Estamos perdiendo todos

Federico Dueñas de la Peña

Los medios de comunicación cubrieron ampliamente la noticia, lo leímos profusamente en LA PRENSA. Un policía en Jinotepe, Róger Rodríguez Gutiérrez, murió a causa de heridas producidas por un morterazo estudiantil. Una joven viuda y dos huerfanitas llorando piden justicia contra él o los estudiantes-criminales del oficial fallecido en el cumplimiento de su deber. El Ministro de Gobernación, Julio Vega Pasquier, visiblemente conmovido se comprometió con la ciudadanía a encarcelar a los autores materiales e intelectuales del crimen.

¿Se hará justicia, o el tiempo y la burocracia dejarán que los culpables de este asesinato se pierdan en el anonimato? ¿Qué opinan y sienten ahora los demás miembros de la Policía Nacional? ¿Quién quiere más estudiantes-criminales deambulando libremente por las calles de su ciudad, cubriendo el rostro con pasamontañas y máscaras especiales anti-gases, el bulto cargado de piedras, clavos-tuercas, tornillos y pólvora, así como un fatal mortero entre sus manos?

Hemos sido tristes testigos pasivos de los estragos sociales causados por las vergonzosas marchas anuales de protesta contra el Gobierno por la efectiva adjudicación legal del 6 por ciento del presupuesto gubernamental para las universidades (que quede bien claro, escribo universidades con “u“ minúscula. ¡No se merecen más!) Entre los estudiantes universitarios, protestantes confundidos o interesados, están filtrados vagos, pandilleros, agitadores políticos e individuos de baja calaña, subsidiados económicamente por poderosos grupos políticos, interesados en mantener la crisis y zozobra nacional desde que el sandinismo perdió las elecciones presidenciales en 1990.

¿Qué porcentaje del 6 por ciento asignan los rectores universitarios al importante y costoso rubro de las marchas estudiantiles en sus presupuestos operativos anuales? ¿Cómo saberlo si no rinden cuentas claras de los dineros entregados, los que son sustraídos de nuestros desgarrados bolsillos, vía impuestos? ¿ Quién controla o audita profesionalmente a don Telémaco y demás involucrados en este “rollo”? ¿Qué opinan y cómo deberían actuar tanto el Gobierno Central como los “padres de la Patria”, para poner una solución definitiva, efectiva y realista a esta crisis que el país enfrenta anualmente? ¿Cuántos muertos más quieren?

Los famosos tranques impiden el desarrollo normal de la circulación en calles y carreteras, llegar al aeropuerto es un problema. Los comerciantes y transportistas pierden de generar ingresos para sus familias. El inversionista se preocupa por la inseguridad del país y todos perdemos al final de cuentas pues la actividad económica se estanca y el país no está para darse estos lujos.

En la confusión creada, unos culpan al Gobierno y otros a los rectores universitarios. ¿Prevalecerán los intereses económicos y de partidos políticos sobre el imperio de la tranquilidad y seguridad para la ciudadanía? ¡Estamos perdiendo todos! Y, quienes asesoran malévolamente a los caudillos políticos no necesariamente procuran el bienestar nacional, por los frutos que hemos sufrido, por los resultados obtenidos hasta ahora.

Mi profundo y sincero pésame a los familiares y la viuda del oficial Róger Rodríguez Gutiérrez y también a los valerosos miembros de la Policía Nacional, con el profundo pedimento concreto al Altísimo de que algún día los dirigentes políticos se arrepientan de sus nefastas acciones, y se sensibilicen frente a las crecientes carencias y el dolor de la población, sobre todo de los más débiles, humildes y necesitados.

El autor es empresario

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