- En esta capilla, ubicada en San Rafael del Norte,
además de realizarse uno de los Viacrucis más originales del país, es un sitio muy venerado,
ya que aquí se encuentra la tumba del Siervo de Dios: Odorico D’ Andrea.
Rosario Montenegro Zeledón
Cuando en 1974 se concluyó el estudio sobre lo que sería “La Porziuncola” —nombre latín que significa lugar de retiros y oración— su creador quizás nunca imaginó que sus restos descansarían allí y menos aún que a partir de ese momento se convertiría en uno de los lugares de mayor peregrinación y atractivo turístico en el norte del país.
La construcción de la primera etapa de “La Porziuncola” concluyó entre 1976 y 1977, aunque muy pocos saben que ese fue su primer nombre, ya que desde su inicio la gente lo denominó El Tepeyac, por su gran parecido con el santuario en honor a la Virgen de Guadalupe en México y que lleva este nombre.
La capilla de El Tepeyac o la Casa de Retiros El Tepeyac, ubicada en San Rafael del Norte, Jinotega, forma parte de las grandes obras que impulsó en esta zona el ahora Siervo de Dios, Padre Odorico D’ Andrea, cuya fama de santidad ha trascendido las fronteras no sólo de este pequeño poblado, sino de todo el norte de Nicaragua y hasta fuera del territorio nacional.
DECLARADO SIERVO DE DIOS
Lo que quedó evidenciado con la apertura de la causa de su canonización por parte del Obispo de Asís, monseñor Sergio Goretti, en octubre del 2002 y su reciente reconocimiento como Siervo de Dios, lo que significa que sus feligreses pueden venerarlo y hacerle peticiones en silencio.
Pero más que estos hechos formales, la santidad de Odorico se manifiesta en la inmensa fe que le profesan miles de nicaragüenses en especial los humildes, quienes le “encomiendan” desde la solución de pleitos vecinales hasta situaciones más complejas como la curación de enfermedades graves.
Precisamente esa fama de santidad del padre Odorico D’ Andrea, quien fue cura párroco de San Rafael del Norte desde 1954 hasta su muerte, el 22 de marzo de 1990, ha hecho de El Tepeyac, un lugar de romería constante y en especial durante cada aniversario de su muerte y en esta época de Semana Santa.
La capilla de El Tepeyac, que está ubicada en una colina de la salida norte de la ciudad, fue concebida por Odorico para la formación de nuevos curas de la Orden Franciscana y un lugar de retiro espiritual, según el profesor José de Jesús Gutiérrez Rivera.
Añade que fue su padre, el maestro de obras, Santiago Gutiérrez (q.e.p.d.), quien diseñó en conjunto con el padre Odorico, El Tepeyac, cuya construcción cuenta con 14 enormes e inclinadas escalinatas que conducen a la capilla y detrás de ésta hay otras edificaciones en donde hay al menos 25 dormitorios, dos salones para reuniones, un amplio comedor, una cocina, una bodega, corredores y hermosos jardines.
LA TUMBA DE UN SANTO
Pero el estudio y posterior construcción de El Tepeyac, fue motivado por un mandato de la Orden Franciscana de Guatemala, ya que el objetivo de la congregación era contar con una propiedad en Nicaragua, similar a la que ya existía en Ciudad Darío, indica Gutiérrez.
Veintiocho años después, este monumento se ha convertido no sólo en un lugar de retiro sino de veneración, debido a que en la capilla está la tumba del que los feligreses sanrafaelinos y de otros lugares consideran su santo.
También es aquí, donde se desarrollan las actividades religiosas más importantes durante la Cuaresma y Semana Santa, en especial las del Viernes Santo como son: el Víacrucis, el Descendimiento de la Cruz y la salida de la procesión del Santo Entierro.
ViAcRUCIS, UNA VERDADERA DEVOCIÓN
En el Viacrucis del Viernes Santo se congregan unas dos mil personas entre sanrafaelinos, en especial campesinos humildes y gente que llega de otros puntos de Nicaragua y hasta extranjeros, pues es considerado una de las actividades religiosas más tradicionales, ya que los feligreses reeditan la pasión de Cristo con mucha devoción.
Según señala el profesor Gutiérrez, precisamente la intención del cura al construir El Tepeyac era imprimirle un poco de sacrificio a este acto, ya que los feligreses tienen que subir 14 inclinadas escalinatas bajo el sol inclemente del mediodía.
El evento religioso del Viernes Santo inicia entre las 10:00 y las 11:00 a.m., en la parroquia San Rafael Arcángel, otra gran obra de Odorico y declarada Patrimonio Nacional por su belleza arquitectónica. Luego se enrumba por la calle que conduce a El Tepeyac, en cuya primera escalinata da comienzo el Viacrucis para concluir con la décimocuarta y última estación en la capilla ubicada en la cima del poblado.
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