Fabián Medina
GOBERNAR
La gran tragedia de Nicaragua es que Daniel Ortega está empeñado en gobernarla. Ya se ha convencido que no podrá hacerlo a través de los votos, y lo ha intentado desde la Asamblea proponiendo “un régimen parlamentario”; si pudiera lo haría desde el Ejército, pero como eso por ahora es imposible, está tratando de gobernar desde el Poder Judicial, y reconozcámosle el mérito: casi lo ha logrado.
CRISIS
Desde el Poder Judicial Ortega detiene leyes, obliga a la bancada liberal a negociar, consigue que la Iglesia los vea ahora con benevolencia, jaquea al Ejecutivo… y si no fuese por la inmunidad, estemos seguros que el Frente Sandinista tendría a Bolaños igual que a Alemán, como yo-yo, metiéndolo o sacándolo según su conveniencia. Muchas de las últimas crisis se originan precisamente en la perniciosa capacidad que tiene Daniel Ortega de poner en la cárcel o sacar libre a quien quiera en este país.
BOCADILLO
Hay algunos dirigentes sandinistas que ya se relamen el bigote ante la posibilidad de que caiga en sus manos Eduardo Montealegre, cuando pierda su inmunidad al asumir la Secretaría de la Presidencia.
TRIBUNALES
No vaya a creerse que con esto digo que Bolaños o Montealegre, si fuera el caso, no debe comparecer ante los tribunales para que se demuestre si usó o no ilegalmente dinero del Estado en la campaña electoral. Al contrario, debería estar ahí haciéndole frente a las acusaciones. La tragedia es que Nicaragua por ahora no tiene esos tribunales que decidan la culpabilidad o inocencia de los procesados.
RECICLAJE
Entonces se plantea una ley de carrera judicial, con la que se pretende que los jueces lleguen a sus cargos por concurso público y no por favor político. Es lógico que se establezca algún mecanismo por medio del cual quienes ocupan los cargos ahora, y que son responsables del descrédito del actual Poder Judicial, se reciclen: o sea, que salgan y retornen por otra puerta, aquella que mide su profesionalismo y no su militancia política.
SEÑAS
Sería un error concluir que el sistema judicial no funciona por la calidad de los jueces que la componen. Creo que no es así. El problema es la forma cómo llegaron al cargo, a qué padrino le deben lealtades, y sobre todo la siempre presente posibilidad de zanahoria para quien se porte bien, y garrote para el que no coja la seña.
VUELVE LA MULA…
Por un lado, los sandinistas usando descaradamente el Poder Judicial, haciendo valetudinario a Alemán cuando quisieron ponerlo en su casa, quitándole esta categoría cuando se puso retentado; y por el otro, los liberales cuyos diputados han entendido que su único oficio en este mundo es sacar a Alemán de la cárcel, aunque el país se hunda. Primero, quisieron una interpretación de delito de lavado de dinero que ningún juez les estaba pidiendo, después intentaron la famosa amnistía, y ahora, vuelve la mula al trigo, queriendo reformar el Código Penal para que no guarden cárcel dos categorías: valetudinarios y ex presidentes. Qué conveniente para Alemán ¿no?