- Destrucción de los SAM-7 esta semana no será supervisada por OEA en esta fase del proceso, señala canciller Caldera
Luis Felipe Palacios
El canciller nicaragüense Norman Caldera dio a conocer que la Organización de Estados Americanos, OEA, y las Naciones Unidas podrían ser las instancias encargadas de supervisar y verificar la destrucción del armamento a nivel regional, dentro del marco del balance razonable de fuerzas.
Caldera explicó que actualmente están en pláticas los presidentes del istmo con sus respectivas comisiones inter-institucionales, para determinar junto a la OEA y las Naciones Unidas, cómo será el proceso de control y limitación de armamento en el área centroamericana.
“Estamos exactamente en ese trabajo con el resto de presidentes y de los cuerpos de seguridad pública y fuerzas armadas de los distintos países”, apuntó.
Adelantó que ya existe un sí de parte de la OEA y las Naciones Unidas, puesto que ambas instancias están interesadas en verificar la supervisión del programa de control y limitación de armamento a nivel regional que, según el calendario, debe iniciar en agosto.
BOLAÑOS DECIDIRA CANTIDAD
Caldera explicó, además, que ni la OEA ni Naciones Unidas “por cuestiones de tiempo” podrán verificar la destrucción unilateral de los primeros cohetes portátiles antiaéreos, conocidos como SAM-7, debido a que esos misiles se destruirán esta semana.
Añadió, por tanto, que la participación de la OEA y Naciones Unidas será efectiva eventualmente a partir de “la próxima destrucción”, en común acuerdo entre los mandatarios de la región, dentro del balance razonable de fuerzas.
En tanto, el ministro de Defensa, José Adán Guerra, ratificó que en esta semana destruirán parte de los misiles, aunque no precisó la cantidad de SAM-7 a eliminar del inventario del Ejército de Nicaragua.
Se le preguntó si son 350 los misiles a destruir, como han informando miembros del Ejército, y Guerra señaló que “la última palabra” la tiene el presidente Bolaños como Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas.
Comentó también que el lugar donde destruirán los primeros misiles lo darán a conocer en su momento, y advirtió de paso que la destrucción de los SAM-7 “es un evento peligroso, en donde hay que tomar todas las medidas de seguridad, ya que las características que tienen estos misiles hacen doblemente peligroso el trabajo de los técnicos que están involucrados”.