Armando Arce Paiz
En los años cincuenta del siglo pasado se inauguró en Managua la planta pasteurizadora donada por Unicef al gobierno de Anastasio Somoza para elaborar leche en polvo y beneficiar a escolares y al programa materno infantil de los centros de salud. Aquella planta fracasó y después se le llamó Leche La Salud con otro perfil económico-administrativo.
La USAID, dentro del convenio de cooperación con el Gobierno, en el rubro L-480, apoyó un programa de alimentación complementaria a base de leche en polvo, para grupos vulnerables de la población escolar y niños desnutridos menores de cinco años, con una extensa cobertura de millares de beneficiarios. Este programa fue coordinado por Caritas de Nicaragua y su director ejecutivo fue el ingeniero Pablo Steiner. Esta acción también fue descontinuada.
Tratando de solucionar la falta de alimentos ricos en proteína el INCAP elaboró la fórmula incaparina, polvo a base de harina de semilla de algodón, que en sus ensayos no tuvo aceptación pues nuestra gente no tenía ese hábito de consumo ni costumbre para incorporarla a su dieta. Predominó el uso y preparación del pinol y pinolillo.
En otra ocasión se trató de incorporar al programa de alimentación escolar la harina de soya, rica en proteínas y de bajo costo, recomendando la misma técnica que usa Brasil en sus escolares. También fracasó; el campesino se la dio a las gallinas y volvió a sus costumbres ancestrales a base de maíz.
Siempre con el propósito de mejorar la alimentación de los escolares, en las administraciones del doctor René Schick y de Somoza Debayle se implementó el Programa Integral de Nutrición Aplicada y Granjas Escolares (Pinage) en coordinación con los ministerios de Educación, Agricultura (extensión agrícola) y Salubridad. Se creó el comité ejecutivo interministerial a nivel nacional y departamental, con magníficos resultados y recibió el apoyo técnico y material del Inicef, FAO y OPS/OMS, y el crédito del Banco Nacional de Nicaragua.
Nuestra experiencia cundió por América Latina. Fue un éxito y se mantuvo por varios años antes de 1979, su evaluación fue de logros en diferentes zonas geográficas del país, aplicamos el lema “aprender haciendo”, los padres de familia y sus hijos cultivaron los huertos escolares para hacer el plato de comida y consumir el producto de cereales y hortalizas en el mismo local. Recuerdo que vinieron los expertos de la FAO a supervisar y asesorar la creación de los huertos escolares. Todas estas acciones pasaron al olvido por la inoperancia del Gobierno de los ochenta.
Ahora debemos considerar la alternativa de distribuir el vaso de leche de soya mucho más económico en caso de negociar a precio preferencial. La soya puede importarse del Río Grande de Sul, Brasil, tiene una sobreproducción a nivel mundial y además se preparan platos diversos, prácticos y sencillos de alto contenido nutricional.
Nicaragua está incluida, junto con Bolivia y Honduras, para beneficiarse con la Cuenta del Reto del Milenio. Pues bien, aquí deberá implementarse lo más rápido posible la ley de seguridad alimentaria, usando los recursos nacionales o internacionales.
Hay que planificar a corto plazo la desecadora de leche (leche en polvo) aprovechando la producción nacional en las zonas ganaderas de Matagalpa, Boaco y Chontales. El MCA, entre sus estrategias tiene el crecimiento económico, reducción de la pobreza, la desnutrición y las tasas de mortalidad infantil y materna.
Elaborar un programa a corto y mediano plazo de educación nutricional parejo con la alimentación. Más vale prevenir que curar. Si aconsejamos buenos hábitos de higiene de los alimentos y seleccionamos los de alto valor nutritivo disponible en la comunidad, veremos resultados doblemente positivos.
Los programas del vaso de leche escolar y el de alimentación escolar que proporcionará una ración diaria de arroz, frijoles, maíz y cereales a 124 mil niños necesitará utensilios de cocina como ollas, picheles, cucharones, vasos, platos, etc. Habrá que gestionarlos en los países nórdicos: Suecia, Noruega, Dinamarca, contribuyendo la gestión de Unicef.
Después habrá que conseguir los equipos antropométricos (control de peso y talla), balanzas suficientes para cada centro educativo. Así sabremos evaluar el progreso del crecimiento y desarrollo de la niñez.
En la Cuenta del Reto del Milenio (MCA, según sus siglas en inglés) se deberán buscar soluciones de nuestros problemas intrínsecos, considerando incluir grupos empresariales privados, organismos no gubernamentales (ONG), Comisión Nacional de Ganaderos (Conagan), Prolacsa, Parmalat de Nicaragua y otras importantes empresas de la industria láctea que tienen amplios conocimientos y experiencia sobre la materia.
El autor es médico