Roman, Times, serif»>
Elecciones en El Salvador
A pesar de que, según las encuestas, el oficialista partido de centro derecha Arena y su candidato presidencial Antonio Saca deben ganar mañana las elecciones al izquierdista FMLN que postula al dirigente comunista Shafick Handal, con una diferencia de nueve a diez por ciento, lo cierto es que después de lo que ocurrió el domingo pasado en España nadie puede asegurar que así será.
En realidad, la experiencia española del domingo anterior demostró que la acción o el chantaje del terrorismo islámico puede revertir a último momento una tendencia electoral.
Y aunque El Salvador no tiene el mismo peso que España en la coalición internacional anti-terrorista, el Gobierno salvadoreño de Arena ha enviado tropas a Irak —igual que Nicaragua— y está también bajo la amenaza del terrorismo islámico.
Según comentarios, en El Salvador esta campaña electoral no ha sido precisamente ejemplar, pues se fundó más en descalificaciones recíprocas que en propuestas para resolver los problemas nacionales. Sin embargo los medios de comunicación han sido muy cuidadosos en el planteamiento de los temas electorales, apelando más a cuestiones de principios que a filias y fobias políticas.
Por ejemplo uno de los principales periódicos salvadoreños dijo editorialmente esta semana, en vísperas del cotejo electoral, con lenguaje más diplomático que periodístico, que: “En cada elección presidencial está en juego la conducción básica del país; y esta vez, las circunstancias nacionales e internacionales agregan aún más trascendencia al acto de elegir”.
En lenguaje explícito eso significa que los salvadoreños se juegan mañana la suerte de su país, al menos por los próximo cinco años, pues deben elegir entre la continuidad de un proceso democrático que con todos sus defectos ha dado buenos resultados en la economía y en la política, pero con la fastidiosa permanencia en el poder del mismo partido durante 15 años; o un incierto camino izquierdista que ofrece bajar del cielo el paraíso para los más pobres pero que promueve el odio y la lucha de clases, y cuya experiencia en otros países tan cercanos, como Nicaragua y Cuba, ha sido desastrosa.
Y las circunstancias internacionales a las que se refiere en lenguaje críptico el periódico citado, son sin duda el empuje del terrorismo mundial que desde el 11 de septiembre del 2001 libra una guerra total contra la civilización occidental.
La posibilidad de un triunfo electoral de la izquierda, encabezada por el más ortodoxo de los líderes comunistas del FMLN, como es Shafick Handal, tiene alarmados a muchos salvadoreños. Se habla inclusive de que si llegara a triunfar la izquierda habría una incontenible fuga de capitales, de que la economía del país colapsaría en un breve plazo y que las medidas drásticas de un gobierno izquierdista para contener la descapitalización agravarían la situación y menoscabarían los derechos y libertades democráticas, como ocurre casi siempre en estos casos.
Uno de los más conspicuos empresarios salvadoreños, Ricardo Simán (un apellido muy conocido en Nicaragua por sus cuantiosas inversiones en el comercio nacional) ha advertido que un gobierno del FMLN sería mucho más pernicioso que los 12 años de guerra que sufrió el país desde 1979 hasta 1991. Sin embargo aseguró que: “Agarrar las maletas e irse y dejarlo todo en el abandono no es la solución. Yo lucharía hasta que mis energías lo permitan”.
A decir verdad, en algunos países el triunfo de la izquierda no ha representado un cambio dramático. Tal ha sido el caso de Brasil, donde el gobierno de Lula da Silva ha sorprendido por su moderación y pragmatismo y más bien ha motivado la inconformidad de muchos izquierdistas brasileños. Pero Lula es reconocido como un representante de la rama civilizada y “vegetariana” de la izquierda latinoamericana (junto con la chilena y la uruguaya, por ejemplo), mientras que Shafick Handal está entre los principales animadores de la izquierda salvaje y “carnívora” hispanoamericana, en la que militan personajes siniestros como Fidel Castro, Hugo Chávez y Daniel Ortega.
En fin, ya veremos qué pasa mañana en las elecciones de El Salvador, las que posiblemente no se diluciden en un solo acto porque ni Saca ni Handal obtengan la mayoría absoluta. Y en ese caso tendrían que ir a una segunda ronda prolongando la agonía política salvadoreña.