Silvia González Siles/Corresponsal
JINOTEGA.- Su rostro refleja el sufrimiento causado por el dolor que le ha tocado vivir. Oxil González Rizo, de cinco años, originaria de la comunidad Datanlí, municipio de Jinotega, apenas cumplía sus cuatro días de nacida cuando en uno de sus deditos del pie le comenzó a aparecer una ampolla de agua, la que poco a poco se fue extendiendo hasta apoderarse desde entonces de todo su cuerpecito.
Han pasado cinco años desde entonces y la pesadilla continúa, su cuerpecito está llagado por completo, dolor que para sus padres también es grande al verse impotentes de no poder calmarlo.
Según cuenta su joven madre Xiomara Rizo, de 20 años, desde el nacimiento de su pequeña le ha tocado cargar con el dolor que a diario la martiriza y que le ha truncado su sueño de crecer como cualquier niño normal de su edad.
Oxil, para quienes la conocen se ha convertido en una llaguita andante, pues desde la cabeza hasta la planta de sus piececitos está cubierta de ampollas que le pican y la dejan en carne viva hasta dejarle frágil el cuero cabelludo, lo que le ha producido la caída del pelo y el impedimento de hasta poder bañarla.
Según doña Xiomara, ella junto a su esposo se sienten impotentes al no poder hacer nada para curar el sufrimiento de su pequeñita, pues muchas veces no duerme del dolor y ardor que le causan las llagas, a tal punto que no puede salir a jugar con otros niños, pues cuando se le seca una, al poco tiempo le brotan otras en todo el cuerpo.
ASCO Y RECHAZO
“A mi hija la gente le tiene asco, la miran como un animalito raro, y la rechazan y rehúsan, tal es el caso de algunos padres de familia que no permiten que sus hijos jueguen con ella por temor a ser infectados”.
Agregó que hay días que la niña no mira del todo, porque las llagas a veces hasta le cubren los dos ojitos, a tal punto de no poderlos abrir.
“Ya la he traído donde varios médicos, pero sólo me dicen que se trata de una infección, también la he llevado donde curanderos, y a muchos lugares, pero ha sido imposible que me le ayuden”, lamentó Xiomara.
SOBRE PLÁSTICO PARA QUE LA PIEL NO SE LE PEGUE
Agregó que tanto para ella como para la niña, esta situación ha sido dura, dado que ambas sufren cuando la niña pela la piel, lo que hace imposible tomarla en los brazos, por lo que por las noches la ponen a dormir sobre plástico, para evitar que el cuerpecito se le pegue.
La menor vive junto a sus padres en la comunidad de Datanlí, a unos diez kilómetros de la ciudad de Jinotega, frente a la escuelita del lugar, para cualquier persona interesada en ayudarle.
Sólo habían transcurrido cuatro días después de su nacimiento, cuando a esta pequeña le empezaron a salir ampollas, que hoy le cubren todo su cuerpecito
Madre desesperada pide que la apoyen para poder calmar el dolor de su pequeña y el de su alma
NO PUDO “CHINEARLA”
“Nosotros no la pudimos chinear cuando era tierna porque era en carne viva todo su cuerpecito y por eso le pido a la gente de buen corazón que me ayuden para ver si la niña se me puede curar” relata Xiomara Rizo madre de Oxil González, una niña que desde que nació tiene su cuerpecito ampollado.