La Cumbre de Tuxtla

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La Cumbre de Tuxtla





Hoy se celebra en Managua la llamada Cumbre de Tuxtla, que es un foro regional del más alto nivel creado para impulsar el desarrollo y la cooperación de los países mesoamericanos.

Pero no se espera que surja nada de significación de este cónclave. Inclusive, en términos de valor real puede ser más importante la celebración —también en Managua y de manera paralela a la Cumbre— del Foro Empresarial Mesoamericano, en el que se discute el cardinal problema de la competitividad de las pequeñas, medianas y grandes empresas.

Según el canciller nicaragüense, Norman Caldera, “uno de los principales objetivos del Gobierno de Nicaragua en la Cumbre será promover el liderazgo del país en la región en diferentes temas”. Este propósito resulta comprensible si se toma en cuenta que el Gobierno de Nicaragua aspira a ocupar una silla de miembro no permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, para el período 2006-2007.

En efecto, el 24 de septiembre del año pasado el presidente Enrique Bolaños anunció ante la Asamblea General de la ONU el interés de Nicaragua en ocupar un asiento en el más importante órgano de las Naciones Unidas. Señaló entonces el primer mandatario de Nicaragua que la comunidad internacional debe apoyar la candidatura de “un país que ha luchado por preservar la paz, (pues) un pueblo que ha conocido la guerra está en mejor posición de colaborar para evitarla”. (LA PRENSA, 24 de septiembre del 2003)

Por cierto que esa elección tendrá lugar en el 2005, y de ser escogida Nicaragua sería la tercera vez en la historia que formaría parte del Consejo de Seguridad de la ONU, pues ya lo fue durante el gobierno del general Anastasio Somoza Debayle, en 1970-71, y en 1983-84 bajo el régimen del FSLN.

Sin embargo, a pesar de que sería muy importante para el prestigio internacional de Nicaragua ocupar por tercera vez un escaño no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, no es ésa la prioridad número uno de Nicaragua en las actuales circunstancias. En el marco de la VI Cumbre de Tuxtla que se celebra hoy en Managua, y en lo que se refiere a la visita del Presidente de México, Vicente Fox, lo fundamental es que haya acuerdos para impulsar la ejecución del Plan Puebla Panamá, para mejorar los mecanismos de las relaciones económicas y comerciales entre todos los países de la Cumbre Tuxtla, y sobre todo, para superar las dificultades que se han encontrado en la implementación del tratado comercial de Nicaragua con México, que no son causadas por la parte nicaragüense.

En todo caso, lo más importante para Nicaragua lo puso de manifiesto el mismo presidente Enrique Bolaños, al inaugurar oficialmente, ayer, el Foro Empresarial Mesoamericano que está reunido en Managua de manera simultánea con el cónclave de los jefes de Estado.

Se trata de que Nicaragua tiene que convertirse en un país competitivo en sus relaciones económicas y comerciales con los demás países centroamericanos, así como mejorar su capacidad de intercambio con México y Estados Unidos de Norteamérica, que son en todo sentido los gigantes de la región. Y eso significa, ante todo, que se debe avanzar en la búsqueda y mantenimiento de la gobernabilidad; que se necesita crear una administración de justicia que inspire confianza y dé seguridad a los factores de inversión, trabajo y creación de riqueza; y que se dome la política cerril imperante en el Poder Legislativo, al que hay que convertir en instrumento de consenso y legislación para el fortalecimiento de la institucionalidad y el desarrollo económico y social, etc.

Mientras Nicaragua siga siendo rehén de los caciques políticos y sus seguidores irresponsables y corruptos, de muy poco y en algunos aspectos de nada podrán servir los planes que se aprueban en reuniones de alto nivel, como ésta VI Cumbre de Tuxtla y el Foro Empresarial Mesoamericano.

Nicaragua —dijo ayer el presidente Bolaños en su discurso ante ese Foro del sector privado—, tiene todas las condiciones naturales y materiales para aprovechar los retos de la globalización y la nueva modernización. Pero siempre las ha tenido y aún estamos en el atolladero de una economía atrasada por la preeminencia de la mala política.

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