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Cambio de seña en PLC, y una lección
La opinión pública no puede conocer con certeza los verdaderos motivos que tuvieron los líderes del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), para no insistir en la amnistía de Arnoldo Alemán mediante decreto parlamentario y optar por una iniciativa de ley.
Es posible que la cúpula del PLC tema la destitución de sus miembros en la Junta Directiva de la Asamblea Nacional y perder de nuevo el control de este importante órgano de poder público. O tal vez han podido comprender que venían caminando por la ruta equivocada. O han sabido valorar el amplio rechazo de la opinión pública al proyecto de amnistía para Alemán y demás saqueadores del Estado, y no quieren exponerse a más desgastes al acercarse la campaña electoral municipal. En fin, sólo ellos saben cuál es la verdadera causa de este cambio de seña política.
Como sea, lo importante para la sociedad nicaragüense y para la incipiente y precaria legalidad e institucionalidad democrática del país, es que esos políticos no la sigan socavando y degradando con sus juegos tramposos, y que transiten, aunque sea por la acera, del camino de la legalidad. Es decir, en este caso, que presenten el proyecto de amnistía para Alemán como debe ser: como una iniciativa de ley.
En realidad, los diputados arnoldistas del PLC tienen derecho, igual que cualesquiera otros diputados, a presentar una iniciativa de ley de amnistía independientemente de que sea para favorecer a una persona como Arnoldo Alemán y para legitimar la corrupción política y el saqueo del Estado. La dudosa moralidad del objetivo no le quita a los diputados el derecho de presentar ninguna iniciativa de ley, y en todo caso corresponde al plenario de la Asamblea Nacional tomar la decisión de aceptar o no un atropello contra el derecho y la justicia.
Al respecto es oportuno señalar que, a nuestro juicio, no tienen razón quienes —inclusive diputados— aseguran que no es posible proponer la amnistía de Alemán como iniciativa de ley porque ya se rechazó como proyecto de decreto y ahora tienen que esperar hasta el próximo año.
Lo que dice la Constitución, en su artículo 141, es que las iniciativas de ley “que fueren rechazadas, no podrán ser consideradas en la misma legislatura”, o sea durante el mismo año. Y aunque este artículo constitucional no menciona la iniciativa de decreto de la Asamblea Nacional, por analogía jurídica se debe aplicar la misma regla. Sin embargo éste no es el caso que nos ocupa, porque el proyecto de decreto de amnistía para Arnoldo Alemán no fue presentado; el presidente de la Asamblea Nacional, Carlos Noguera, lo “mandó” a comisión de manera arbitraria, irrespetando el procedimiento, sin que hubiera quórum en el Plenario, y por lo tanto ese acto fue nulo, no existió. Dicho con otras palabras, el proyecto de decreto de amnistía para Alemán no se ha rechazado ni se puede rechazar simplemente porque no fue presentado, y es inexistente para cualquier efecto jurídico.
De manera que los diputados arnoldistas pueden perfectamente presentar la iniciativa de ley de amnistía para Alemán, y la Junta Directiva tendría que enviarla a comisión dictaminadora sin más trámite que la formalidad de darle lectura ante el Plenario, para que éste se dé por enterado de que hay una tal iniciativa en curso. Y sería únicamente el mismo Plenario de la Asamblea Nacional el que tendría que decidir si aprueba o rechaza el proyecto de ley de amnistía para Arnoldo Alemán, que por elemental sentido de justicia, derecho y moralidad pública, los diputados o la mayoría de ellos tendrían que rechazar.
De todas maneras, en términos de derecho y de funcionamiento de la democracia, cualquiera que esté legitimado para hacerlo puede proponer —aunque no imponer— lo que sea, inclusive un disparate y una aberración jurídica, y depende de los integrantes de la institución correspondiente permitirlo y dejarlo pasar o no.
Pero hay otro asunto relacionado con todo esto que no se puede dejar de mencionar. Es que, aunque rectifiquen en este caso, los dirigentes del PLC han demostrado que no se puede confiar en ellos y que fue un error haberles permitido recuperar el control de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional, porque son capaces de cualquier cosa.