos guerrilleros, no sólo a nivel clandestino, sino también en el Hospital Bertha Calderón, antes Hospital Occidental, donde yo era jefe de cirugía plástica, ahí recibí muchos pacientes quemados por bombas de contacto, además de varios pacientes heridos por armas de fuego.
¿Recuerda a algún personaje relevante?
—Recuerdo a uno que le decían “El Segoviano”, llegó con herida de bala en un pie, hablé con el ortopedista para que lo operaran y estuvo anuente, yo les avisé (a los guerrilleros) que esa cirugía no podía ser clandestina porque era reconstrucción del pie, pero al final decidieron no hacérsela, entiendo que estuvo a cargo en el Ejército de la parte de blindados… otros en plena insurrección, junto a mi hermano que es ginecólogo, los atendíamos en un dispensario, ahí curamos a unos guerrilleros de manera clandestina, a esa hora lo que menos interesa es el nombre.
¿Pero ahora cómo se cambió de acera?
—En 1978 un grupo de empresarios y técnicos fundamos el Movimiento Democrático Nicaragüense (MDN), lo formamos por el espacio político que no era llenado por ningún partido de oposición de la época. Algunos miembros participaron en el gobierno de reconstrucción llamado así con el triunfo de la revolución, lo hicimos con un gran desprendimiento y luego con una gran frustración al ver que todas esas esperanzas de progreso, de conciliación, de una democracia efectiva que todo el pueblo estaba esperando y la frustración nuestra fue la traición a ese apoyo que se dio de manera incondicional al Frente Sandinista, se fueron cerrando los espacios, fue eliminando a la gente que no era afín a ellos, la gente que no se sometía a su voluntad y nuevamente el MDN vuelve a ocupar un espacio político.
¿Y vino el exilio?
—Durante dos años hicimos esfuerzos para demostrar políticamente nuestro rechazo al giro que había tomado la revolución, pero vino la represión. A raíz de eso vimos que los espacios estaban cerrados y nos fuimos al exilio, me fui a Costa Rica, allá nos unimos para conformar el Frente Sur, ahí estuvimos hasta los años noventa. Yo me retiré en 1986, estuve en la Contra unos cinco años porque sentí que la gente se estaba acomodando al exilio, perdieron la mística, se acomodaron a una situación como de empleados públicos, llegaban a la oficina y como tenían una asignación la veían como un sueldo.
¿Durante ese tiempo ejerció la medicina?
—Cuando llegué a Costa Rica llevaba 30 mil dólares producto de mi profesión, me ofrecieron ayuda al comienzo pero preferí que apoyaran a otros que no tenían recursos, monté mi casa y me mantuve exclusivamente en la Contra durante dos años, pero cuando vi que la lucha iba a ser larga, inicié mis primeros pasos para incorporarme profesionalmente en Costa Rica, fue algo muy complejo pero lo logré en dos años, después de una serie de exámenes y servicio social.
¿Cómo nace Rostipollos?
—En ese preciso momento, evaluamos que mientras me aceptaban ejercer la medicina había que mantenernos de algo, para esa etapa mis recursos se habían limitado a cinco mil dólares y le dije a la Contra que me ayudaran con una asignación y si mal no recuerdo me ayudaban con 250 dólares mensuales que eran suficientes para pagar mi casa, luz y teléfono. Con los cinco mil dólares, un día yendo hacia Cartago, le dije a mi esposa: “Yo creo que el negocio que debemos poner es una venta de pollos, una cosa así para llevar”, ni ella era una alta cocinera, ni yo tenía experiencia, y pensamos con eso subsistir mientras me incorporaba a la medicina.
Y por lo que se percibe les “pegó” la idea…
—Nosotros comenzamos un 26 de octubre de 1983, con los cinco mil dólares que a mí me quedaban y aún conservo ese cheque con mucho sentimentalismo porque apostamos lo que nos quedaba, teníamos fe, con ese dinero compramos el horno, una refrigeradora, materiales para cocina… en eso gastamos tres mil dólares y dos mil dólares los usamos para decoración, que lo hizo mi esposa, ella se encargó de acondicionar un lugar diminuto, pues eran apenas 30 metros cuadrados pero con muchos detalles, puso canastos con verduras, eso le gusto a la gente y eso lo seguimos manteniendo, el ambiente, el entorno, de tal manera que nos fuimos ampliando hasta llegar a 120 metros cuadrados y comenzamos vendiendo 300 pollos al mes y al final terminamos con cinco mil pollos al mes.
¿Cuál es la fórmula del éxito?
—Esfuerzo y mucha dedicación, mi esposa trabajaba hasta 14 horas diarias, yo dividía mi tiempo entre mis estudios, la Contra y ayudándole a ella, yo acarreaba la leña en mi carrito Datsun 120Y, tenía que hacer cinco viajes al día porque metía la carga en la valijera, todos los jueves por ejemplo íbamos al mercado y en ese carrito metíamos 1,200 libras, ¡no sé cómo un carro tan pequeño aguantaba!, metíamos la carga en todos lados. Como anécdota simpática, llevo una vez el carro a lavar, me pregunta el muchacho de la gasolinera muy intrigado ¿qué anda aquí señor? Hay olores muy raros, es una mezcla de cebollas con repollo, y le dije que estaba en lo cierto pues al quitar el asiento, el tres leches (postre) que elaboraba mi mujer se había caído y junto al repollo provocaban unos olores terribles…
¿Entonces los postres son recetas de su esposa?
—Todo es idea de ella, los postres, los chileros… de eso quiero contarle que cuando empezamos, los vasos para los chileros los recogíamos entre los amigos, pues no teníamos dinero para comprarlos, mi esposa los metía en agua hirviendo para desinfectarlos y limpiarlos, como no teníamos para comprar las tapas, con su ingenio les puso un papel encerado con un gorrito de tela y los prensaba con una liga, ella estaba resolviendo las necesidades, así era en aquél entonces.
Rostipollos se fue dando a conocer no sólo por la calidad del pollo, sino por los postres, el mejor tres leches de Costa Rica es el de Rostipollos, dimos a conocer el fresco de cacao, el pío V, el queque cristal se conoce por Rostipollos.
Tenemos entendido que han sido todo un éxito en Costa Rica…
—Empezamos en Escazú, al oeste de San José, era el único lugar de la zona que abría de noche, a veces sentíamos cierto temor, ahora es totalmente diferente. Tres años después hicimos una sociedad para expandirnos, nos asociamos con unos amigos costarricenses y con Noel Vidaurre (político conservador) y así creció Rostipollos, actualmente hay 14 restaurantes…
¿Siempre ustedes de socios?
—No, al venirnos a Nicaragua vendimos con el sentido de cosechar lo que sembramos, siempre con la idea de ayudar, ser un factor de desarrollo. Vendimos la operación y la marca allá en Costa Rica, como nosotros fuimos los creadores de la marca y el concepto, vendimos los derechos. Hicimos manuales de procedimientos como cualquier franquicia. En Nicaragua nos instalamos en 1999, en Metrocentro y Villa Fontana.
¿Los insumos son importados o nacionales?
—Todo es nacional, pero hay condimentos y salsas que ya establecimos y para mantener la calidad nos las hace un laboratorio internacional, relación que iniciamos desde Costa Rica, la salsa para adobar el pollo y las ensaladas.
Hemos notado más mujeres que hombres empleadas en los restaurantes…
—Es que Rostipollo tiene rostro de mujer, porque la experiencia nuestra nos ha demostrado que ellas tienen mayor fortaleza, el puesto más duro es el de parrillero (asar el pollo en leña), los hombres no tardan… tenemos parrilleras que tienen cuatro años, lejos de ser el sexo débil creo que es lo contrario.
¿Cómo va el negocio?
—Acá es más lento que en Costa Rica, allá hay una clase media muy poderosa y es una sociedad de consumo muy elevado. Acá se está conformando una clase media, aquí hay que ir más con cautela… pero vamos bien, creemos que en Managua no tendremos más que cinco restaurantes. La competencia es sana, pero nos han copiado algunos conceptos.
MEDICO Y POLITICO
Nació en Carazo y vivió buena parte de su infancia en Bonanza, Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN).
Estudió Medicina en Brasil.
En México logró la especialización en Cirugía Plástica.
Logró el primer lugar en un concurso nacional de especialistas en el país azteca.
Inició su trabajo de cirujano en California.
Fue fundador del Movimiento Democrático Nicaragüense (MDN) y ahora es secretario general de esta organización.
Estuvo en altos cargos de la resistencia nicaragüense que se formó para contrarrestar al gobierno sandinista desde el exilio.
Casado con Ivania Espinosa desde hace 33 años. Una pareja de hijos, el varón médico y la hija, involucrada con el negocio familiar.
EL TERREMOTO Y SU URBANIZACION
Recién graduado de cirujano plástico, Mauricio Mendieta, llegó a Nicaragua en diciembre de 1972, en el momento del terremoto que devastó Managua. Durante la catástrofe juntó esfuerzos con otros colegas para apoyar a los damnificados.
Retornó a México y logró reunirse con la Primera Dama de aquél momento, María Esther de Echeverría, esposa del presidente Luis Echeverría, con la única referencia de ser un médico nicaragüense que estaba realizando sus estudios de especialización.
El cometido lo logró, obtuvo la ayuda deseada pero al final se supo que estaba siendo manejada con vicios por el gobierno nicaragüense de la época, los Somoza.
Ahora, 32 años después se ha metido al negocio de la construcción con la urbanización Bosques de San Isidro, ubicada al sur de Santo Domingo, al sur de Managua, zonas aledañas a Santo Domingo, con el concepto ecológico incluyendo tres bosques y el método especial de infiltración de agua mediante desagües que eviten la contaminación del entorno.