Eduardo López Herrera
La escuela del siglo XXI enfrenta enormes retos ante las exigencias que plantea el desarrollo del conocimiento. No es posible plantearse alternativas de desarrollo y mejorar la vida de la gente, sin una formación más integral, ligada a las nuevas tecnologías que simbolizan y respaldan la actual sociedad del conocimiento.
En estos tiempos de globalización la brecha entre el mundo desarrollado y el subdesarrollado es cada vez más marcada, y la tecnología es uno de los factores que más profundiza esa brecha. Para no seguirla ensanchando hay que impulsar una educación que enseñe y promueva el uso de las tecnologías que tengan utilidad práctica y potencien el desarrollo socio-productivo que tanto necesitamos.
En Nicaragua, el desarrollo de la educación en tecnología es apremiante para sacar del atraso al país. Es una educación que se debe impulsar con carácter sistémico y a diferentes niveles, apuntando a un replanteamiento de nuestro sistema educativo. Según el Informe del Desarrollo Humano, del Programa de las Naciones Unidas Para el Desarrollo (PNUD) del 2001: “Nicaragua se encuentra entre los países que menos han logrado participar en el desarrollo tecnológico, Nicaragua pertenece al grupo de los marginados, de los países en vías de desarrollo que no han logrado entrar en la sociedad del conocimiento, de información, comunicación e innovación tecnológica del mundo moderno que actualmente se encuentra en un proceso de globalización acelerada”. Eso no ha variado sustancialmente en lo que respecta a los problemas estructurales de la educación.
Si la educación en su sentido amplio juega un papel estratégico para las perspectivas de desarrollo, la educación en tecnología es un determinante para alcanzarlo. Por lo tanto, los diferentes sectores vinculados al trabajo con la educación deben plantear iniciativas tendientes a valorar, analizar y promover una educación integral que forme a nuestros educandos con los valores humanos y técnicos que esta sociedad del aprendizaje permanente está demandando; una educación basada en la complementariedad de los subsistemas educativos, con coherencia del proceso enseñanza-aprendizaje en tecnología, estimulando la vocación de los jóvenes por las carreras técnicas que necesita el país pero que tienen un bajo nivel de preferencia, y forjar educandos que aprendan a emprender.
¿Qué educación en tecnología ofrecer? Los estudios, análisis, diagnósticos y experiencias de otros países, y la misma realidad socioeconómica del país permiten definir el perfil, pensum y programas de estudio; pero de lo que se trata ahora es de hacer conciencia sobre la importancia de la educación en tecnología.
Como dice Germán Darío Rodríguez, coordinador del Programa de Educación de Educación en Tecnología del Ministerio de Educación Nacional de Colombia: “Un nuevo actor en el escenario se abre paso, la educación en tecnología, que gracias a involucrar en la actividad escolar tanto los aspectos técnicos como los culturales de la tecnología en una deseable relación teórico-práctica, constituye una prometedora contribución a la desmitificación y democratización de la ciencia y la tecnología”.
El autor es miembro de Asdenic–Estelí.