Víctor Manuel Espinoza Pao
Un breve análisis político permite descubrir que los verdaderos enemigos de E.E.UU. y España son los propios españoles y norteamericanos. Ellos afirman con énfasis que el terrorismo viene de fuera, pero ningún terrorismo se da sin la ayuda de los grupos radicales existentes a lo interno. En esos países han aprendido a convivir con el terrorismo, pero no establecen reglas claras para enfrentarlos.
En esos países se ha educado a las personas a llenar calles a la hora de las honras fúnebres ¿y después qué?
Los líderes políticos se interesan más en el poder, que en dar respuesta al pueblo en materia de terrorismo. En España se presionó antes de las 24 horas para que la Policía diera información sobre el bombazo en los trenes, que sirvieron para alertar a los enemigos del país. En ese momento lo importante eran las elecciones para alcanzar el poder.
No basta ser experto en terrorismo para saber que al producirse hechos de esta naturaleza, debería hacerse una investigación cada cuatro o cinco meses después de lo sucedido, pero se hacen en media campaña electoral con intereses partidarios.
Los medios de comunicación en EE.UU. y España se han convertido en aliados indirectos del terrorismo, dispuestos a publicar anónimos con amenazas, chantajes y zozobras al país; documentos que por ley deberían ser entregados a las oficinas de la seguridad del Estado y darles publicidad hasta que las autoridades hagan las investigaciones.
En la comisión de seguridad del Congreso y las asambleas legislativas de EE.UU. y España, solamente están preocupados en protegerse y a sus familiares con los fondos del Estado, pero los ciudadanos están desprotegidos.
Líderes de esos países observaban al terrorismo como cosas de América, Asia y África. Sus vivencias espectaculares y dolorosas los asombran y pretenden rasgarse las vestiduras formando comisiones políticas-partidarias donde se hacen preguntas partidarias y extemporáneas.
Grupos de derechos humanos en estos países se preocupan por los derechos de los victimarios más que por los de las víctimas. Dirigentes políticos expresan que EE.UU. está aislado, lo que no es cierto. Más bien ha despertado simpatía y solidaridad después del 11 de septiembre.
El país más pequeño considera que se deben tomar medidas de seguridad en forma estricta, debido a la motivación promovida por el gobierno norteamericano. Seguirá estando aislado pero de los países que desde antes de esta fecha albergaban y apoyaban económicamente a terroristas.
¿Cuántos años tienen los demócratas españoles de vivir en convivencia con los etarras? ¿Cuántos gobiernos en España y en EE.UU. han pasado, ellos y sus familias bien protegidos mientras los ciudadanos que pagan los impuestos están al descubierto?
EE.UU. y España deben aprender en materia de terrorismo a usar un sólo lenguaje y a tomar decisiones como las que han tomado El Salvador, Japón y Corea del Sur, que no retroceden frente al chantaje internacional. La comisión del Congreso norteamericano, por su parte, está enviando mensajes negativos en materia de política exterior.
La comisión critica a la CIA y al FBI, pero estas estructuras fueron creadas por sus propios partidos políticos desde hace más de cuarenta años, por lo tanto el pueblo norteamericano debería sancionar a los congresistas que tienen muchos años de ocupar esos cargos, y los que en materia de seguridad en vez de haber planteado el terrorismo en perspectiva y prospectiva lo plantean extemporáneamente y en retrospectiva.
El autor es abogado y notario.