Reagan: el gran comunicador

Eduardo Duque Estrada

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Reagan: el gran comunicador


Eduardo Duque Estrada




Dice un refrán popular que cada pueblo tiene el gobierno que se merece; dicho que, si fuera cierto, nos diría mucho de lo que nos hemos venido mereciendo desde 1821, con muy pocas excepciones. Por otra parte, este refrán dice mucho del pueblo norteamericano, el cual desde su Independencia ha sido “bendecido” con figuras como George Washinton, Thomas Jefferson, Benjamín Franklin, Abraham Lincoln y Franklin D. Roosevelt, quienes con sus acciones guiaron a su pueblo por caminos difíciles de revolución, separatismo, depresión económica y guerras mundiales, hacia la plenitud de sus capacidades, permitiéndole en el camino gozar de sus derechos inalienables como son la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

En 1979 la segunda crisis petrolera golpeaba fuertemente a la economía norteamericana, creando inflación, desempleo y largas filas en las gasolineras debido a la escasez del crudo. Al mismo tiempo, los soviéticos invadían Afganistán, los sandinistas tomaban control de Nicaragua e iniciaban la exportación de su revolución comunista a El Salvador; en Irán, la caída del Sha trajo la experimentación con un nuevo modelo de gobierno, el fundamentalista religioso, dispuesto a secuestrar a los empleados de la Embajada americana en Teherán, exigiendo la entrega del Sha a cambio de los rehenes. El intento militar de Carter de liberar a los rehenes terminó con un accidente de helicópteros que dejó un saldo de ocho muertos. Las tasas de interés reales alcanzaban más del 20 por ciento; los norteamericanos por primera vez en muchos años se sentían inseguros, desilusionados, débiles y amenazados.

Así llegó Ronald Reagan a ganar las elecciones presidenciales de noviembre 1979. Parece un cliché de una película de vaqueros, pero nadie discute que la situación de Estados Unidos era mala al llegar Reagan, y que era mucho mejor al terminar su segundo período como Presidente.

Ronald Wilson Reagan nació en Tampico, Illinois el 6 de febrero de 1911 a las 4:16 de la mañana, hijo segundo de un vendedor de zapatos llamado John (Jack) Edward Reagan y de su esposa Nelle Wilson. “Ducth”, como le apodaron durante su juventud, pasó gran parte de su niñez en Dixon (Illinois) junto a su único hermano (mayor) Neil. Luego pasó a Eureka (Illinois) a realizar estudios universitarios en Economía en el Eureka College. Mientras estudió se mantuvo activo trabajando como salvavidas en Lowell Park Beach, donde salvó a 77 personas en los seis veranos en que asistió.

Su primer empleo lo consiguió como comentarista deportivo de radio para la WOC de Davenport, y luego pasó a narrar juegos de beisbol de los Cachorros de Chicago para la WHO de Des Moines, siempre de Illinois. Siguiendo a los Cachorros a California, encontró su oportunidad de hacer pruebas para películas de cine, y en 1937 logró un contrato de siete años para hacer películas para la Warner. Su primera película, “Love is in the air” inició su fama, no necesariamente de actor de primera, pero sí de los más reconocidos de su época. Fue precisamente por esta época que conoció a su primera esposa, la actriz Jane Wyman.

Enrolado en la Reserva del Ejército norteamericano desde 1937, con la entrada de EE.UU. a la Segunda Guerra Mundial, Reagan fue trasladado a Fort Roach, como teniente segundo, a la Primera Unidad de Películas de la Fuerza Aérea, puesto en el que nunca vio combate dado que Reagan, con una miopía de 20-200 no era buen candidato; le era más útil al ejército haciendo películas de propaganda y entrenamiento militar. Pero fue más que todo este trabajo el que le restó imagen de actor de grandes filmes, unido a los cuatro años en los que se vio obligado a no hacer más películas. Reagan, hacia 1949 era prácticamente un actor olvidado, y luego de pasar siete semanas en una cama de hospital y varios meses en terapia para volver a caminar producto de una lesión en la cadera derecha recibida en un juego de beisbol, su esposa le pidió el divorcio.

Reagan conoció poco después a la actriz Nancy Davis, con quien se casó en marzo de 1952 y quien, según sus propias palabras, “salvó su alma”.

Su primera incursión en política fue su participación como presidente del sindicato de actores de Hollywood, conocido como el “Screen Actors Guild”, y aún siendo un demócrata registrado, inició su viraje a la derecha al ser testigo de la manipulación política y partidista de que eran víctima los sindicatos de Hollywood por parte de la izquierda. Este “giro” inició con su voto por el candidato republicano Eisenhower en las elecciones de 1952.

En 1954, Reagan firmó contrato con la empresa publicitaria BBD&O (Batten, Barton, Durstine y Osborn) para animar el nuevo show de televisión “General Electric Theater” , el cual le permitía aparecer en “prime time” todas las semanas y a la vez ser visto por la mayor parte del país. Dicho trabajo le preparó el camino de la política, ya que lo convirtió en una de las personas más reconocidas de Norteamérica.

En 1965 contactado y más que convencido por los republicanos, Reagan decidió lanzar su candidatura para Gobernador de California, para derrotar al gobernador demócrata Jim Brown por un alto margen, asumiendo su primer término el 2 de enero de 1967. Durante los 8 años que estuvo Reagan en Sacramento (capital del Estado), su estilo se dejó sentir con mano dura contra las revueltas universitarias en Berkeley y escepticismo contra los programas de ayuda gubernamental (welfare). En 1976 Reagan persiguió sin éxito la nominación del Partido Republicano para la candidatura presidencial al ser elegido el presidente Ford, quien luego perdiera las elecciones con el gobernador de Georgia, Jimmy Carter. Pero siempre con el optimismo que lo caracterizó, y catapultado por una de las administraciones más desastrosas de la historia de EE.UU., Ronald Reagan fue elegido el 40vo Presidente de su país, tomando posesión de su cargo en enero de 1981, a la edad de 69 años.

Tres meses después (30 de marzo), John Hinckley Jr., un desequilibrado que buscaba impresionar a la actriz Jodie Foster, intentó asesinar al nuevo Presidente; después de ser operado para extraerle una bala del pulmón, se recuperó rápidamente y así dio inicio a la era de Reagan, que fue marcada por dos grandes convicciones: primero, el Gobierno no debería ser un ente regulador, sino facilitador, por lo que una de sus primeras acciones fue reducir los impuestos y reducir el tamaño del gobierno. Segundo, la libertad es y será el derecho más importante del ser humano y su mayor enemigo era el comunismo, al que llamó “el imperio del mal”, por lo que se enfrentó a los soviéticos en una carrera armamentista y moral que los llevó a la debacle.

En este enfrentamiento de varios escenarios Reagan decidió apoyar a la contrarrevolución nicaragüense, proclamándose “un contra más”, siendo su política antisandinista uno de los factores mas importantes para que el régimen izquierdista nicaragüense aceptara ir a elecciones y accediera a entregar el poder. Si Omar Torrijos, Fidel Castro y Carlos Andrés Pérez fueron las figuras externas que más influyeron en la caída de Somoza y la llegada del sandinismo, Reagan y Juan Pablo II fueron las figuras extranjeras que más ayudaron a alcanzar la libertad que hoy tenemos.

Aún con los incuestionables éxitos que cosechó, Reagan no estuvo exento de errores e imperfecciones. Al dejar el Gobierno heredó un déficit fiscal de más de tres trillones de dólares, ya que el mayor crecimiento militar de Estados Unidos en era de paz fue conseguido a punta de deuda, y a pesar de una gran reducción en los impuestos. Nunca fue considerado un hombre intelectual, además de no ser exactamente un adicto al trabajo; no obstante, Reagan fue poseedor de todos los ingredientes necesarios en un gran líder; integridad, principios, optimismo por el futuro y una monumental habilidad para comunicar sus ideas.

Preguntó un comentarista de la cadena ABC al biógrafo Edmund Morris, que si a George Washington se le consideraba el creador del país, y Abraham Lincoln el unificador, siendo éstos los más importantes presidentes americanos, dónde se colocaría Reagan. Morris contestó que junto a Franklin D. Rossevelt, Reagan era el Presidente más importante del siglo 20 por devolverle a EE.UU. el liderazgo, la confianza y el orgullo. Dios bendiga a Ronald Reagan.

* El autor es economista nicaraguense.

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