Alejandro Frixione Miranda
En los últimos años, la economía de Nicaragua no ha podido establecer parámetros claros de estabilidad. Esto por falta de políticas públicas coherentes y desarrolladas para producir resultados a mediano y largo plazo, con una política tributaria onerosa. A lo que se suma que con cada Gobierno se cambian las reglas del juego, lo cual produce que Nicaragua no tenga resultados apreciables en su proceso de desarrollo económico.
Estos factores y otros que son secuela de la guerra en los años ochenta, han creado el fenómeno de la migración nicaragüense, que en su mayoría fue mano de obra cualificada y que el Estado de Nicaragua y las familias invirtieron muchos recursos en su formación.
La mayoría de los emigrantes de Nicaragua y más recientemente en la década de los noventa, se ha dirigido a la hermana República de Costa Rica. Según los expertos, entre las variables básicas del fenómeno migratorio se destacan: las condiciones de oferta y demanda de mano de obra en el país emisor (Nicaragua) y el país receptor (Costa Rica); los niveles de productividad e ingresos de la fuerza de trabajo en ambos países; las posibilidades legales o ilegales de desplazamiento y de trabajo de los migrantes; las condiciones socioculturales; la formación y acumulación de capital y el efecto generado por determinadas condiciones dentro del contexto político y social del país, entre otras.
La tasa de crecimiento poblacional de Nicaragua es la más alta de América Central (3 por ciento anual), y por el contrario, los ingresos por salarios medios por hora son los menos remunerados en la sub-región, para no hablar de Latinoamérica.
Por otro lado, los nicaragüenses que residen en el extranjero representan más del 15 por ciento de la población; los extranjeros radicados en Costa Rica representan más del diez por ciento de la población de ese país. De esos extranjeros la inmensa mayoría es nicaragüense, lo que significa que aquel hermano país destina de su erario importantes recursos para brindarle servicios sociales a los compatriotas que han decidido emigrar al sur en busca de mejores condiciones de vida. Por otro lado, hay que reconocer que la economía costarricense ha tenido su retribución con la llegada de la colonia nica, reflejándose en su contribución al Producto Interno Bruto (PIB) tico, lo que habría que sopesar a la hora de valorar el costo-beneficio que esto implica para Costa Rica.
La situación migratoria de los nicaragüenses ha generado grandes polémicas entre la población tica, que en su mayoría ha visto con recelo la presencia de nicaragüenses en su país debido a diversos factores de percepción negativa entre los costarricenses.
Sin embargo, Costa Rica a través de su Presidente de entonces, doctor Miguel Ángel Rodríguez, firmó y otorgó a los inmigrantes nicaragüenses una amnistía migratoria y les ofreció acceso a la educación, seguro social y otros programas de servicio social, estatus migratorio legal, beneficios laborales, entre otros.
Todo eso lo hizo aún teniendo la opinión pública en contra en lo relativo a ofrecer una amnistía migratoria general a la población nicaragüense radicada en aquel país y sabiendo el costo político que su acción le acarrearía, tanto frente a sus conciudadanos, la oposición y frente al mismo partido de gobierno Unidad Social Cristiana (PUSC). A decir verdad, gestos como ésos sólo se han recibido de los Estados Unidos de América y en condiciones más restringidas.
Nicaragua tiene el deber moral de apoyar la candidatura del ex Presidente de Costa Rica para el cargo de Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), y más aún, debió ser uno de los países que promuevan e impulsen su candidatura. Considero que éste habría sido un deber del Gobierno y la Cancillería nicaragüense, lo que habría traído beneficios importantes a la región.
Verdaderamente ha sido una lástima no haber mostrado agradecimientopolítico al no respaldar el Gobierno nicaragüense la candidatura del ex presidente Miguel Ángel Rodríguez, quien además tiene las cualidades personales suficientes para optar a tan importante cargo regional, y sobre todo es un hermano centroamericano.
El autor es dirigente político socialcristiano de Nicaragua.