DouglasCarcache
El anuncio del Gobierno de Nicaragua de que mandará al Poder Legislativo un proyecto, para crear una oficina que atienda de forma expresa a los nicaragüenses que viven en el exterior, es un paso necesario en un país que subsiste del dinero que mandan mes a mes los migrantes.
Mientras las exportaciones de bienes le dejan a Nicaragua un ingreso anual promedio de 600 millones de dólares, los migrantes le mandan a sus parientes 800 millones o más cada año, dinero que mueve la economía en la mayoría de los 152 municipios que hay en el país.
Sin embargo, las autoridades nicaragüenses han visto de reojo a los migrantes, con una actitud contradictoria, porque por un lado le dan la bienvenida a sus dólares y, por otro, tratan a estas personas como extranjeros cuando vienen de paseo a su país de origen.
Un nicaragüense que vive en el exterior y no posee la cédula de su tierra natal, no puede abrir en Nicaragua una cuenta de ahorro ni hacer otras gestiones bancarias, ni la más simple que es cambiar un cheque. O sea que si en uno de sus viajecitos, quiere guardar algún ahorro en un banco local, se lo impedirán si carece de la cédula nacional.
Por eso tiene lógica que un grupo de nicaragüenses en Estados Unidos estén exigiendo cédulas, como derecho básico y como muestra de que el gobierno de Managua quiere atraerlos para que ayuden a levantar la economía de este país centroamericano que hasta hace 14 años estuvo en guerra.
Son los mismos que harán el primer congreso de la diáspora nicaragüense, el 26 de junio en Miami, en el que también pedirán al gobierno de Enrique Bolaños facilidades para que los nicas migrantes vayan a turistear, con más frecuencia, a Nicaragua.
En realidad, un alto porcentaje de turistas que llegaron a Nicaragua durante el año 2003 eran personas nacidas en Nicaragua, que viven en el exterior y en algunos casos hasta poseen otra nacionalidad, según datos suministrados por el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur).
La encuesta del turismo receptor indica que el 41 por ciento de los que entraron al país en avión y el 20 por ciento de los que llegaron por vía terrestre, habían nacido en Nicaragua.
El turismo le dejó a Nicaragua 150 millones de dólares, en el 2003, con el ingreso de unos 500 mil turistas. Con relación al año anterior, hubo un incremento de 34 millones de dólares por esa actividad.
La nueva oficina que atienda, en alto nivel, los intereses de los migrantes, tendrá que proponerse, entre otras metas, que los nicas ausentes visiten más su tierra de origen.
Pero el reto mayor del gobierno de Nicaragua será conseguir inversiones de los nicaragüenses en el exterior, algo más que estimular el envío de remesas familiares, porque la creación de empresas o la reactivación de fincas agropecuarias generarían empleos inmediatos y hasta nuevas exportaciones.