Nueva Guinea, municipio productivo y atractivo

Ronald Hill Á[email protected]

El 5 de marzo de 1965 campesinos originarios de los departamentos de Carazo y Madriz llegaron a una inmensa zona boscosa ubicada en el sureste de Nicaragua, en búsqueda de un mejor lugar para realizar sus sueños, ya que en su lugar de origen no lograban alcanzar sus aspiraciones. Encontraron un verdadero paraíso, llegaron al “Edén” del trópico húmedo. Primero fueron 17, luego cientos hasta ser hoy más de cien mil.

Toda la riqueza que la naturaleza puede dar fue descubierta y aprovechada por estos pioneros. Una montaña con diversidad de bosques primarios que alojaba a múltiples especies de animales, atravesada por ríos y quebradas de aguas claras que les brindaban todo lo necesario para vivir. Fue así que iniciaron a construir sus primeras casas con techo de suita y paredes de madera preciosa, recolectaban frutos, pescaban en los ríos y cazaban diversidad de animales para sobrevivir en un mundo diferente, el mundo que buscaban inspirados por el pastor evangélico Miguel Torres, su guía y protector. En poco tiempo comenzaron a llegar más campesinos pobres del Pacífico, expulsados de sus parcelas por el “auge algodonero”.

El Instituto Agrario Nicaragüense (IAN) aprovechó las condiciones para impulsar una reforma agraria caracterizada por un proceso de colonización ante la presión, cada vez mayor, de los que ya estaban en Nueva Guinea, demandando atención en la zona, y por parte de los campesinos pobres de occidente, desterrados de sus parcelas demandando tierras. Luego se dio una segunda ola de colonizadores al hacer erupción el volcán Cerro Negro y con el terremoto que destruyó Managua en 1972. Así nació el Proyecto de Colonización Rigoberto Cabezas (PRICA). Entregaron parcelas de 50 manzanas y con asesoría del Gobierno de Israel y fondos del BID se materializó el modelo de “la colonia”, asentamiento rural concentrado con los servicios básicos necesarios y campesinos dotados de tierra alrededor de ésta, inspirados en el kibutz (colonia agrícola) israelí. Se brindaron todos los servicios de apoyo: apertura de una sucursal del Banco Nacional de Desarrollo para otorgar créditos agropecuarios con la lógica de hacer fincas con despale indiscriminado del bosque, apoyo con insumos y semillas, construcción de caminos, electrificación rural, aserraderos, pista de aterrizaje, etc. La organización social en la colonia giraba alrededor de un administrador de colonia impuesto por el IAN que ejercía la autoridad y tomaba la decisión de dar y quitar tierras, con la participación de unos cuantos adeptos al régimen somocista. Nueva Guinea se convirtió, como por arte de magia, en el granero de Nicaragua sustentado en la producción de frijol y maíz.

En 1979, con el triunfo de la revolución sandinista, el PRICA fue abortado. Toda la lógica del IAN se desarticuló y la fase II del mismo no pudo concluirse. Los rendimientos de las cosechas comenzaron a ser decrecientes. Se dio un nuevo proceso de reforma agraria con la promoción del movimiento cooperativo así como grandes proyectos de cacao y caucho. A partir de 1983 la zona se convierte en escenario de guerra y la economía local comienza a entrar en crisis. Miles de familias campesinas emigran a Costa Rica por su seguridad como refugiados. En 1988 el huracán Juana afectó seriamente la infraestructura social y terminó con los vestigios de la montaña que encontraron los primeros colonizadores. Al concluir la guerra y con el triunfo electoral del gobierno de la UNO en 1990, miles de familias regresaron para comenzar nuevamente y aún siguen llegando de diferentes rincones del país.

Hoy, 39 años después, es uno de los municipios más productivos de la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS) y del país, en el que los campesinos han comenzado a amar la naturaleza y soñar con ver lo que los primeros pioneros vieron y disfrutaron. El casco urbano, en el que habitan unas 25 mil personas, es el eje articulador de la población y actividades económicas que se desarrollan en 30 colonias y 183 comarcas, mediante la prestación de diversos tipos de servicios, principalmente el comercial. Su mayor tesoro es una población que se ha reconciliado, luego de cicatrizar las heridas producto de una guerra entre hermanos; es trabajadora, hospitalaria, solidaria con orígenes y cultura de diversos puntos del país.

Los niveles educativos de la población se han incrementado existiendo las universidades URACCAN, Uponic y Martín Lutero. A la par de la riqueza material existe pobreza extrema debido a las desigualdades y falta de oportunidades en igualdad de condiciones para todos. Los gobiernos municipales, los políticos locales, no tienen la capacidad ni la visión para enfrentar los retos del porvenir ni las aspiraciones de las nuevas generaciones. La sociedad civil es débil y fragmentada sin liderazgo. Las instituciones del Estado no reciben el apoyo necesario del Gobierno Central y actúan sin articulación. El municipio de Nueva Guinea no va hacia ningún lado solo y es urgente que sea incorporado con representación formal en el Consejo Regional de la RAAS, de la cual es parte, para continuar creciendo y alcanzar el desarrollo sostenible en el marco de la Ley de Autonomía.

El autor es zootecnista
Nueva Guinea, RAAS

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