Violeta Reyes de Padilla
El pueblo español se dejó llevar por sus sentimientos de dolor y la irreflexión y no supo comprender que ese plan diabólico y demencial que estremeció a Madrid y al mundo fue planeado específicamente para cambiar la intención del voto de los españoles, ya que el miedo hizo que los socialistas ganaran las elecciones.
Los españoles no se acordaron que el presidente Aznar y su Gobierno habían colocado a España entre los países más boyantes de Europa y con una economía floreciente. La propaganda del periodismo de izquierda logró su objetivo: sus ataques sistemáticos contra Aznar por haber participado en la guerra contra Irak, haciendo eco a las posturas de Francia, Alemania y Rusia que tenían grandes intereses en Irak.
Al terrorismo, como cualquier otra amenaza, hay que enfrentarlo, y más aún si ese terrorismo tiene su fundamento en ideologías contrarias a la civilización occidental. No hay que equivocarse pensando que estos ataques van a cesar fácilmente. Ésta es la forma que algunos grupos fundamentalistas han escogido para conquistar el mundo.
En Estados Unidos también los medios de comunicación y los demócratas están aprovechando toda ocasión para desprestigiar al presidente Bush por su guerra en Irak, para quitarle la posibilidad de una reelección. La guerra de Irak fue una necesidad en un momento. Había que hacer algo para detener ese terrorismo que había dejado una nación herida y amedrentada, casi paralizada por el miedo. Hoy, si no me equivoco, muchas células terroristas has sido desarticuladas y los ciudadanos norteamericanos se sienten más protegidos con todas las medidas de seguridad que se han tomado.
El presidente Bush ha enrumbado el país hacia el bien moral que se había perdido, está protegiendo la familia, dándole su valor al matrimonio, ha abierto los ojos a la juventud para que no se contagien de enfermedades de transmisión sexual, apoya económicamente a colegios y a centros católicos y de otras religiones por el mucho bien que hacen, la economía está resurgiendo.
Todo esto debería ser tomado en cuenta por el pueblo de Estados Unidos para elegir al presidente que los gobernará los próximos cuatro años. Nicaragua hizo bien en enviar un contingente de soldados a prestar ayuda humanitaria a Irak. Volvieron todos sanos y salvos y contentos de haber prestado ayuda a un pueblo que la necesitaba, correspondiendo de esta manera a la ayuda que hemos recibido nosotros en otros momentos de parte de tantos países amigos.
La autora es miembro de la Asociación Nicaragüense de la Mujer.